"Si hay alguien que ha sido el principal responsable de la clasificación de Argentina para la final del Mundial por primera vez en 48 años, ese es Ubaldo Fillol".

La actuación del Pato en el arco argentino durante la Copa Mundial de la FIFA Argentina 1978™ fue tan impresionante que hasta un periódico poco habituado a cubrir fútbol como The New York Times escribió semejante elogio en sus páginas como previa a la final Argentina - Holanda. La Albiceleste no alcanzaba el partido decisivo desde la primera edición en 1930 y, junto a los goles de Mario Kempes, las voladas de aquí para allá del Pato fueron vitales para lograrlo.

Toda Argentina se había engalanado de azul celeste y blanco con motivo del Mundial que se celebraba en sus estadios, y el arquero no dejó pasar la ocasión de convertirse en una leyenda nacional e internacional. Fillol es considerado el mejor guardameta que haya dado nunca el país, pero antes del torneo su puesto bajo palos no estaba ni mucho menos asegurado.

Se dijo que unos años antes había rechazado una oferta de César Menotti para incorporarse al combinado nacional, por lo que no tenía la titularidad garantizada ni era santo de la devoción del seleccionador. "A lo mejor Fillol piensa que es Pelé, pero no lo es", sentenció Menotti.

No obstante, una lesión de rodilla del meta habitual, Hugo Gatti, planteó un dilema al entrenador. "Voy a llamar a Fillol", admitió. "Siempre dije que Fillol había perdido una oportunidad y tendría que esperar por la siguiente". Y sin duda esperó…

En la imagen que acompaña este artículo, cuando los anfitriones se midieron con Francia, el primer título de la Albiceleste todavía era una ensoñación que los cautivaba a dos semanas de la final. Fillol y sus compañeros entraron en la cancha sabiendo que una victoria aseguraría su presencia en la segunda fase, después de deshacerse de Hungría en su primer compromiso, con remontada incluida.

La primera parte comenzó con dominio indiscutible de los Bleus, y el hecho de jugar en el Estadio Monumental a buen seguro fue un factor fundamental para que el guardameta de River Plate mantuviese la sangre fría. Las aguas parecieron volver a su cauce cuando su compañero de club Daniel Passarella desató la euforia del público transformando un penal al filo del descanso. Pero la gran estrella de los franceses, Michel Platini, empataría al regreso de los vestuarios.

Se iniciaron unos unos minutos frenéticos: un mano a mano del extremo Didier Six ante el arquero argentino que se fue apenas afuera, el golazo de Leopoldo Luque desde afuera del área para poner a los locales 2-1 y la atajada espectacular que muestra esta fotografía.

Dominique Rocheteau controló con el pie izquierdo un balón de cabeza de Marius Trésor y conectó un fortísimo zurdazo que se dirigió como una flecha hacia la escuadra, pero se topó con la espectacular intervención de Fillol. Apenas quedaban 15 minutos para el final, de modo que esa parada permitió a Argentina pasar de fase con un partido aún por disputar, dirigiéndose así hacia su primer título, e hizo del Pato un héroe de la Albiceleste.

¿Sabías que…?
Quienes tengan un ojo más agudo quizás se hayan percatado de que Fillol luce el dorsal número 5 en esta fotografía. ¡Es porque la selección argentina seguía un orden alfabético! El tradicional 1 correspondía al centrocampista ofensivo Norberto Alonso. El Museo del Fútbol Mundial de la FIFA tiene las camisetas de los mediocampistas Osvaldo Ardiles (2) y Américo Gallego (6) en su sección de Argentina 1978.