Como futbolista, Jupp Heynckes fue campeón de Europa y del mundo, conquistó tres campeonatos de la Bundesliga, y levantó la Copa de Alemania y el trofeo de la Copa de la UEFA. Es, por tanto, uno de los futbolistas alemanes más insignes de todos los tiempos. Hoy tiene 64 años y sigue triunfando, pero como entrenador.
Hace exactamente 30 años debutó como técnico en el banquillo del Borussia Mönchengladbach. A continuación siguieron contratos en el Bayern de Múnich, en España y en Portugal, y después regresó a Alemania. El cénit de su carrera como estratega lo alcanzó en 1998, al guiar al Real Madrid hasta el título de la Liga de Campeones de la UEFA.
Luego de un largo periodo alejado de los banquillos, Heynckes fue tentado por el Bayern de Múnich para que se hiciera cargo de su plantilla al final de la temporada pasada. En los últimos partidos del curso, el experto entrenador condujo al campeón histórico de Alemania hasta la segunda posición de la tabla, y por ende a la clasificación directa para la Liga de Campeones de la UEFA.
Al parecer, su desempeño entre los muniqueses no pasó desapercibido para el Bayer Leverkusen, cuyo director deportivo, Rudi Völler, presentó a Jupp Heynckes como nuevo primer entrenador de los Aspirinas a principios de junio. Seguro que no se está lamentando por esa decisión: con Heynckes al timón, el éxito ha vuelto al club del Rin. Después de seis jornadas de la Bundesliga, el Leverkusen aún no ha perdido ningún partido, y lidera la tabla empatado a puntos con el Hamburgo.
FIFA.com dialogó en exclusiva con el veterano entrenador sobre sus experiencias al otro lado de la línea de banda, sobre el Bayer Leverkusen, así como sobre el mejor equipo del mundo en su opinión.
Señor Heynckes, celebra usted esta temporada su 30º aniversario como entrenador. ¿Qué recuerdos guarda de su debut en el banquillo?
Mi primer partido como entrenador del Borussia Mönchengladbach fue contra el Schalke 04. Pero no recuerdo mucho más sobre el asunto. Yo tenía entonces 34 años y había sido segundo entrenador de Udo Lattek durante un año. En Gladbach querían hacer un cambio. El entonces gestor del club, Helmut Grashoff, me preguntó si podía presentarme para el puesto, y yo dije que sí. En la primera temporada, a pesar de la marcha de muchos jugadores, quedamos séptimos y llegamos a la final de la Copa de la UEFA.
En el Borussia, luego en el Bayern de Múnich, y después en España, vivió muchos años de buenas cosechas. ¿Fue la conquista del título de la Liga de Campeones con el Real Madrid el punto culminante de su carrera como entrenador?
Así es. En Gladbach pasé ocho fructíferos años. Entre 1983 y 1984 quedamos terceros dos veces y cuartos otras dos. El equipo jugaba entonces a un nivel muy alto. En realidad, obtuve buenos resultados en casi todos los lugares donde he trabajado. También en el Athletic de Bilbao y en el Tenerife, con los que no gané ningún título. Mi época en el Bayern de Múnich y en el Real Madrid se destacan naturalmente por los triunfos conseguidos. La conquista de la Liga de Campeones con el Real Madrid después de 32 años sin títulos en la prueba reina europea y el recibimiento que nos dispensaron dos millones de personas en la capital de España, es algo que nunca se olvida.
Sin embargo, también atravesó tiempos difíciles como entrenador. ¿Cómo valora su paso por el Fráncfort, el Shalke y el Gladbach, de donde se marchó antes de lo esperado?
En realidad, tengo muy buenos recuerdos de Fráncfort. Pero a la sazón, por desgracia, el club iba cuesta abajo y yo no pude detener esa tendencia. En el Schalke faltaban muchos jugadores por culpa de las lesiones, pese a lo cual hicimos una buena labor y logramos clasificarnos para la Copa de la UEFA. En Gladbach fue distinto, porque no llegué a disponer de un equipo competitivo. Pero el Borussia sigue siendo mi club, y sigo manteniendo muy buenos contactos allí.
Usted ha vivido muchas cosas como técnico. ¿Qué diferencias encuentra respecto a épocas anteriores en el oficio de entrenador?
Como entrenador hay que saber adaptarse a los cambios que se han producido en esta profesión. En primer lugar, está la mayor presencia de los medios de comunicación hoy en día. Por otro lado, el fútbol en general se ha hecho mucho más físico y más rápido. Los estadios se han modernizado. En las décadas de los setenta y los ochenta, todo era mucho más sencillo para un entrenador joven, porque al fin y al cabo podía concentrarse en su trabajo con el equipo. En aquel entonces, incluso llegué a tener una ocupación suplementaria como oteador.
Actualmente disfruta de un magnífico inicio de temporada con el Bayer Leverkusen, que ocupa la cima de la tabla junto con el Hamburgo. ¿Cómo se explica usted este nuevo éxito?
Hemos hecho una pretemporada muy buena, y por eso puedo decir que nuestro inicio de campaña no es ningún accidente. En la Copa de Alemania hemos pasado apuros, pero en la Bundesliga hemos venido ofreciendo grandes actuaciones. Es muy satisfactorio ver cómo los jugadores ponen en práctica mis consignas. El ambiente que reina en el vestuario es estupendo. No obstante, siempre hay cosas que se pueden y se deben mejorar. Aún tenemos que consolidarnos como colectivo y cambiar algunos dispositivos en el sistema defensivo y también en el ofensivo. Este brillante arranque de temporada es producto de un trabajo intenso y meticuloso, así como de la fe de los jugadores en el proyecto.
Usted dispone de futbolistas jóvenes y de talento en su equipo, como Renato Augusto, Eren Derdiyok y Toni Kroos. ¿Qué potencial cree que tiene su escuadra?
Esos jugadores y otros, como Daniel Schwaab y Stefan Reinartz, pueden dar mucho más. A mí no me extrañan nada los progresos que están haciendo. Hay que dar confianza a estos jóvenes, eso es muy importante. Si luego les explicas concienzudamente los puntos débiles que les has podido detectar observándolos con lupa, son capaces de poner toda la carne en el asador por ti. Mi cometido es ser su mentor. Estos jugadores jóvenes tienen que aprender a hacerse mayores.
Además cuenta con Stefan Kiessling, que es el máximo goleador de la Bundesliga. Con todo, este delantero aún no ha logrado dar el salto definitivo a la selección alemana. ¿Qué opina usted al respecto?
Yo me doy cuenta de su rendimiento y del progreso que está realizando. No obstante, no seré yo quien diga que debe entrar ahora en el once de Alemania. Eso pasará cuando tenga que pasar. En mis tiempos, yo tuve que esperar dos años a ser convocado por la selección. Stefan está dando sensacionales muestras de sus facultades y se ha convertido en un jugador mucho más tranquilo y efectivo. Es cada vez más ambicioso y, si sigue rindiendo así, encontrará el camino para llegar ahí arriba. Pero creo que Joachim Löw hace bien en aferrarse a los delanteros consolidados.
¿De qué cree que son capaces el seleccionador nacional y su equipo en lo que concierne a la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 2010?
En primer lugar, es fantástico que la selección sub-21 haya ganado el Campeonato Europeo. Creo que muy pronto veremos a alguno de esos jugadores hacerse un hueco en la absoluta. La Copa Mundial de Sudáfrica será más difícil para nuestra selección que la de Alemania, porque como es lógico allí no tendremos la nada desdeñable ventaja de jugar en casa. Dicho eso, la Asociación Alemana de Fútbol siempre se organiza bien para los grandes torneos y seguro que pondrá todo de su parte para que el combinado nacional se desenvuelva en las mejores condiciones. Por lo demás, el seleccionador está haciendo un trabajo excelente.
Usted que es un gran conocedor del fútbol mundial, díganos, ¿qué club dispone actualmente del mejor equipo?
El FC Barcelona de hace tres años ya era un gran equipo con Ronaldinho, Deco y Samuel Eto'o, pero el Barcelona de la temporada pasada rozó la perfección. Exhibió un fútbol extraordinario, a veces maravilloso. Fue muy impresionante. En gran parte fue mérito del entrenador, Pep Guardiola. En la final de la Liga de Campeones, derrotó irremisiblemente al Manchester United.
Y ya que hablamos del mejor equipo, ¿quién es a su juicio el mejor futbolista del mundo?
Sobre el mejor centrocampista del mundo me puedo pronunciar sin problemas: es Andrés Iniesta. Piensa bien todas sus acciones y siempre irradia serenidad. Además es rápido como el rayo y su manejo del balón es sencillamente sublime.
