Hacia finales de la década de los noventa, el fútbol mexicano estaba dominado por un solo equipo. El mítico Toluca de José Saturnino Cardozo, Sinha y Vicente Sánchez encandilaba a los aficionados aztecas con su fútbol ofensivo y ganador. Dirigidos primero por Enrique Meza y después por Ricardo La Volpe, los Diablos levantaron cuatro trofeos de liga entre 1998 y 2002.

Tras una ligera sequía, volvió a dar la vuelta olímpica en 2005, bajo la tutela de Américo Gallego. Tres años más tarde, levantó el noveno título en su historia, convirtiéndose así en el tercer equipo con más campeonatos sólo por detrás de los dos más grandes: Guadalajara y América. Hoy, los dirigidos por José Manuel de la Torre se apuntan como los principales candidatos para retener la corona.

El talento y la cantera
En un campeonato que se distingue por sus resultados sorpresivos y la numerosa cantidad de equipos que pelean el título cada temporada, la regularidad mostrada por Toluca es digna de resaltarse. Tan sólo otro equipo de provincia con grandes ambiciones, el Pachuca, puede acercársele en alegrías y victorias en los últimos años.

¿Cuál es la clave de ese éxito? En primer lugar, una política inteligente al armar el plantel. Como nadie en México, los Diablos aciertan cada vez que reclutan un jugador extranjero. La tendencia comenzó con José Saturnino Cardozo, quizá el mejor foráneo en pisar tierras mexicanas en los últimos veinte años.

Y eso que, entre bajo rendimiento y una lesión, los primeros dos años en México fueron una pesadilla para el ahora mítico paraguayo. Sin embargo, la dirigencia del Toluca le mantuvo la confianza y el 9 respondió con creces, convirtiéndose en el mejor goleador en la historia del club.

Desde entonces, los Diablos no han dejado de acertar. Hernán Cristante, Sinha, Paulo Da Silva, Vicente Sánchez y Héctor Mancilla, todos han sido internacionales por sus países. De hecho, la reciente etapa de sequía en el club coincidió con el momento, poco habitual, en que la dirigencia toluqueña no podía encontrarle sustituto a Cardozo.

Pero no sólo se trata de talento foráneo. El Toluca ha apostado también a establecer escuelas en todo México para detectar talentos. Así llegaron al equipo, entre otros, Enrique Alfaro, José Manuel Abundis, Diego de la Torre y los actuales internacionales mexicanos Édgar Dueñas, Néstor Calderón y Carlos Esquivel.

Estabilidad ante todo
Como suele suceder, lo conseguido dentro del terreno de juego tiene una sólida fundación afuera. A diferencia de la muchos equipos mexicanos, en Toluca se apuesta a la estabilidad. El equipo ha tenido dos presidentes en los últimos veinticinco años. Sus técnicos siempre tienen tiempo para trabajar y, en general, cuando dejan al equipo es por decisión propia.
Así, Enrique Meza y Ricardo La Volpe sólo salieron del banquillo rojo para ponerse la camiseta verde de la selección mexicana. Américo Gallego y Néstor Pekerman, por su parte, dejaron al equipo por voluntad propia, pese a los esfuerzos de la directiva por retenerlos gracias a sus grandes resultados. El actual estratega José Manuel de la Torre lleva tan sólo un año, pero ya levantó una copa y, de 36 partidos dirigidos, sólo ha perdido 6.

Meza, una de las glorias rojas, analiza a los Diablos desde su actual posición como técnico del Pachuca. "Es el mejor equipo del fútbol mexicano. José (de la Torre) ha hecho un gran trabajo, sus números y logros hablan de que su directiva hizo muy bien en contratarlo. Nunca dejaré de tenerle un gran cariño a esa gran institución.", afirmó.

De la Torre también analizó las razones del éxito su escuadra. "Es un equipo con muchas cualidades. Yo no manejo futbolistas, yo manejo a personas. Ellos son claros en sus cualidades y buscamos aprovecharlas en función del grupo. Antes de empezar cada torneo nos fijamos objetivos y los vamos cumpliendo, así se consiguen los resultados."

Claro, conciso y sin dudas. Como su Toluca, que ya se clasificó a la liguilla del fútbol mexicano, manteniendo así la estirpe de un pasado glorioso y forjando la esperanza de un futuro aún más brillante.