• La RF de Alemania levantó su tercera Copa Mundial en Italia 1990
  • Con un joven arquero que hizo historia
  • Y un lanzador de penales accidental por un taco perdido

Echamos la vista atrás para recuperar la historia estadística del éxito de la República Federal de Alemania en la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990.

23 años tenía Bodo Illgner cuando se convirtió en el arquero más joven que ha disputado una final del Mundial. Su homólogo en la puerta rival en el choque de semifinales, el inglés Peter Shilton, había debutado en la primera división de su país con el Leicester City un año antes de que naciera Ilgner.

13 penales consecutivos anotados en el Mundial registró Alemania gracias al disparo de Andreas Brehme que valió a los suyos el título del mundo. El jugador de Hamburgo, que había fallado el único penal que había ejecutado en el tiempo reglamentario de un partido internacional, solo formó parte del grupo de lanzadores porque Matthaus había perdido uno de los tacos de la bota derecha. Brehme sigue siendo el único jugador que ha marcado penales con ambas piernas en la Copa Mundial.

1 solo hombre en toda la historia de la Copa Mundial ha logrado la gesta de marcar un gol con cada pierna desde fuera del área en un mismo partido. Fue Matthaus, contra la selección de Yugoslavia en 1990. El mediocampista, de 29 años, superó con agilidad a su marcador y, con la zurda (una pierna que, según sus declaraciones, le había enseñado a usar Giovanni Trapattoni el año anterior), metió el balón por la cepa del palo desde 24 metros para inaugurar el marcador. A continuación, Matthaus condujo la pelota desde su propio campo, regateó con clase a Davor Jozic a la carrera, y batió la puerta rival desde poco menos de 30 metros con la diestra.

5 partidos tardó Alemania en acabar un encuentro con la puerta imbatida. La Italia de 1938 es la otra única selección campeona de un Mundial que no logró mantener su puerta a cero en sus cuatro primeros partidos. Curiosamente, Illgner se convirtió en el primer arquero que terminó la final con la meta imbatida, una estadística de la que no fue consciente hasta que un periodista le preguntó sobre ello en Illinois ¡durante Estados Unidos 1994!

3 selecciones nacionales han alzado el trofeo sin haber cedido la ventaja al rival en ningún partido durante la fase final, y Alemania fue la última en 1990. Italia lo habían conseguido en 1938, edición en la que disputaron solo cuatro partidos, y en 1982.

5 de los alemanes que formaron parte del once inicial de la final militaban en clubes italianos. Brehme, Matthaus y Klinsmann eran del Inter de Milán, mientras que Thomas Berthold y Rudi Voller pertenecían a la Roma. El otro único equipo campeón que arrancó una final con más de tres jugadores afincados en un país extranjero ha sido Francia, que incluyó en la alineación titular a cuatro hombres que jugaban en Italia (Lilian Thuram, Marcel Desailly, Zinedine Zidane y Youri Djorkaeff) contra Brasil en 1998.

33 años y cuatro meses tenía Paul Steiner cuando se convirtió en el segundo debutante de más edad de la RF Alemania cuando saltó al terreno de juego como suplente contra Dinamarca en el último partido de fogueo de la selección. El defensa del Colonia nunca volvió a jugar para su país, pero cuando colgó las botas poseía tantas medallas de campeón del mundo como encuentros disputados con el combinado nacional. Steiner es el tercer jugador más veterano que ha debutado con los alemanes, por detrás de Martin Max, quien tenía 33 años y ocho meses cuando en 2002 disputó el único partido internacional que figura en su palmarés, y Matthias Mauritz que debutó en 1959 con 34 años y 188 días.

25 minutos de partido habían transcurrido cuando la RF Alemania marcó el más madrugador de sus 15 goles en Italia 1990. Esta misma nación había anotado siete de sus goles antes del minuto 25 en Suiza 1954. Solo otro equipo campeón de un Mundial ha tardado más tiempo en ver puerta que los alemanes occidentales en 1990, y ese fue Brasil cuatro años después, aunque únicamente por un minuto más.

2 voleas en 23 minutos en su último clasificatorio anotó el equipo de Beckenbauer para adjudicarse agónicamente el pase a Italia 1990. La RF de Alemania terminó por detrás de los Países Bajos en el Grupo 4, y habría perdido ante Dinamarca la batalla por uno de los puestos de clasificación para los mejores segundos de no haberse impuesto a Gales. Los alemanes iban en desventaja tras el gol de Malcolm Allen, pero los disparos de Rudi Voller y Thomas Hassler evitaron el sonrojo a los bicampeones del mundo.