Keat se pierde en su pasión
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Según San Agustín, "quien se pierde en la pasión pierde menos que quien pierde la pasión". Dan Keat, licenciado en Ciencias Políticas por la prestigiosa universidad estadounidense de Dartmouth, posee el bagaje intelectual adecuado para valorar en su justa medida la máxima del teólogo. Para el neozelandés, la pasión, más que un espíritu, es una inspiración. "Es lo que siempre me ha impulsado a querer ser profesional", confiesa a FIFA.com el internacional debutante. Pese a las lesiones, él persiste en su afán de triscar por la hierba aún cuando su patrimonio universitario le permitiría dedicarse a otra profesión muy lucrativa lejos de los campos de fútbol.

Convocado por primera vez el pasado 29 de febrero para jugar un amistoso con el combinado nacional de su país frente a Jamaica, el centrocampista de Los Ángeles Galaxy reconoce que su trayectoria ha sido poco común, como lo es el lujo de vivir su sueño sin la presión de tener que triunfar. "Tengo uno de los mejores títulos universitarios del mundo, lo cual es toda una garantía laboral, y eso me abre la posibilidad de concentrarme exclusivamente en el fútbol", explica el que fuera capitán de los Kiwis en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007. "Yo me meto mucha presión, pero es sólo la de mi propia ambición deportiva. Mis cuatro años en Dartmouth me dan una libertad que otros jugadores no tienen, y me doy cuenta de la suerte que tengo al haber recibido esa educación".

Pero la suerte no siempre ha acompañado al hoy volante de 24 años en su evolución sobre los terrenos de juego. Tres años antes de su estreno como internacional, el antiguo atacante del Team Wellington fue invitado a hacer unas pruebas en el Blackburn inglés. El adolescente sólo tenía 16 años cuando se dio cuenta de que podía hacer carrera en el extranjero. Pero una fractura en el tobillo le bajó de la nube de un aventón. No pudo hacer las pruebas.

En 2008, cuando ya se preparaba para competir en Pekín con el equipo olímpico tras haber jugado en todos los partidos de clasificación, Keat se llevó su segundo gran chasco: una nueva lesión le obligó a perderse los Juegos.

No hay dos sin tres
Keat regresó a las canchas con rabia tras su convalecencia y rindió dos de sus mejores campañas en el campeonato universitario de Estados Unidos, pero sus actuaciones no le valieron el favor de los clubes de la MLS. No fue elegido sino en la tercera ronda del Supplemental Draft de 2010. Bruce Arena, sin embargo, tuvo fe en su potencial y Keat firmó un contrato con el Galaxy.

Pero no hay dos sin tres, y durante la pretemporada sufrió otro percance que le dejó fuera de combate. Tuvo que esperar hasta julio de 2011 para librar su primer partido profesional en la ciudad de Los Ángeles. Sería ante 56.000 personas en el Memorial Coliseum, en un amistoso contra el Real Madrid.

Cinco partidos después, con el título de la MLS en el bolsillo, el Kiwi expresó públicamente su agradecimiento a Bruce Arena, aunque el sentimiento era recíproco. "Este año puedo aportar más cosas. Trato de sacar partido a mi polivalencia y mi inteligencia de juego para demostrar que soy algo más que un suplente, cualquiera que sea la posición en la que juegue", estimó el intelectual de los angelinos.

Si bien el Galaxy ha arrancado mal la nueva temporada, con una victoria y tres derrotas, Keat está aprovechando los titubeos colectivos del defensor del título para probar que puede ser un fijo en esa constelación de estrellas. "Landon Donovan, Robbie Keane y David Beckham hacen pases que otros no saben hacer aquí. Ellos son capaces de encontrar los espacios y de abrirlos para los demás. No es fácil hacerse un hueco en un equipo con tanta calidad, pero eso me motiva aún más para autosuperarme", confía el mediocampista, que espera poner muy pronto todo lo que ha aprendido al servicio de una selección a la que desde hace tiempo sigue de lejos.

Equilibrio y pasión
"No me sorprende que haya tenido que esperar cinco años entre el Mundial Sub-20 y mi primera convocatoria a la absoluta", nos cuenta. "En ese tiempo, el progreso que ha realizado la selección es enorme. Ahora hace falta jugar a un alto nivel profesional para poder esperar la llamada del seleccionador, y hay muchos más Kiwis en ligas extranjeras de relieve. Para el míster, supone un esfuerzo mayor a la hora de elegir a los mejores, pero para el país es fantástico".

Nueva Zelanda, que se ha clasificado para el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino en Londres 2012, es el gran favorito a representar a la Confederación Oceánica en Brasil 2014. A juicio de Keat, las bases son sólidas para intentar reavivar el fervor popular que se encendió en 2010. "Nuestro deporte más popular es el rugby, y ver escenas de júbilo en el aeropuerto al regreso de nuestra selección desde Sudáfrica fue un acontecimiento histórico para nuestro fútbol", resalta Keat. "Ahora hay que seguir construyendo sobre esos cimientos. En el partido contra Jamaica teníamos a siete jugadores de menos de 25 años en el once inicial. El equipo se ha remozado, pero aún hay veteranos. Es un buen equilibrio".

El suyo descansa sobre dos pilares: la posibilidad de defender los colores de su país —"el orgullo de todo jugador", según sus palabras— y la de forjarse un porvenir en un gran campeonato. "Me encantaría de veras jugar en un país apasionado por el fútbol", concluye. Así podría perderse en su pasión a conciencia.