• En Brasil 2014 se convirtió en el jugador más longevo en jugar un Mundial
  • Suma tres Copas Mundiales de la FIFA en su carrera
  • Su rica trayectoria alcanzó los 24 años

Faryd Mondragón tenía casi decidido colgar los guantes a finales de 2012. Tenía 41 años y una exitosa carrera entre sus manos, suficiente para decir basta. Pero algo inesperado sucedió: José Pekerman lo convocó en agosto de ese año a la selección colombiana. La idea del retiro se esfumó y nació la zanahoria de ser una vez más mundialista.

Lo logró y con un récord extraordinario: en Brasil 2014 se convirtió en el futbolista de mayor edad en jugar en una Copa Mundial de la FIFA™. Además, se dio el gusto de romper otras dos marcas en suelo brasileño.

El jugador
Mondragón había regresado en 2012 al Deportivo Cali sólo para darle una mano al club que lo vio nacer, dejando atrás su idea original de jugar una temporada más en el Filadelfia Union de la Liga Estadounidense de Fútbol y retirarse.

Sin embargo, después de un recorrido profesional de 22 años que lo llevó a destacarse en Argentina, España, Francia, Turquía y Alemania, volvió al fútbol colombiano por primera vez desde 1995.  

La selección ni pasaba por su cabeza. Seguía en gran nivel pero era consciente que edad le jugaba en contra. En el recuerdo quedaba su primer Mundial, cuando fue suplente de Oscar Córdoba en Estados Unidos 1994, y el segundo, ya como titular en Francia 1998.

Allí protagonizó una de las imágenes más conmovedoras de la fase de grupos: su llanto al quedar eliminado tras caer con Inglaterra (0-2). Mondragón atajó tan bien que hasta su colega David Seaman cruzó el campo para consolarlo.

Pero aquel llamado de Pekerman cambió todo. "Me dijo que el titular era Ospina, pero que las eliminatorias eran largas y necesitaba gente de experiencia. Le contesté que iría con gusto. Fue un renacer para mí, una pipeta de oxígeno que me dio otra vida", suele recordar.

Mondragón no vio acción, pero con la clasificación consumada y su lugar en Brasil asegurado, muchos empezaron a hablar de las marcas que podría establecer. "Uno no va al Mundial a romper un récord. Si no mostrara un nivel adecuado para estar listo si me necesiten, no iría".

El récord
El sólo hecho de integrar la lista final le permitió quebrar dos récords. En el primero, con 16 años superó el de mayor cantidad de tiempo transcurrido en jugar dos Mundiales, que ostentaba el suizo Alfred Bickel con 12 (entre Francia 1938 y Brasil 1950).

En el segundo, con 20 años sobrepasó el de mayor tiempo entre su primer Mundial y el último, dejando atrás los 16 del mexicano Antonio Carbajal, del alemán Lothar Matthaeus, del italiano Giuseppe Bergomi y del camerunés Rigobert Song.

Mondragón se convirtió en el jugado más longevo en jugar en un Mundial el 24 de junio de 2014, cuando Pekerman lo hizo entrar por Ospina en el minuto 85 del partido ante Japón por la última jornada de la fase de grupos, instantes antes de que Colombia redondeara el 4-1 final.

Con 43 años y 3 días, Mondragón desplazó al camerunés Roger Milla, que ostentaba la marca anterior desde EEUU 1994 con 42 años y 39 días. El logro le permitió además pasar a formar parte del Libro Guinness de los récords. Ese fue su último encuentro como profesional.

Así lo recuerda el protagonista
"Apenas hicimos el tercer el gol, Pekerman me dijo: '!Dale, dale que entrás!'. Ahí mismo me puse muy rápido el buzo y los guantes. En ese momento, la emoción y la adrenalina podían con todo". (NdeR: antes de entrar sorprendió a Pekerman con un abrazo y un beso)

"No me esperaba el grito de 'Faryd, Faryd' desde la tribuna. Fue algo muy lindo, porque al final de mi carrera poder vivir estos momentos me emociona...".

"Este no es un récord para Faryd Mondragón, sino para todo el fútbol colombiano y para el país entero. Estoy muy honrado en saber que me tocó a mí representar a Colombia en esta estadística".