• Con 19 años, Federico Valverde debutó en Uruguay con un partidazo
  • "Sabía que le ponía una mochila muy pesada", reconoció Oscar Tabárez
  • "Es un fenómeno", lo elogió Luis Suárez

- "No me vengan a contar que Valverde tiene que estar en la selección porque sí. Le va a llevar su tiempo. El acercamiento de un futbolista a la selección mayor tiene que ser a través de sus actuaciones y a través de un nivel de experiencia muy importante". (Oscar Tabárez, seleccionador uruguayo, junio de 2017)

- "No estaba 100 por ciento seguro de que podía salir bien porque sabía que [a Valverde] le ponía una mochila muy pesada, pero él dio un paso muy importante. Me queda la satisfacción de su contribución a la victoria y de que el futbolista me respondió". (Oscar Tabárez, 5 de septiembre de 2017).

El suspiro de tiempo que pasó entre una frase y otra podría hacer pensar que pone en contradicción a un técnico tan experimentado y sagaz como es el Maestro Tabárez. Pero es al contrario: le da real exposición a la notable capacidad de quemar etapas lógicas de aprendizaje de Federico Valverde, la estrella celeste en la enorme victoria 2-1 del martes de Uruguay ante Paraguay por las eliminatorias sudamericanas a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018. 

Tabárez hizo debutar en la noche de Asunción a Valverde con 19 años recién cumplidos y el chico no le falló: fue el director del mediocampo. Cortó y raspó junto a Matías Vecino cuando la tuvieron los paraguayos y le dio claridad, sentido y rapidez al juego cuando la pelota pasó por él. El mejor ejemplo es un hermoso pase al claro a Edinson Cavani que el delantero no pudo traducir en gol. Luego, ayudado por el rebote en un rival, puso el 1-0 gracias a una de sus especialidades, el remate de larga distancia.

"Los que lo adjetivaron de tierno no lo conocen", afirmó Tabárez tras el partido, apuntando a parte de la prensa. Pasa que Pajarito, como le pusieron de chico por su forma de correr, no responde al estereotipo de mediocentro defensivo fiero y de ojos inyectados en sangre, un clásico en los equipos uruguayos. Tiene facciones suaves, mirada algo cohibida y, pese al buen porte que le da su 1,81m, está lejos de aparentar un guerrero. Pero juega maravillosamente.

 

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Tabárez lo conoció cuando llegó al Complejo Celeste con 13 años. "Era un futbolista muy diferente a lo que es hoy. Era extremadamente tímido, chiquito, flaquito, pero los entrenadores de Uruguay y de su club vieron que tenía cosas que no son comunes para su edad".

Un talentoso exinternacional uruguayo, Pablo Bengoechea, lo sumó al primer equipo de Peñarol con apenas 16 años. Sus condiciones llamaron la atención del Real Madrid, que lo compró en 2015 y lo recibió en 2016 para hacerlo jugar con el Real Madrid Castilla en Segunda B (tercera división española). Fue una de las figuras de un equipo que no tuvo una gran temporada.  

A mediados de junio, ganó el Balón de Plata adidas de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA República de Corea 2017. Uruguay fue cuarta y él, su claro líder futbolístico: inteligente, enlace perfecto de transiciones defensa-ataque, un guante en el pie derecho con pelota en movimiento y detenida. Un mediocentro de recorrido que sabe atacar el área rival.

Se fue cedido al Deportivo La Coruña, donde todavía no debutó, y le llegó la citación de Tabárez para la doble fecha. No jugó contra Argentina, pero la suspensión del Tata González le abrió la puerta en Asunción.

Tras la gran victoria, que acerca a Uruguay al Mundial, sus compañeros lo elogiaron. El primero, un tal Luis Suárez: "Valverde es un fenómeno. Esto es una demostración más de la confianza que tiene el Maestro. No le tiembla el pulso a la hora de incluir jugadores que están en gran momento",