El estadio Luzhniki, escenario del partido inaugural y de la final de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, parece ya listo para albergar la gran cita que nos espera. Una cosa es segura: quienes hayan visitado antes de la remodelación el recinto, que celebró el año pasado su 60º aniversario, podrán confirmar lo mucho que ha mejorado. Con el Mundial de 2018 cada vez más cerca, acaba de empezar una nueva vida.

Las principales obras estructurales ya han finalizado, se han instalado casi todos los asientos y se están dando los últimos retoques a los espacios interiores.

El césped del estadio Luzhniki se plantó en agosto de 2016, y ha sobrevivido al crudo invierno moscovita gracias a unas lámparas especiales que iluminan y calientan la hierba en ausencia de la luz natural cuando no hace sol. De esta forma se crean las condiciones necesarias para que crezca y pueda mantenerse. Son estructuras enormes que se desplazan mediante unas ruedas especiales y pueden cubrir de luz y calor prácticamente toda su superficie.

Las gradas del Luzhniki no tardarán en cobrar vida: se han situado lo más cerca posible del terreno de juego y modificado para que su inclinación esté orientada hacia abajo. El aforo ha pasado de 78.000 a 81.000 localidades. 

Después de la remodelación, la cubierta del estadio se transformará en una pantalla gigante para transmitir los partidos.

“En abril retomaremos las reformas”, señaló Marat Khusnullin, vicealcalde de Moscú y responsable de las políticas de construcción y desarrollo urbano. “Habrá que montar alrededor del complejo las estructuras temporales que se necesitan para el Mundial: espacios para los medios de comunicación, la Fan Zone, zonas VIP y lugares en los que descargar los equipos”.

Y hay previstas otras mejoras en el Complejo Olímpico Luzhniki. El año pasado concluyeron gran parte de las obras, entre ellas la zona del muro de contención, y las restantes comenzarán en breve.