Si algo quedó claro al terminar la primera vuelta de los cuartos de final en la Liga de Campeones de CONCACAF es que esta edición es la más abierta de su historia. Antes de iniciar el torneo nadie hubiera imaginado que un equipo canadiense derrotaría a uno mexicano, o que un puertorriqueño sacaría ventaja frente a un hondureño. Y, sin embargo, así ha sucedido.
Tras cuatro vibrantes encuentros, ninguna serie está definida, y los partidos de vuelta que se disputarán la próxima semana tendrán una importante carga de adrenalina ya que los ocho equipos que aún sobreviven parecen partir con posibilidades semejantes de alcanzar las semifinales.
Dos candidatos inesperados
De todos los resultados, sin duda el más sorpresivo fue el triunfo del Montreal Impact sobre el Santos Laguna (2-0). Los canadienses, que juegan en la USL, la segunda división de Estados Unidos, tuvieron la noche más importante en su historia, que tardarán mucho tiempo en olvidar.
En primer lugar, porque lograron una hazaña que parecería impensable: convocar a 55,000 aficionados, la mayor cifra en su joven trayectoria y una verdadera multitud para un deporte que está lejos de ser el más popular en el país. Esos fanáticos pudieron disfrutar de una verdadera lección táctica de su equipo, que dejó la iniciativa a su famoso rival mexicano y lo liquidó con veloces contragolpes encabezados por la espectacular mancuerna cubano-panameña de Eduardo Sebrango y Roberto Brown.
Y si lo que hicieron los canadienses fue de resaltarse, ¿qué decir de la nueva victoria de los Puerto Rico Islanders? El equipo caribeño mantuvo su bella historia al derrotar en casa al poderoso Marathón hondureño (2-1). Ante un enloquecido estadio Juan Ramón Loubriel, la Marea Naranja dominó a placer el encuentro y, de hecho, sólo las fallas en la definición evitaron un marcador de escándalo.
El poder de los grandes
Los otros dos encuentros de los cuartos de final arrojaron marcadores más lógicos. En Houston, el último representante de la Major League Soccer, el Dynamo, no pudo reflejar su dominio en el marcador y se dejó alcanzar por el Atlante mexicano en los últimos minutos (1-1).
El resultado obligará ahora a los dirigidos por Dominic Kinnear a derrotar a los Potros de Hierro en su feudo de Cancún, un resultado improbable ya que los estadounidenses no lograron ni una sola victoria fuera de casa en el torneo y los aztecas sólo fueron sorprendidos por el Joe Public trinitario como local. Además, al Atlante le basta incluso el empate sin anotaciones para avanzar a la ronda de semifinales.
El otro encuentro fue una guerra civil entre dos grandes de la liga mexicana. Como ha sucedido en enfrentamientos recientes, el Cruz Azul mantuvo su dominio sobre los Pumas de la Universidad al derrotarlos en el Estadio Azul de la Ciudad de México (1-0), un resultado que no fue, sin embargo, justo para el joven equipo auriazul.
A pesar de no contar con la mayoría de sus titulares, la escuadra de Ricardo Ferreti dominó la mayor parte del partido pero fue sorprendida por un golazo de tiro libre de Jaime Lozano, formado precisamente en la cantera universitaria. Ahora los Pumas deberán de romper una racha que se extiende a 10 partidos y derrotar a sus archirrivales la próxima semana en el Estadio Olímpico.
Como se puede ver. No hay nada definido aún en la competencia de clubes más importante del Hemisferio Norte Americano y, por lo sucedido en los partidos de ida, las emociones y sorpresas están lejos de haber terminado.
