• 25 partidos mundialistas en 5 participaciones
  • Campeón del mundo en 1990, subcampeón en 1982 y 1986
  • "Fue una carrera fantástica, de la que me siento orgulloso"

Puro dinamismo, un físico asombroso y una sed de victoria insaciable. Como jugador, Lothar Matthaeus encarnaba todo lo que antiguamente se conocía en el fútbol como "las virtudes germanas". Como capitán, fue él quien, hace 27 años, alzó al cielo de Roma el trofeo más preciado del balompié para los hoy tetracampeones del mundo. Aquel fue su particular 'cuento de verano'.

El jugador
El centrocampista alemán está considerado uno de los mejores futbolistas de la historia, y lo consiguió prácticamente todo a nivel deportivo. Sus 150 partidos con la Mannschaft continúan siendo récord y, además de su triunfo mundialista en 1990, sumó otros muchos títulos. Ganó la Eurocopa (1980), fue dos veces subcampeón del mundo (1982 y 1986) y ocho veces campeón de liga en Alemania e Italia, donde vistió los colores de Bayern de Múnich e Inter de Milán, respectivamente. También, en 1991, fue nombrado Jugador Mundial de la FIFA, una gesta que no ha logrado repetir todavía ningún compatriota suyo.

El récord
Matthaeus jugó un total de 25 partidos mundialistas, récord histórico del torneo. Disputó todas las ediciones entre 1982 y 1998, y es apenas uno de los tres futbolistas que han participado en cinco fases finales de la Copa Mundial. Los otros dos son el arquero mexicano Antonio Carbajal (de 1950 hasta 1966) y el también guardameta italiano Gianluigi Buffon (de 1998 a 2014), quien continúa en activo.

"Fue una carrera fantástica, de la que me siento orgulloso. También es muy especial seguir siendo el único jugador que conserva algunos récords gracias a la fortaleza y calidad de la selección. No será fácil batir esa marca, porque es algo que también depende del equipo que haya", afirma Matthaeus a FIFA.com. "Buffon podría disputar el que sería su sexto Mundial. Es un deportista de los pies a la cabeza, un abanderado del juego limpio en la cancha. Le deseo que en Rusia establezca un récord para la posteridad".

Así lo recuerda el protagonista
Sus primeros recuerdos mundialistas datan de 1966. Tenía cinco años, y siguió el campeonato celebrado en Inglaterra a través de un televisor en blanco y negro. El pequeño Matthaeus vibró y sufrió con la derrota de la RFA a manos del conjunto anfitrión en la prórroga de la final (4-2). Dieciséis años después, viajó a su primera Copa Mundial.

Copa Mundial de la FIFA España 1982 (subcampeón)
"Yo era algo así como la rueda de repuesto. Llegué en muy buena forma y quería reivindicarme en cada entrenamiento, pero los más veteranos tenían preferencia. Además, yo jugaba en el Borussia Moenchengladbach, que por entonces no tenía la misma solera que el Colonia o el Bayern.

Era muy difícil que a los jóvenes nos dieran una oportunidad. La selección no jugó demasiado bien, pero llegar a la final no deja de ser un éxito. Fuimos mejorando conforme avanzaba el Mundial. Acudir a aquel torneo fue una bonita experiencia, pero nada más".

Copa Mundial de la FIFA México 1986 (subcampeón)
"Fue una experiencia brutal. México o Italia son países en los que el fútbol se vive con locura, donde el ambiente en los estadios, que siempre están llenos, llega hasta el césped y te motiva. La gente fue muy hospitalaria y vivió el fútbol con pasión.

Fue un torneo fantástico, el segundo mejor momento de mi carrera tras el Mundial de 1990.Llegamos a jugar a 40 grados, y alcanzamos la final con un equipo más bien mediocre. No partíamos como favoritos. Haber conquistado el título habría sido quizá un poco excesivo".

Copa Mundial de la FIFA Italia 1990 (campeón)
"Ganar ese título fue de lo más emotivo. En aquella época, vivía y jugaba en Italia, así que para mí fue poco como disputar el Mundial en casa. Podríamos decir que los primeros partidos los jugamos en el salón de mi casa, que era el estadio de San Siro. Y no teníamos solamente el apoyo de la hinchada alemana, sino también de la italiana.

En la final también jugó Rudi Voeller, que por entonces militaba en el AS Roma. Además, Italia había caído ante Argentina, por lo que todo el estadio iba con nosotros. Se habla siempre del 'cuento de verano de 2006', pero el del Mundial de 1990 fue el mío particular. ¡Y con final feliz!".

Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994 (cuartofinalista)
"Viajamos a Estados Unidos con una selección que podría haber revalidado el título, pero en aquel vestuario había muchos líderes, y tal vez Berti Vogts se vio un poco desbordado. Tuvo algún que otro problemilla en la relación con los futbolistas. No trajo consigo la calma necesaria y concedió demasiada libertad a los jugadores. Digamos que la atención no estaba centrada precisamente en el fútbol. No es un reproche a Berti Vogts, pero la verdad es que no lo supo controlar".

Copa Mundial de la FIFA Francia 1998 (cuartofinalista)
"En 1998 éramos un grupo muy heterogéneo. No fuimos un equipo en la cancha. Faltaba aquel sentimiento de unión que tuvimos en 1986 o en 1990. Sí, jugábamos, pero uno no tenía la sensación de ver un equipo que quería conseguir más cosas. Nos conformábamos con nada. Aunque ahora suene contradictorio, nuestro mejor partido fue contra Croacia, y eso que jugamos toda la segunda parte con un hombre menos. No nos faltó voluntad, pero fue insuficiente".