• Pelé, con el trofeo que ganó por primera vez en 1958, a los 17 años
  • ¿Conoces la anécodota con su padre al respecto?
  • Establecería un récord del torneo volviendo a triunfar en 1962 y 1970
Pelé tenía apenas nueve años cuando Brasil perdió contra Uruguay el partido por el título de la Copa Mundial de la FIFA 1950™.

“Por primera vez vi a mi padre llorar, y fue por esa derrota”, contó a FIFA.com en 2014. “Recuerdo que le dije ‘no llores papá, voy a ganar el Mundial para ti”.

Pelé admitió que se trataba de un intento espontáneo y fútil de levantar la moral de su progenitor. “Fue lo que me salió, no sabía qué otra cosa decir”, explicó.

Aun así, ocho años más tarde, ese niño ya se había transformado en una prodigiosa estrella de la Seleção, y estaba a punto de cumplir aquella promesa. Lo haría a lo grande, además: anotando un sensacional doblete —con el que alcanzó un registro de seis goles en el torneo— en la contundente victoria de los suyos por 5-2 sobre el país organizador, Suecia.

Ni siquiera los jugadores suecos pudieron ocultar su asombro. “Después del quinto gol, yo ya no quería marcar a Pelé. Quería aplaudirle”, confesó el centrocampista Sigge Parling.

El propio muchacho, después de conquistar el trofeo que se había convertido en una obsesión —en gran medida como consecuencia de aquel Maracanazo de 1950—, se quedó “embargado por la emoción”.

“Lo primero en lo que pensé fue en la familia”, escribió Pelé en su autobiografía. “¿Sabían que éramos campeones? Yo quería hablar con mis padres, pero no había teléfonos, no dejaba de decir ‘tengo que contárselo a mi padre, tengo que contárselo a mi padre”.

“No logré hablar con él hasta unos días más tarde, utilizando una radio internacional. Recuerdo que dije cosas como: ‘¿me viste con el rey de Suecia? Corto’ y ‘le di la mano al rey. Corto”.

Su padre sí lo había visto, y se maravilló con todo. Las repercusiones que tuvo no se manifestaron hasta que ambos se reunieron. “Vi a mi padre llorar de nuevo… pero esta vez de alegría”, dijo Pelé. 

¿Sabías que…?
Esta famosa fotografía, que capta la historia de amor entre Pelé y el Trofeo que alzó tres veces, ocupa un papel destacado en una de las exposiciones más importantes del Museo del Fútbol Mundial de la FIFA.