Bajo las órdenes del mexicano Carlos de los Cobos, El Salvador se ha convertido en la sorpresa de las rondas clasificatorias de la CONCACAF. Después de dar una paliza a Anguila, por 16-0 en el global de la primera fase, los salvadoreños nunca se podrían haber imaginado que, tras quedar subcampeones en la Copa de Oro contra Panamá en 2005, iban a dar la sorpresa e imponerse a los Canaleros, para conseguir una plaza en la primera fase de grupos.
A pesar de que la selección salvadoreña ha participado en dos Copas Mundiales de la FIFA, pocos expertos esperaban la reacción del equipo centroamericano, teniendo en cuenta su largo y constante declive en las últimas dos décadas.
El camino de El Salvador rumbo a Alemania 2006 fue una desilusión para sus aficionados. Comenzó con un más que ajustado triunfo frente a la pequeña Bermudas en la ronda preliminar, en una eliminatoria que logró salvar con muchos más apuros que los previstos.
En la segunda ronda, sólo consiguió un triunfo como local ante Panamá, un tímido empate ante Jamaica y cuatro dolorosas derrotas. Peor aún, en cinco de los seis partidos, no consiguió marcar ni un solo tanto. Dos entrenadores pasaron por los banquillos salvadoreños sin éxito alguno. Se necesitaba un renacimiento.
Y la Federación Salvadoreña de Fútbol puso manos a la obra. Contrató al mexicano de los Cobos y, poco a poco, el equipo volvió a tomar forma. Una sorprendente victoria ante Dinamarca (1-0) rompió la terrible racha del equipo, que había pasado un año y medio sin obtener un triunfo. Los cuscatlecos mantuvieron su paso ascendente en la Copa Oro de la CONCACAF, donde un triunfo frente a Trinidad y Tobago sirvió para terminar en tercer lugar de su grupo.
Así, el optimismo ha regresado poco a poco al fútbol salvadoreño. Los muchachos de Carlos de los Cobos han demostrado lo que tienen que hacer para estar al nivel de los grandes equipos centroamericanos. El Salvador tiene una buena oportunidad de alcanzar la fase final, encuadrado en el grupo más flojo de esta primera fase, junto a Costa Rica y las débiles Surinam y Haiti.

