Dieciocho años después de lograr el primer y único scudetto de su historia, el Sampdoria genovés vive esta temporada la misma pasión y se atreve a soñar con un nuevo título de liga. En 1991, el club contaba en sus filas con los artilleros Gianluca Vialli y Roberto Mancini, conocidos como los "gemelos del gol" y autores de 258 dianas entre los dos. Este año, la nueva dupla goleadora está formada por Antonio Cassano, el antiguo chico malo del fútbol, y Giampaolo Pazzini, la eterna promesa italiana. Dos nombres que llaman con fuerza a las puertas de la selección nacional a un año de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

"Cuando lo veo jugar, me recuerda al futbolista que conocí en el Roma: un gran talento y un gran jugador", dice de Cassano Fabio Capello, su ex entrenador y actual seleccionador de Inglaterra. "Pero no sé qué hace fuera del terreno de juego. Puede ser genial e irregular al mismo tiempo. Esperemos que de ahora en adelante sea más genial que irregular y que Marcello Lippi pueda convocarlo para la Nazionale".

Otro que también ha contribuido a que el Sampdoria desempeñe de nuevo un papel protagonista en Italia es su técnico, Luigi del Neri, de 59 años de edad, que en su día también defendió la camiseta del club como jugador. Del Neri ha logrado encontrar las palabras y el sistema de juego óptimos para relanzar la carrera de dos hombres a los que todo el mundo había descartado antes de tiempo. "Cassano ha cambiado, ha madurado. Es más accesible y ayuda a sus compañeros a mejorar. Cuando estaba en el Roma, era un chaval joven en una ciudad grande. En cuanto a lograr una plaza en la selección, el tiempo lo dirá", afirma del Neri.

Cassano: "En la cima de mi carrera"
"Mi juego y mi talento me salvaron de una vida de m...", desvela el jugador de Bari, que a sus 27 años dice estar "en la cima de su carrera". Efectivamente, el artillero parece otro desde su llegada al Sampdoria. El otrora artista solitario se ha puesto al servicio del equipo. Se acabaron las locas carreras y las tentativas de éxito individual. Cuando su equipo sufre, él se esfuerza por evitar las pérdidas de balón y no cesa de animar a sus compañeros.   

La trayectoria de su nuevo cómplice, Giampaolo Pazzini, de 25 años, es más convencional. Su gran talento lo hizo destacar a edad muy temprana, y enseguida sobresalió como uno de los futuros grandes nombres del fútbol italiano. Pero a Pazzini no le acompañó la suerte. En el Fiorentina se vio a la sombra de Luca Toni, Adrian Mutu y posteriormente Alberto Gilardino. A pesar de todo, en 2006 fue elegido Mejor Jugador Joven de la Serie A, antes de lograr con los sub-21 de Italia tres sensacionales goles contra Inglaterra en el estadio de Wembley, el primero a los 26 segundos de juego, todo un récord.

Pero, al disponer de pocos minutos de juego en el Fiorentina, Pazzini fue perdiendo puntería. El pasado mes de enero, el Sampdoria se arriesgó a invertir nueve millones de euros y apostó por su buen entendimiento con Cassano. Como titular indiscutible, sacó petróleo de todos los balones buenos que llegaron a sus pies y recuperó el tino con 11 dianas en la segunda parte del campeonato y cuatro en la Copa de Italia.  

¿Vestirán ambos la camiseta azzurra?
Y como las alegrías nunca vienen solas, su excelente rendimiento hizo que Marcello Lippi lo convocara en tres ocasiones. Este año, ya consolidado como titular, ha realizado un comienzo de temporada ejemplar, con cuatro tantos en sus siete primeros encuentros. Ni él ni Cassano son ajenos a la excelente posición que ocupa el Sampdoria en la tabla de la Serie A. En cuanto a la selección, Pazzini tendrá que luchar por su plaza con delanteros de la talla de Filippo Inzaghi, Luca Toni, Antonio Di Natale o Giuseppe Rossi para la próxima Copa Mundial, pero tiene muchas opciones de lograrlo si sigue a este ritmo.   

Para Cassano, por el contrario, las cosas se presentan algo más complicadas. "No tengo nada contra él. Es un profesional y un chaval simpático. Respeto a la opinión pública y las encuestas que quieren verlo con la camiseta azul. Pero no tengo por qué justificar mis decisiones", responde lacónicamente Lippi cuando se le pregunta por qué no cuenta con el dorsal número 99 del Sampdoria.

Cassano, por su parte, prefiere no hablar de la Nazionale, aunque está seguro de que puede hacer que Lippi cambie de opinión en las próximas semanas. Pero si no lo consigue, tampoco será un drama. Más bien al contrario, si no lo convocan, aprovechará para casarse con su compañera, Carolina Marcialis. Una nueva confirmación de que el jugador ha cambiado de verdad.