Markus Babbel nunca ha ocupado portadas, pero su extraordinaria carrera es digna de ser contada. El ex defensa del Bayern de Múnich, del Liverpool FC y de la selección alemana, que en pleno auge tuvo que esquivar una traicionera zancadilla del destino, está de vuelta en los estadios para probar suerte como responsable técnico de un equipo.
El síndrome de Guillain-Barré cambió de la noche a la mañana la vida de este jugador bávaro. Su fuerza de voluntad hizo posible que el zaguero dejase la silla de ruedas para volver a los terrenos de juego. A sus 36 años, Babbel es ahora la persona al mando del Stuttgart, donde se está convirtiendo en un líder respetado. La hazaña resulta más meritoria si tenemos en cuenta el carácter reservado del bávaro y la aversión que le causa la extravagancia y teatralidad que a menudo rodean a este deporte. Ottmar Hitzfeld, uno de los técnicos más prestigiosos del fútbol alemán, se muestra gratamente sorprendido por su antiguo pupilo: "Irradia una gran tranquilidad interior. Ésa es precisamente la cualidad que está explotando ahora como técnico".
Una carrera frenada en seco por la enfermedad
La trayectoria de Babbel demuestra que la línea recta no siempre es el camino más corto hacia el éxito. Internacional por su país en categoría juvenil, este zaguero criado en Múnich aceptó que el Bayern lo cediese al Hamburgo con el objeto de adquirir experiencia y asumir responsabilidades. El plan dio resultado, porque, a su regreso a la ribera del río Isar, este gigantón de enorme zancada y poderoso salto se convirtió en el mariscal de la defensa muniquesa y en un fijo en la selección, lo que le permitió empezar a acumular títulos nacionales e internacionales. Su aventura en la Premier League inglesa también fue un éxito y, como había hecho antes con el Bayern, ganó una Copa de la UEFA durante su etapa en el Liverpool.
Inmediatamente después de aquel triunfo, el destino se torció. Todo comenzó con un hormigueo en los pies, recuerda Babbel. Poco después, subir las escaleras se convirtió en un suplicio. El futbolista, teóricamente en el mejor momento de su carrera deportiva, contrajo una mononucleosis infecciosa antes de que los médicos le diagnosticasen una rara y grave enfermedad del sistema nervioso que dejó a Babbel postrado en una silla de ruedas. "Me había convertido en otra persona. Me di cuenta de lo hermoso que es jugar al fútbol y de lo rápido que se puede acabar para uno", afirma hoy.
"No me gusta que me lo pongan fácil"
Según los expertos, el 51 veces internacional puede considerarse afortunado, ya que el hecho de que no tardase en acudir a los médicos aumentó las posibilidades de curación. La fuerza de voluntad y la negativa a rendirse de Babbel hicieron el resto y la afición de Anfield celebró por todo lo alto su regreso a los terrenos de juego tras una ausencia forzada de varios meses. "A partir de ahora quiero aprovechar cada momento", aseguró el muniqués, que siguió disfrutando del placer de jugar al fútbol en el Blackburn Rovers y en el Stuttgart, donde se retiró hace año y medio.
"Todo tiene su lado positivo. Mi vida no es como antes en muchos aspectos. Ahora soy más consciente de las cosas. Antes me quejaba todo el tiempo", reconoce un Babbel que se siente hoy mejor que nunca. El muniqués ya ha ganado su partido más importante y será difícil que lo que venga a partir de ahora pueda derribarlo. Precisamente esta serenidad y perspicacia son lo que distinguen a Babbel en su nuevo puesto. Cuando los malos resultados obligaron a Armin Veh a dejar el cargo en noviembre, el ex zaguero muniqués pasó de auxiliar a tomar el mando del equipo. Un hombre que aún no posee la máxima cualificación técnica que otorga la Asociación Alemana de Fútbol ocupaba el lugar del entrenador que ganó la liga en 2007. ¿Una apuesta arriesgada? "No me gusta que me lo pongan fácil", afirma Babbel mientras esboza una sonrisa.
La mentalidad ganadora de Babbel dispara la euforia
El bávaro ha causado sensación en Suabia con su espíritu ganador. De repente, Jens Lehmann, Mario Gómez y compañía vuelven a creer en sus posibilidades. "Tenemos buenas sensaciones. La etapa con Armin Veh también fue fantástica, pero ahora hemos recuperado la confianza que nos estaba faltando últimamente", declara Roberto Hilbert. Según el centrocampista, Babbel no duda en levantar la voz en los entrenamientos y ha hecho que la lucha por la titularidad se intensifique.
La consigna es clara: "Quien no dé el 100% no entrará en el equipo". A Babbel no le gustan las medias tintas. Su equipo ya ha sufrido un revés tras la pausa invernal en la Copa. El Stuttgart cayó en casa ante el Bayern de Múnich por un doloroso 1-5. En cualquier caso, si hay alguien que sabe lidiar con los contratiempos, ése es Babbel. Si fuese necesario, el bávaro sería perfectamente capaz de olvidarse de su actitud comedida y revolucionar a gritos el conjunto suabio.
