Es chileno, tiene 25 años y, vistiendo la casaca del Colo Colo, protagonizó un 2006 impactante en el que rompió cuanta red se ha puesto en su camino. Su nombre ya ha comenzado a trascender los límites de Sudamérica, sobre todo luego que la prestigiosa la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) lo reconociera como el Mejor Goleador Mundial y Segundo Mejor Goleador de Primera División.

Humberto Andrés Suazo Pontivo, de él estamos hablando, no es un centrodelantero que impresione por lo físico. De hecho, sus 1,71 metros de altura y 79 kilos imponen menos respeto que el que merecen su rapidez, su habilidad, su olfato goleador y su gran pegada de pierna derecha.

Más conocido como Chupete, Suazo recibió el premio al Mejor Goleador Mundial por los 17 goles que anotó en 2006 por torneos internacionales (4 con la camiseta de la selección de Chile, 3 en la Copa Libertadores y 10 en la Copa Sudamericana), superando en esta categoría al delantero inglés mundialista Peter Crouch, del Liverpool, quien marcó 16 tantos.

Además, fue el Segundo Mejor Goleador de Primera División, por las 34 conquistas que sumó con la camiseta del Colo Colo en los torneos de Apertura y Clausura de Chile -marcó 19 y 15 respectivamente-. Aquí, apenas fue superado por el holandés Klaas Jan Huntelaar (del Ajax de Ámsterdam), quien convirtió 35.

La gala en la que recibió ambos galardones se realizó en Salzburgo, Austria, en una antigua casona que perteneció al músico Wolfgang Amadeus Mozart. Suazo, con humildad, aseguró: "Nunca imaginé que todo esto sería así. Es espectacular, como en el cine... Viajé miles de kilómetros para estar aquí y sentir lo que significa ser premiado en Europa".

En Chile, los más memoriosos lo comparan con el mítico Carlos Caszely, mientras que los jóvenes, lo ven como el heredero o, directamente, el clon de Marcelo Salas. FIFA.com invita a conocer la historia de Humberto Suazo.

Y pensar que no quería entrenarse...
Chupete nació el 10 de mayo de 1981 en San Antonio, una localidad de la V Región de Chile. Tenía apenas seis años cuando Pedro, su padre, lo enroló en las filas de Torino, el club local. En 1995 brilló en un torneo escolar organizado por la Asociación Nacional Profesional de Fútbol de Chile (la ANPF), donde fue visto por Jorge Alvial, un ojeador de la Universidad Católica. "Cualquiera que hubiera visto a Humberto Suazo lo llevaba para su equipo. La suerte fue mía y quedé como el descubridor", recuerda Alvial cada vez que es consultado.

En marzo de 1996, Suazo llego a la UC, pero su adaptación no fue sencilla. Sobre todo, luego de la muerte de su padre, en 1999. Cada vez que podía, cuentan, armaba sus bolsos y pegaba la vuelta a San Antonio. "Decían que era muy bueno, que tenía tantas condiciones, que me creí el cuento... Me creía bueno y no quería entrenar", analiza retrospectivamente este amante del chocolate y las papas fritas.

En 2000, la UC lo prestó al Club Deportes Ñublense, de la Segunda División, donde hizo su debut como profesional ante el Magallanes. Una fractura de peroné evitó que participara con la selección juvenil chilena del Campeonato Mundial Juvenil Sub-20 de la FIFA Argentina 2001. Luego de pasar por Magallanes y volver a San Antonio, en 2003 Suazo comenzó a dejar de ser una promesa para transformarse en realidad.

Ese año, Humberto brilló en el San Luis de Quillota, club con el cual se convirtió, con 40 goles, en el máximo artillero de la Tercera División. "Jugar en allí me sirvió muchísimo. Fueron dos temporadas durante las cuales enfrenté a jugadores duros en serio, que no te perdonan si tienen que pegarte una patada. Me hizo más fuerte física y mentalmente", narra el propio protagonista sobre esa época se su vida.

Su explosión definitiva
A fines de 2003, el delantero recibió la convocatoria de Juvenal Olmos para integrar la selección sub-23 que disputaría, en suelo propio, el Preolímpico clasificatorio para el Torneo Olímpico de Fútbol Atenas 2004. En aquel mal paso de la Roja -terminó última en su grupo- Suazo no jugó ni un minuto.

Pero aquel 2004 sería el de su explosión definitiva. Tras ascender a Segunda División con el San Luis, llegó su traspaso al Audax Italiano. En dos años con esa institución, anotaría 40 goles en 63 partidos. Juvenal Olmos volvería a citarlo, pero esta vez para la selección mayor, con la cual debutó ante Ecuador el 12 de octubre de 2005, en el último partido correspondiente a las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA de Alemania.

A principios de 2006, Suazo arribó al Colo Colo, el club más popular de Chile. El resto de la historia es conocida. Además del reconocimiento de la IFFHS, sus 51 goles de la temporada pasada lo transformaron en el máximo artillero del fútbol chileno en un año, superando los 48 de Jorge Aravena (Universidad Católica) en 1983 y los 47 de Oscar Fabbiani (Palestino) en 1977. Bajo la conducción de Claudio Borghi, por quien tiene un cariño especial, fue decisivo para que el Cacique se consagrara bicampeón local y subcampeón de la Copa Sudamericana.

Muchos se preguntan: ¿Cuál será su techo? Difícil de predecir. Por ahora, como él mismo reconoce, "siempre he convertido los goles que he soñado". Entonces, claro está, la respuesta la tiene el mismo Chupete...