De manera regular, la Ligue 1 ve cómo sus mejores elementos son captados por clubes de otros campeonatos. Sin embargo, los conjuntos franceses encuentran cada temporada nuevas perlas surgidas de la cantera. André Pierre Gignac, el actual máximo goleador del torneo con 13 dianas, es una de las últimas revelaciones. FIFA.com te presenta al nuevo candidato a ocupar la punta de ataque de la selección francesa.

Por su potencia y su físico de mozo de mudanzas (187 cm, 84 kg), su estilo tenaz y su generosidad en el esfuerzo, Gignac recuerda al inglés Wayne Rooney. El francés es un nueve completo, que se siente cómodo en todos los esquemas tácticos y a menudo se escora a la banda izquierda para explotar al máximo la precisión de su pie derecho.

De Lorient a Toulouse
Oriundo de Martigues, de madre franco-argelina y de padre francés, Gignac dio sus primeros pasos en el centro de formación local. En 2004, con 19 años, este provenzal emigrado a Bretaña se estrenó en la Ligue 2 con el Lorient. Dédé se hizo notar al marcar en su primer partido, y se le subió a la cabeza. "Me sentía en otro planeta. Me creía Ronaldo", confiesa ahora con una sonrisa. Christian Gourcuff, su entrenador, lo envió seis meses al Pau (de tercera división) para que se foguease. Cuando regresó con los Merlus, logró un triplete en 25 minutos en su primera actuación como titular en la Ligue 1, contra el Nantes, en la temporada 2006/07. Y terminó el año con nueve tantos y seis asistencias. Este delantero centro "a la antigua" supo enderezar el rumbo tras un período de fluctuaciones.

Su desempeño suscitó la atención del Toulouse, por el que fichó en el verano de 2007. Con el sueco Johan Elmander como compañero en sus primeros encuentros, los malos resultados del Téfécé obraron en su contra. La eliminación prematura en la fase previa de la Liga de Campeones de la UEFA, así como los malos resultados del equipo en el campeonato nacional, obligaron a Elie Baup a reformular su estrategia. El técnico alteró el mediocampo y optó por dejar al intocable Elmander solo en punta, en detrimento de Gignac, relegado al banquillo.

No me obsesiono con la selección. Si algún día llega, será la guinda, pero todavía no estamos ahí. Tengo que progresar en muchos aspectos, y especialmente en la dosificación de mis esfuerzos. Aún soy un poco alocado. También debo aumentar mi regularidad.
Gignac y la llamada de la selección francesa.

Convertido en el chivo expiatorio de una parte del público, el artillero llevó mal esa situación. Su carácter efervescente no ayudó. "Más tarde entoné el mea culpa. No tuve un comportamiento correcto. Además, le dije al presidente que el 70% de la responsabilidad era mía. Regresé al buen camino", admite actualmente, transformado desde la marcha de Elmander, al Bolton, y de Baup.

Trece goles esta temporada
Esta campaña Alain Casanova, el nuevo preparador del Toulouse, puso enseguida las cartas sobre la mesa, sobre todo en lo que respecta a Gignac, cuyo temperamento impulsivo descubrió: "Todo el mundo parte en pie de igualdad. Demuéstrame en los entrenamientos que mereces jugar y jugarás". Para el ariete fue un estímulo: "Supo encontrar las palabras justas. Para alguien como yo, que funciona según las emociones, representa un papel muy importante", reconoce.

Seis meses y trece goles más tarde, Dédé hace un balance tranquilizador de esta primera mitad de temporada. "Quise que el entrenador viera que yo había cambiado. También tengo la suerte de tener compañeros que me habilitan en buenas condiciones. Puede que parezca un tópico, pero el ambiente dentro de la plantilla es excepcional. Todo el mundo empuja al equipo hacia arriba, incluso los suplentes". Gignac amplió hace poco su contrato con el Toulouse hasta junio de 2012. "No soy un mercenario, necesito estabilidad, una calidad de vida", explica el interesado, que pronto conocerá la paternidad por segunda vez.

Cuando se le menciona al combinado nacional, él ríe. "No me obsesiono. Sé perfectamente de dónde vengo. Si algún día llega la selección, no será más que una guinda, pero todavía no estamos ahí. Tengo que progresar en muchos aspectos, y especialmente en la dosificación de mis esfuerzos. Aún soy un poco alocado. También debo aumentar mi regularidad, algo que no me ha pasado nunca desde mi debut en la Ligue 1". La nueva joya del Téfécé ha aprendido definitivamente las lecciones del pasado, y mantiene ahora los pies en el suelo.