Ni siquiera 50 kilómetros separan Alkmaar de Amsterdam. Sin embargo, en términos futbolísticos ahora mismo hay un mundo entre la palpitante metrópolis y el idílico rincón junto a la costa del Mar del Norte. Y esta vez no son los seguidores del Ajax, acostumbrados al éxito, quienes tienen motivos para celebraciones, porque el actual dueño y señor de la liga holandesa es el AZ Alkmaar. Ocho puntos de ventaja mantienen los hombres de Louis van Gaal sobre el supercampeón de Holanda, y eso que han disputado un partido menos. No hay duda: los advenedizos planean el levantamiento.
Sólo una vez, desde 1965, el campeón de Holanda no se ha llamado Feyenoord, Rotterdam, PSV Eindhoven o Ajax. Y fue precisamente el Alkmaar quien en 1981 logró romper el cerrado círculo de esa oligarquía. Ahora todo induce a pensar que el AZ puede volver a dar esquinazo a los colosos. Mientras que el Ajax, entrenado en estos momentos por el ex seleccionador nacional Marco van Basten, perdía el pasado fin de semana ante su propio público contra el Heerenden por 1-0, el Alkmaar lograba el asalto a la fortaleza del Sparta de Rotterdam por 2-0. Por si fuera poco, el conjunto de Amsterdam no pudo pasar del empate 2-2 el martes en casa contra el Heracles Almelo.
"Hemos vuelto a mantener la portería a cero y hemos marcado dos goles. Tenemos muchas ganas de continuar nuestra racha victoriosa mientras nuestros rivales siguen cediendo puntos", se congratulaba Van Gaal, ansioso por que su equipo vuelva a ganar este miércoles por la tarde contra el Roda Kerkrade y amplíe el ya mullido colchón a once puntos. Sería increíble pero cierto: para el Alkmaar significaría el décimo triunfo seguido en la Eredivisie y el partido decimonoveno sin conocer la derrota. Sólo cayó en las dos primeras jornadas del campeonato, un mal comienzo que, a la vista de lo que ha sucedido después, bien puede disculparse. Y lo que es más admirable: el líder no ha tolerado ningún gol en su portería en los nueve últimos choques.
El Alkmaar ruge, pero el Ajax no se asusta
Hasta aquí los hechos. Cabe no obstante preguntarse cómo es posible que el AZ se haya quedado sin acompañantes al frente de la carrera holandesa. La respuesta es tan curiosa como sencilla: sus jugadores no quieren perder a su entrenador. Porque cuando el Alkmaar cerró la última temporada en un decepcionante undécimo puesto, al equipo le costó convencer a Van Gaal para que se quedara.
Esa conjura ha hecho maravillas, y los futbolistas del AZ han acabado demostrando que su entrenador estrella de 57 años tomó la decisión correcta. Sólo hay una persona que no se fía todavía, el propio Van Gaal: "Que nos hayamos coronado campeones de invierno no significa absolutamente nada. El título sólo se decide al final". Su recelo es comprensible. Aún le debe de pesar el recuerdo del final de campaña en 2007, cuando el Alkmaar se dejó arrebatar el trofeo de liga en la última jornada.
"La primera vuelta ha salido a pedir de boca. El pasado verano dije que nuestros mayores refuerzos serían los jugadores que entonces estaban lesionados, y que ahora están de nuevo con nosotros: Stijn Schaars, Maarten Martens, Joey Didulica y Gijs Luirink. Los dos primeros lo han demostrado sobre el terreno de juego; los dos últimos lo demuestran día a día en los vestuarios", señala Van Gaal.
El capitán Schaars añade: "La temporada pasada buscábamos permanentemente nuestra salvación en el juego ofensivo, y nos lanzábamos al ataque casi a ciegas. Ahora hemos recuperado el equilibrio". A juzgar por los 16 goles anotados por el máximo realizador de la liga, Mounir El Hamdoui, y por el minúsculo balance de 11 tantos en contra, el mínimo concedido en las grandes ligas de Europa, no hay quien pueda rebatirle.
Por eso, las palabras del estratega del Ajax, Marco van Basten, suenan un tanto desafiantes: "No estoy de acuerdo en que el AZ sea el equipo que mejor juega al fútbol. Nosotros también hemos hecho algunos partidos excelentes, pero a los de Alkmaar les gusta exagerar. El Ajax es uno de los favoritos al título. Sólo tenemos que esperar los fallos del AZ".
Sea como fuere, uno de los principales bálsamos para el club de Amsterdam es el hecho de que los otros dos grandes de la Eredivisie se hallan aún más rezagados. El PSV Eindhoven, campeón de los cuatro últimos ejercicios, es quinto, y aún está resintiéndose de la marcha del entrenador Huub Stevens. Entretanto, el Feyenoord ocupa el decimotercer peldaño, y se encuentra a tan sólo dos puntos de la zona de descenso. En el fútbol de clubes holandés, las jerarquías andan lo que se dice manga por hombro, al menos por el momento.
