Dos veces al año, en los mercados de fichajes, todos los clubes del mundo se lanzan en busca de posibles perlas. Los jugadores, por su parte, estudian las ofertas, firman un contrato y hacen las maletas. Este patrón se repite con todos los futbolistas del planeta. O casi todos.

Después de que el mercado de invierno haya cerrado sus puertas con un aluvión de fichajes de último minuto, FIFA.com se fija en los jugadores que viven lejos de estos sobresaltos, los que nunca alimentan los rumores de traspasos. En aquellos para los que su equipo es su vida.

Aunque los clubes italianos suelen protagonizar las principales noticias en materia de fichajes, saben aliar de forma eficaz su política de incorporaciones con la de formación. El  AC Milan , por ejemplo, tuvo entre sus filas a las grandes estrellas de los años 80 y 90 (Gullit, Van Basten, Papin, Weah, Rui Costa o Boban, por citar a algunos), sin olvidarse por ello de dar la alternativa a jóvenes promesas de su cantera.

El 20 de junio de 1985, Paolo Maldini, defensa de 16 años, dio sus primeros pasos en el Calcio . Veintidós temporadas y 598 partidos más tarde, todavía no ha colgado las botas, y únicamente ha conocido una elástica, la rossonera, que además le viene de familia, ya que su padre, Cesare, también militó en el club, durante doce campañas, de 1954 a 1966, para luego convertirse en su entrenador. Actualmente, Paolo puede pensar en la jubilación con la certeza de que dejará una huella en la entidad. Su hijo Christian, de 10 años, ya juega con los alevines…

El capitán y el alma del equipo
Un poco más al sur, Francesco Totti sustituyó a Bruno Conti como ídolo del AS Roma desde la retirada de éste en 1990. Producto de la cantera, el campeón del mundo de 2006 disputa su decimoquinta temporada con los giallorossi. Más que un capitán, es el alma del conjunto capitalino, con el que conquistó el Scudetto en 2001. A pesar de los problemas económicos de los romanos y las ofertas de otros grandes equipos, el Gladiador se mantiene fiel a su enseña.

En octavos de final de la Liga de Campeones, Totti se verá las caras con el Olympique de Lyón. Sydney Govou aprendió el oficio de futbolista en el centro de formación de Tola Vologe, la cantera de los Gones. Tras debutar en primera división en 1999/2000, el internacional francés se dio a conocer en el panorama europeo gracias a un formidable doblete que probablemente recuerde Oliver Kahn, el portero del Bayern de Múnich. Fue un elemento esencial en las cinco ligas francesas consecutivas del Lyón, y su progresión constante le condujo a participar en la Copa Mundial de la FIFA 2006.

Su rival, el Saint-Étienne, tiene como símbolo a Julien Sablé. Aunque nació en Marsella, el corazón de este volante defensivo es verde, y lleva ya diez años en el club, cinco de ellos en segunda división, prueba de su compromiso. El pasado verano el equipo de su ciudad natal se interesó por sus servicios, pero él comenzó la temporada en Forez, con el brazalete de capitán.

Los Diablos Rojos siguen siendo jóvenes
Al otro lado del Canal de la Mancha, el  Manchester United  apuesta por jóvenes talentos como Wayne Rooney o Cristiano Ronaldo. Pero sir Alex Ferguson, modelo de longevidad con sus veinte años al frente de los Diablos Rojos, puede confiar en una vieja guardia que frecuenta Old Trafford desde su juventud. Gary Neville (32 años), Paul Scholes (32) y Ryan Giggs (33), todos ellos procedentes de la cantera, participaron en todas las campañas victoriosas del último decenio.

El Chelsea, campeón de liga y Copa de Inglaterra, presume de tener a varios de los mejores astros del balón de todo el planeta. Sin embargo, el símbolo de los Blues no le ha costado ni un céntimo al club: el canterano John Terry, ahora capitán de la constelación londinense. "En su puesto, es sencillamente el mejor del mundo. No tiene ninguna laguna", afirma de él su entrenador, José Mourinho. "Un defensa alcanza en general su máximo nivel a los 30 años. John tiene 25, les dejo que imaginen su margen de progresión". Un motivo para el entusiasmo de sus hinchas, que esperan que continúe dándoles alegrías durante muchos años aún.

Pero si hay un jugador que simbolice por sí mismo el espíritu de un club, e incluso de una ciudad, ése es sin duda Steven Gerrard, el emblemático muchacho de Liverpool. "Cuando era más joven, sólo tenía un sueño: ser el capitán del Liverpool", confiesó a FIFA.com. "En mi familia, todo el mundo es seguidor de los Reds, sé perfectamente lo que representa este club". Si bien los grandes clubes españoles manifiestan regularmente su interés por él, resulta difícil imaginarlo vistiendo algún día un color diferente al rojo.

El Madrid de Raúl, el Atlético del Niño
En el  Real Madrid , los años pasan y las figuras se suceden. Con todo, en la Casa Blanca hay un mueble que no se ha movido nunca. Raúl, en su infancia hincha y jugador infantil del Atlético de Madrid, es actualmente el símbolo de la institución merengue. Sus títulos conquistados con la camiseta blanca -entre otros, cuatro ligas, cuatro Ligas de Campeones y dos Copas Intercontinentales- no han saciado todavía su sed de triunfos.

Si Raúl es indisociable del Real Madrid, su alter ego con los Colchoneros del  Atlético  se llama Fernando Torres. Con sólo 23 años, el Niño suma ya ¡151 partidos y 80 goles marcados en la liga! Su apego a los colores rojiblancos, su eficacia ante la portería y su rostro angelical han hecho de él el predilecto de la afición.

En el mundo del fútbol siguen siendo muchos los que guardan fidelidad al club de sus primeros amores. Los mexicanos Óscar Pérez y Daniel Osorno visten respectivamente los colores de Cruz Azul y Atlas desde muy pequeños, mientras que el alemán Lars Ricken no se ha enfundado nunca otra casaca que no fuera la del Borussia Dortmund.

El argentino Guillermo Barros Schelotto, por su parte, jugó seis temporadas en el Gimnasia y Esgrima La Plata, antes de militar otras nueve en el Boca Juniors, donde se ha convertido en un ídolo de La Bombonera, rechazando una tras otra todas las ofertas de los grandes clubes europeos. "He tenido muchas ocasiones de jugar en Europa, pero me quedo aquí, en Boca. No es cuestión de plata. Hay muchas otras cosas". El amor por la camiseta es sin duda una de ellas…