Los equipos grandes nunca mueren, pero raros son los que, como el Real Madrid o el FC Barcelona en España, nunca han sufrido un descenso. La mayoría experimentan por turnos ciclos de éxitos o de tremendos bajones que a veces desembocan en la pérdida de la categoría.

Si bien un año en el purgatorio puede tener efectos benéficos, algunos clubes no consiguen encontrar su sitio entre la primera y la segunda división, y otros pueden tardar años en recuperarse. FIFA.com hace balance de esos monumentos en peligro en las plazas fuertes del fútbol mundial.

Italia cuenta con algunos clubes acostumbrados a hacer de equipo ascensor. Entre ellos, el Parma, ganador el mismo año de la Supercopa de la UEFA y de la Recopa de Europa (1993), así como de un par de Copas de la UEFA (1995 y 1999), se ha aferrado con fuerza al 2º puesto de la Serie B al cabo de 36 jornadas, y parece bien colocado para recuperar su lugar en la máxima categoría un año después de su descenso.

Como contrapartida, el Bolonia, pese a sus siete scudetti y sus dos Copas de Italia, ha perdido el ritmo de la Serie A y se encuentra luchando junto al Torino (ocho scudetti y cinco Copas de Italia) para evitar descender de nuevo. Una situación que podría perdurar...

En la Bundesliga alemana, otro antiguo grande atraviesa por dificultades. En el decenio de 1970, el Borussia Mönchengladbach conquistó cinco títulos de liga (1970, 1971, 1975, 1976 y 1977), una Copa de Alemania (1973) y dos Copas de la UEFA (1975 y 1979). Hoy, sin embargo, ocupa el primero de los puestos de descenso (16º) a seis jornadas de la conclusión, y posee la segunda peor defensa del campeonato, según quedó reflejado en su último partido, en casa del Eintracht de Fráncfort (4-1).

En caso de bajar, los hombres de Hans Meyer siempre podrán inspirarse en el Kaiserslautern, que descendió en 1996 y se proclamó campeón en 1998. Lejos de tener esos problemas, el Hamburgo, único conjunto que no ha sufrido las angustias del descenso desde que se creó la Bundesliga en 1963, está desempeñando, un ejercicio más, un papel protagonista.

El Newcastle, a la deriva
En Inglaterra, a unos cuarenta puntos de los Big Four, un Newcastle a la deriva intenta salvarse de la mano de Alan Shearer, fiel a sus colores de 1996 a 2006 (con 206 goles en 404 encuentros). Desde la marcha de Bobby Robson, las Urracas se deslizan ineluctablemente hacia la segunda división; y ahora mismo, a cinco jornadas del final, ocupan la penúltima plaza a cuatro puntos del Blackburn Rovers, primer equipo en zona de permanencia.

En la liga española, el fútbol vasco no está en forma. Desde hace ya dos campañas, la Real Sociedad, subcampeón de primera división apenas en 2003, pulula por la Liga Adelante. A nueve jornadas del final, el conjunto donostiarra acumula nueve puntos de desventaja con respecto al 3º y conserva una mínima esperanza de regresar a la elite, donde podría no encontrarse con el Athletic de Bilbao, que, una vez más, está teniendo dificultades para lograr la permanencia.

El histórico club bilbaíno, fundado en 1898, es uno de los tres únicos equipos que nunca se han perdido una temporada de la actual Liga BBVA. Los Leones, fieles a su política de contratar solamente jugadores de origen vasco, ya no están en disposición de disputar los primeros puestos ni de ofrecer un juego a la altura de su palmarés (8 títulos de liga y 23 Copas del Rey).

Lo mismo sucede en Cataluña con el Espanyol de Barcelona, 19º y penúltimo, a cuatro puntos de la permanencia. Los Periquitos, finalistas de la Copa de la UEFA hace apenas dos años, distan actualmente 49 puntos de su ilustre vecino azulgrana, y sufren más que nunca con la comparación.

Francia no escapa a la norma. Lejos de los focos de la Ligue 1, el Stade de Reims, que fuera doble finalista de la Copa de Europa contra el Real Madrid (1956 y 1959), se debate en la Ligue 2 para evitar un nuevo descenso a la tercera categoría.

No hace falta irse tan lejos en el tiempo para encontrar a tres históricos del fútbol francés por motivos diversos que ocupan la parte baja de la tabla de la Ligue 1. El Le Havre, club decano del balompié galo, es el colista destacado y todo apunta a que volverá a hundirse en la segunda división, pese a ser uno de los principales proveedores de jugadores jóvenes con talento.

El Nantes, ocho veces campeón de Francia y siete veces subcampeón entre 1965 y 2001, época en la que instauró un estilo de juego con denominación de origen (el jeu à la nantaise), está teniendo una vez más enormes dificultades para mantenerse, después de una temporada en el purgatorio de la Ligue 2. Y lo mismo sucede con el Saint-Étienne, uno de los conjuntos más laureados del fútbol francés, que, a pesar del apoyo de un público incondicional en la olla a presión del Geoffroy Guichard, no consigue conservar a sus mejores hombres y acaba dejándose la piel en las refriegas de la zona baja de la clasificación.

San Lorenzo, nostálgico
No sólo en Europa los pesos pesados se encuentran a veces en serios apuros. Así, en Argentina, San Lorenzo fue el primero de los cinco equipos grandes del país que perdió la categoría, en 1981. Paradójicamente, sus directivos conservan una cierta nostalgia de entonces, pues fue en ese periodo cuando vendieron más boletos a los aficionados, ávidos de seguir las hazañas de un equipo que se paseaba por el campeonato y batía todos los récords.

En Brasil, el Corinthians, ganador de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA en 2000, ha aprendido de su paso por la segunda división la pasada campaña. El cuadro paulista, aún convaleciente, ha tenido la buena idea de fichar a Ronaldo, también en fase de recuperación, para reconciliarse con los triunfos y relanzarse en el Brasileirão.

Este año, a su vez, es el Vasco da Gama, el antiguo equipo de Dunga, el que está viviendo la experiencia de la Série B. Un descenso que, al final de la temporada pasada, digirió muy mal un aficionado, dispuesto a tirarse al vacío desde las gradas, pero que pudo ser controlado a tiempo. Por suerte, ese episodio de pasión extrema se trata de un caso aislado.