• En la foto, Saeed Al Owairan celebra su famoso gol en EEUU 1994
  • La debutante Arabia Saudí ganó a Bélgica por 1-0 para pasar a octavos
  • Al Owairan: “Lo marqué para todos los saudíes y todos los árabes del mundo”

Desde que se aseguraron su presencia en Rusia 2018 a principios de este mes, Arabia Saudí y Bélgica habrán estado soñando con lo que podría depararles la cita mundialista venidera. Pero por muy espectaculares que lleguen a ser sus aventuras en la próxima Copa Mundial de la FIFA™, resulta poco probable que incluyan un gol tan memorable como el que definió sus campañas de 1994.

Arabia Saudí debutaba ese año en un Mundial, mientras que Bélgica era una asidua del certamen y había llegado a semifinales ocho años antes. Además, los Diablos Rojos encaraban su decisivo choque de Washington contra los saudíes como líderes de su grupo y acariciando la clasificación, con 2 victorias de 2 (contra Marruecos y Países Bajos). Sin embargo, al final del día, acabarían cayendo del primer puesto al tercero, por culpa del gol inolvidable de una de las estrellas saudíes.

Los saudíes, y el propio Saeed Al Owairan, habían causado una gran impresión en sus dos primeros partidos, con derrota por la mínima ante los holandeses y triunfo sobre Marruecos. Pero nadie podría haberse imaginado ese tanto que, tras una apasionante cabalgada de casi 70 metros, acabó valiendo la victoria contra los belgas.

Sólo habían transcurrido 5 minutos de partido cuando Al Owairan recogió el balón en su propio campo y se fue hacia arriba a toda velocidad, colándose entre dos contrarios y directo al área contraria. Mientras iba aumentando el clamor del público, el astro del Al Shabab regateó hábilmente a Michel De Wolf, se deshizo con potencia de Rudi Smidts y, tras deslizarse dentro del área, batió por alto a Michel Preud’homme.

“Fue el mejor gol que he marcado en toda mi vida”, reconocería Al Owairan más tarde. “Lo marqué para todos los saudíes del mundo, para todos los árabes”.

Gol del Siglo en la Copa Mundial de la FIFA™: votación de los aficionados en 2002

  1. Diego Armando Maradona (1986, contra Inglaterra)
  2. Michael Owen (1998, contra Argentina)
  3. Pelé (1958, contra Suecia)
  4. Diego Armando Maradona (1986, contra Bélgica)
  5. Gheorghe Hagi (1994, contra Colombia)
  6. Saeed Al Owairan (1994, contra Bélgica)
  7. Roberto Baggio (1990, contra Checoslovaquia)
  8. Carlos Alberto (1970, contra Italia)
  9. Lothar Matthaeus (1990, contra Yugoslavia)
  10. Vincenzo Scifo (1990, contra Uruguay)

Naturalmente, los belgas –a quienes los saudíes vencieron por 1-0 y arrebataron el segundo puesto por sumar más goles a favor– tenían una opinión menos positiva sobre la diana que cautivó a los telespectadores del mundo entero. “Le dejamos ir, y que siguiese avanzando sin parar”, lamentaba el capitán Georges Grun. “Normalmente, un jugador no puede llegar tan lejos corriendo. Pero nadie le entraba…”, añadía el seleccionador, Paul van Himst. “Ser capaz de atravesar más de la mitad del campo y llegar hasta el portero de esa forma… no es normal”.

El gol catapultó inmediatamente a Al Owairan hacia el estrellato. Al entonces jugador de 26 años, a quien confirieron el apodo de “Maradona del Golfo Pérsico”, le regalaron un Rolls-Royce a su regreso a Arabia Saudí, y se convirtió en un icono nacional. Pero tanta adulación y atención también conllevó sus problemas y, sólo dos años después de Estados Unidos 1994, Al Owairan estaba cumpliendo una pena de cárcel y una suspensión de un año sin jugar al fútbol tras ponerse a malas con las autoridades saudíes.

“Al situarme [el gol] en el centro de atención, todo el mundo se fijaba en mí”, explicaba Al Owairan. “En algunos aspectos estaba genial; en otros era horrible. Ya he visto este gol quizás 1.000 veces y, sinceramente, estoy harto de él”.

Aunque el goleador se haya cansado de su maravilloso tanto, resulta improbable que los aficionados saudíes sientan lo mismo. Da igual cuántas veces repitan las imágenes del gol, y también lo que su selección consiga en Rusia: la mágica internada en carrera de Al Owairan siempre ocupará un lugar especial en el corazón de esos seguidores.