• Ciman llegó a la MLS movido por un tratamiento para su hija autista
  • El belga, elegido mejor defensa de la liga en su primer año
  • Ahora es considerado un titular en potencia con los Diablos Rojos

“El azar es el disfraz preferido del destino”, escribió Sacha Guitry. El de Laurent Ciman parece desafiar cualquier lógica. Su situación en el combinado nacional ha adquirido una nueva dimensión tras su llegada a Canadá. La trayectoria del zaguero dio un vuelco que nadie había previsto, ni siquiera él, y con razón: creía que al atravesar el Atlántico su carrera iba a quedar en un segundo plano. 

Por su hija
¿Buscaba dinero, gloria y títulos? No, lo primero es la familia. Ciman sabe cuáles son sus prioridades. “Mi hija padece autismo, y Canadá parecía el entorno ideal para tratarlo”, cuenta el jugador, nacido en Farciennes, a FIFA.com. “Mi mujer ya tenía pensado que nos mudásemos allí al terminar mi carrera, pero cuando descubrí que había un club de la MLS en Montreal hice todo lo posible para que me traspasasen a él. Era mi obligación, por mi familia. Mi mujer y mi hija ya habían hecho bastantes sacrificios por mí, así que ahora me tocaba”.

Las lágrimas de su esposa
“Cuando le di la noticia por teléfono a mi mujer, se deshizo en lágrimas”, confiesa el exjugador del Standard de Lieja, que se adentraba en un terreno desconocido en Quebec, aunque convencido de haber tomado la decisión correcta. “Me llevó algo de tiempo, pero al final he acabado consolidándome y sintiéndome como en casa.

Me sorprendió agradablemente el nivel que había, y llegué a un club en plena fase ascendente”. Diez meses más tarde, el General, apodo que le dan los hinchas quebequeses, ha impuesto su autoridad en las canchas norteamericanas, hasta el punto de recibir el premio al mejor defensor de la liga en su primera temporada. “La MLS crece cada año, y yo también he progresado con ella”, se congratula.

Devolver lo recibido
Y la sorpresa no tardó en dejar paso al entusiasmo en Canadá: los seguidores del Impact descubrieron una personalidad cautivadora fuera del campo e imponente dentro de él. Sus nuevos compañeros, ya se han acostumbrado a oír su voz, que resuena con fuerza.

“Nunca me he mordido la lengua, para mí es algo instintivo, y procuro aportar un poco de Europa a la MLS. Me gusta ver cómo la liga crece táctica y técnicamente”. Su objetivo es devolver lo que le han dado, como siempre ha hecho: “Quiero aportar lo máximo al club y ser un buen embajador cuando vuelva a Bélgica para poder competir con la selección, entre las grandes figuras”, insiste.

Ganas de romperlo todo
En Bélgica, la trayectoria de Ciman ha sorprendido, y luego fascinado. Era un jugador respetado, y se le percibía como un buen trabajador que bien podía darse por satisfecho participando en los entrenamientos de los Diablos Rojos. “Siempre me entregué al 200% en todos los entrenamientos, porque estaba obligado a aumentar mi nivel para seguir el ritmo, aunque a veces resultaba muy frustrante”, confirma el General, que no abandonó el banco de reservas durante la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™.

“Me hubiese contentado con disputar unos minutos, pero no tuve la oportunidad de jugar. Llegó un momento en el que quise romperlo todo. Por suerte, mi mujer consiguió calmarme por teléfono...”.

Lejos de los ojos y cerca del corazón
Rusia ya se perfila en el horizonte para una Bélgica que tiene bien encarrilada la clasificación en el Grupo H de la zona europea, y también para Ciman. “Desde que fiché por el Impact de Montreal, mi situación ha cambiado”, recuerda el futbolista, que anotó su primer gol con la selección ante Noruega (3-2), para luego comenzar la EURO 2016 como titular. Ahora, tras haber puesto su carrera en un segundo plano por la familia y a punto de cumplir los 32 años, Ciman sueña a lo grande y quiere volver a un Mundial, esta vez para ser protagonista.