Es inexorable. En el planeta fútbol, el nombre de Arsenal conlleva un marcado acento inglés. Sin embargo, en el extremo sur, bien lejos de Thierry Henry y compañía, otra institución con menor fama pero igual ambición ha comenzado a hacer historia en el fútbol argentino. Así es: Arsenal de Sarandí, modesto club del sur del Gran Buenos Aires, acaba de alcanzar la mejor campaña de su historia y ya sueña con inscribir su nombre en las copas internacionales sudamericanas.
La marca se concretó el pasado 18 de noviembre, con la ajustada victoria 1-0 sobre Rosario Central. Esa tarde, gracias al gol del colombiano Andrés Pérez, los del Viaducto acumularon la inédita suma de 31 unidades en el Torneo Apertura y celebraron la mejor cruzada de su corta historia en primera división. Actualmente marchan en el cuarto puesto por detrás de Boca Juniors, Estudiantes de La Plata y River Plate, cuando todavía quedan dos fechas por disputarse…
Semejante logro ha llegado, además, con un equipo que hace honor a la historia del club: sin grandes figuras, basado en el orden, la modestia y el sacrificio. Así, mezclando jóvenes de la cantera con experimentados futbolistas de pasado en equipos grandes, Gustavo Alfaro logró ensamblar un conjunto aguerrido y respetado.
"Siento gratitud hacia los jugadores. Esto es un premio al sacrificio, al esfuerzo, a tener ilusiones", se limitó a explicar Alfaro. Sí, el mismo que había prometido 25 unidades en el inicio de la competencia. Afortunadamente para él, las matemáticas no parecen ser su fuerte: no sólo ha superado su pronóstico con 9 triunfos, 4 empates y apenas 4 derrotas, sino que ha dejado bien lejos al temido fantasma del descenso.
Al borde de los cincuenta
La historia de Arsenal de Sarandí comenzó a gestarse en 1957, cuando un grupo de jóvenes fantaseaba con crear su propia institución en la cual juntarse y desarrollar distintas actividades. El 11 de enero de ese año, en el bar Las 3 FFF, el sueño vería la luz.La decisión fue sencilla: como los fundadores eran hinchas de Racing Club e Independiente, los dos colosos y vecinos de Avellaneda, la camiseta adoptaría los colores de ambos. Así, con el rojo, celeste y blanco como distintivo, nació el Arsenal Football Club, nombre heredado del afamado club inglés.
Su primer presidente sería Julio Humberto Grondona, quien con el paso del tiempo llegaría a presidir la Asociación del Fútbol Argentino. Desde entonces, ha corrido infinidad de agua bajo el puente: la afiliación a la AFA en 1961, los títulos en los torneos menores del fútbol Albiceleste en 1962, 1964, 1986, 1992 y el histórico ascenso a la primera división en la temporada 2002.
En aquella oportunidad, el entrenador era nada menos que Jorge Burruchaga, actual entrenador de Independiente y goleador en la histórica final de la Copa Mundial de la FIFA México 1986 entre argentinos y alemanes. El Arse no volvería a moverse de allí, e incluso protagonizaría un breve paso por la Copa Sudamericana 2004.
Sudor en la frente
Pese a las distintas etapas que debió afrontar a lo largo de su historia, Arsenal mantuvo firme su ideal de esfuerzo y trabajo a conciencia. Así logró reacondicionar su estadio en 2004 y convertirse, además, en un icono social de la ciudad donde más de 7,000 asociados practican diferentes actividades no relacionadas con el fútbol profesional.
Semejante fenómeno cautivó también los ojos del poderoso FC Barcelona, con el que Arsenal acaba de cerrar un convenio de mutua colaboración. Los españoles desembolsarán 300 mil euros anuales para el desarrollo de las divisiones inferiores del club argentino, además de asegurar la permanencia de uno de sus formadores de futbolistas en el club. El Arse, por su parte, le dará prioridad al conjunto catalán en el fichaje de sus futuras promesas.
Julio Ricardo Grondona, actual presidente del club, se mostró optimista de cara al acuerdo: "Estamos muy orgullosos de que el Barça se haya fijado en una institución humilde, de barrio, honesta. Barcelona es uno de los clubes más importantes del mundo y ahora que está con nosotros, tal vez el más importante. Vamos a seguir conviviendo muchos años más, confío que esto va a dar muy buenos frutos".
Sí, más frutos. Como los que también augura Alfaro para sus muchachos del primer equipo: "Alcanzamos un récord, pero todavía hay que seguir mejorando. Si nos lo proponemos, podemos dar muchas cosas más". Quedan todos avisados: el otro Arsenal, el del Sur, también existe. Y va por más.