• La imagen relata el último gol inglés en la final del Mundial de 1966
  • Los Tres Leones vencieron a Alemania 4-2, con tres tantos de Hurst
  • Inglaterra nunca más alcanzó la final de una Copa Mundial de la FIFA

Este fue el disparo en el minuto 120 que selló para Inglaterra su primera y, hasta la fecha, única Copa Mundial de la FIFA™. El tanto convirtió a Geoff Hurst en una persona conocidísima en todo el planeta y le otorgó la inmortalidad futbolística en su patria.

Además, completó un triplete de goles –el único hat trick conseguido en una final de un Mundial–, y fue la más espectacular de sus históricas tres dianas.

Pero cuando al héroe de 1966 le preguntaron si había sido su intención incrustar el balón en la escuadra con su pierna menos buena, Hurst respondió con una franqueza que daba gusto: “Siendo sincero, cuando me acerqué a la frontal del área estaba pensando que el partido casi había acabado, y pensé en pegarle con todas las fuerzas que me quedaban en mi zurda”, afirmó.

“Así, si el balón se iba por encima del larguero, a las gradas y hacia el público, cuando el recogepelotas se lo devolviese a [Hans] Tilkowski [el portero de la República Federal de Alemania], al sacar éste de portería, seguro que el partido ya se acababa. Pero como todos saben, ¡le pegué mal y el balón entró!”-

“Había llovido antes del encuentro”, añadió Hurst. “El campo estaba levantado en algunas zonas, y el balón estaba casi sobre una cavidad en el césped. Fue como un golpe de salida en el golf. Y le di con el hueso del empeine, así que la potencia vino de ahí”.

Un relato igual de histórico
En Gran Bretaña, el gol vino acompañado por un mítico comentario televisivo en la BBC. Al observar que se producía una leve invasión de campo mientras Hurst se internaba corriendo por la izquierda, Kenneth Wolstenholme exclamó: “¡Hay algunas personas en el campo! Se creen que ya ha acabado todo”. Entonces, Hurst disparó alto al fondo de las mallas, y Wolstenholme añadió aquel célebre: “¡Ahora sí!”.   

En Inglaterra, el tanto de Hurst y las palabras de Wolstenholme han pasado a estar indisolublemente unidos, y a ambos se les recuerda con igual cariño. “Si los mejores locutores del mundo tuviesen todo el tiempo que quisieran, nunca podrían destaparse con un mejor comentario”, reflexionaba el propio Hurst. “Ahora forma parte de nuestro lenguaje”.

El inolvidable golazo de Hurst, intencionado o no, se mereció plenamente semejante ingreso y persistencia en el subconsciente colectivo. Si no del lenguaje, aquel zurdazo ‘golpeado defectuosamente’ forma parte indudablemente de la historia deportiva y cultural de Inglaterra.

¿Sabías que…?
Quienes visitan el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA pueden sentarse en asientos del antiguo Estadio de Wembley, donde Hurst rubricó su histórico triplete en 1966.