• Tiene el récord de entrenador con más partidos mundialistas: 25
  • Participó en cuatro Copas Mundiales con la RFA
  • Se proclamó campeón del mundo en su país en 1974
Helmut Schoen continúa siendo el seleccionador alemán más laureado de todos los tiempos y uno de los más exitosos en la historia del fútbol. Conquistó una Copa Mundial y una Eurocopa, y aún hoy mantiene un récord mundialista.

El seleccionador
"Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los espectadores fieles desea ver algo por encima de todo: fútbol del bueno, auténtico, vibrante y deportivo. Nada de sandeces".

Con este credo, Helmut Schoen alcanzó la gloria. Udo Juergens describió al antiguo preparador alemán como un "general con corazón". Para Franz Beckenbauer, su brazo derecho en la cancha, era un "entrenador de gran nivel y de enorme humanidad". 

Schoen, nacido en Dresde, marcó el fútbol alemán de un modo muy similar al de sus colegas Sepp Herberger (1954), Franz Beckenbauer (1990) o Joachim Loew (2014), también campeones del mundo con la Mannschaft.

El "largo", como se le conocía cariñosamente en el seno de la selección por su 1,90 m de estatura, fue una bendición para el fútbol alemán y, bajo su batuta, la RFA no solo cosechó grandes éxitos entre 1964 y 1978, sino que además practicó un fútbol muy atractivo. "La selección de Helmut Schoen abrió una nueva época en el balompié", escribió el diario milanés Corriere della Sera

Y es que el bagaje de Schoen es único: en su primer Mundial como seleccionador se alejó ya de la alargada sombra de Herberger y llevó a Alemania hasta el subcampeonato del mundo en Inglaterra 1966. Cuatro años más tarde, alcanzó la tercera plaza tras perder en semifinales ante Italia en el denominado "partido del siglo".

En su etapa dorada, Schoen conquistó la Eurocopa de 1972 y la Copa Mundial de 1974 en su país, y su amplia sonrisa bajo la visera de su gorra dio la vuelta al mundo. Todos estos triunfos lo convierten en el seleccionador más laureado en los 116 años de historia de la DFB.

Apenas hay tres seleccionadores que se le puedan equiparar: el italiano Vittorio Pozzo (Mundiales de 1934 y 1938), el español Vicente del Bosque (Mundial de 2010 y Eurocopa de 2012) y el alemán Joachim Loew (tercero en el Mundial de 2010 y campeón en el de 2014). Sin embargo, ninguno de ellos logró subir al podio en ninguna otra edición.

El récord
El 21 de junio de 1978, la selección dirigida por Schoen se enfrentó a Austria en Córdoba (Argentina) en la Copa Mundial de la FIFA. Aquel fue su 25º partido en su cuarta participación mundialista como seleccionador de la RFA, un récord que continúa vigente hoy en día.

Su balance en esos cuatro Mundiales fuer de 16 victorias, cuatro derrotas y cinco empates [ndlr: se cuentan como derrotas la final del Mundial de 1966 y la semifinal del Mundial de 1970, donde la RFA cayó en la prórroga].

En la Copa Mundial de 1966, los hombres de Schoen solamente perdieron ante el combinado anfitrión en la final, disputada en el legendario estadio de Wembley y donde se marcó un gol aún más legendario.

En México 1970, la RFA volvió a perder únicamente un partido, y de nuevo fue un choque que pasó a los anales de la historia como el "partido del siglo". Los alemanes fueron terceros.

En 1974 llegaría el éxito en su propio país. Pero, incluso en esta ocasión, la RFA encajó una derrota histórica: la que sufrió en su duelo ante la República Democrática Alemana.

Cuatro años después, en el Mundial de 1978, Hans Krankl anotó el tanto de la victoria para Austria en el minuto 88 (3-2) y, de este modo, puso el punto final a la trayectoria mundialista del seleccionador alemán. Schoen había anunciado antes de la prueba que dejaría su puesto al término del certamen, por lo que se despidió de su gloriosa etapa al frente de la RFA tras la segunda ronda de la cita argentina.

Así lo recuerdan los protagonistas
"Su obra se ha convertido en leyenda".
Egidius Braun, expresidente de la DFB, tras el fallecimiento de Helmut Schoen a los 80 años en febrero de 1996

"La mayor virtud de Helmut Schoen fue liderar a un equipo con grandísimas individualidades y, al mismo tiempo, permitir que cada uno conservara su propia personalidad".
[Berti] Vogts, en declaraciones recientes sobre las virtudes de su exseleccionador

"Culpó al equipo de la derrota y, al día siguiente, ni nos dirigió la palabra. El hecho de que nos mostrara así su profunda decepción, en lugar de sermonearnos o castigarnos, nos impresionó muchísimo a todos. Era muy propio de él. Helmut Schoen no te motivaba con grandes arengas a grito pelado, te motivaba porque estaba ofendido. Tenías la sensación de haber defraudado a tu padre".
Bernd Hoelzenbein, sobre la estrategia de Schoen tras la derrota ante la RDA en 1974

"Helmut Schoen no merecía esta despedida".
Berti Vogts, capitán del conjunto dirigido por Helmut Schoen en el Mundial de 1978, nada más perder 3-2 ante Austria en Córdoba