Podría parecer un club privado, reservado sólo a los clubes más añejo e históricos del Viejo Continente. Precisamente aquéllos que reúnen a los mejores jugadores del mundo. Y sin embargo, a veces, se cuela algún advenedizo...

Repasando la lista de ganadores de la Liga de Campeones de la UEFA encontramos nueve veces al Real Madrid, siete al AC Milan, cinco al Liverpool.... Pero de tanto en tanto, en esa lista de 54 campeones, encontramos un nombre inesperado... Celtic FC, Feyenoord, Hamburgo, Steaua de Bucarest, PSV Eindhoven, Estrella Roja, Olympique de Marsella, Aston Villa y Borussia Dortmund forman un grupo muy especial, el de los aspirantes que un día alcanzaron la gloria. Estos nueve clubes pueden presumir de haberse sentado un día en la mesa de los mayores; ellos fueron, una vez en su historia, campeones de Europa.

El Celtic FC fue el primer equipo no latino que levantó la Copa. Fue en la temporada 1966/67 cuando con diez hombres nacidos en Glasgow, escoceses de pura cepa, Jock Stein, supo tumbar al clarísimo favorito de la final, el Inter de Milán de Helenio Herrera y Luis Suárez.

En 1970, los verdiblancos disputarían su segunda final, pero en esta ocasión vieron la otra cara de la moneda. La primera final sin presencia latina coronó al Feyenoord. Ole Kindvall marcó el gol de la victoria en la prórroga. Se iniciaba un periodo de dominio holandés ya que los tres años siguientes fue el Ajax de Amsterdam, con Johann Cruyff en la plantilla, quien cantaría victoria.

Llegar y besar el santo
En su primera participación en la máxima competición de clubes europeos, el Aston Villa sorprendió al mundo. Si bien el vigente campeón entonces, el Liverpool, partía como favorito en las quinielas, los Reds se cayeron en los cuartos de final. Los de Birmingham se plantaron en aquella final de 1982 ante el poderoso Bayern de Múnich de Paul Breitner y Karl-Heinz Rummenigge. La lesión del guardameta Jimmy Rimmer ponía más drama si cabe al partido, por pero los debutantes superaron adversidades y cantaron victoria gracias al gol de Peter Withe la gran actuación bajo palos del suplente Nigel Spink, en el que fue su segundo partido con el Aston Villa. "Todo sucedió tan deprisa que ni tuve tiempo de sentir nervios", recuerda el héroe bajo palos.

Un año después fue otro novato el que puso fin a seis años de dominio inglés. Si bien el Juventus de Turín de Giovanni Trapattoni llegaba como el gran favorito, con seis jugadores campeones del mundo en España 82, la inteligencia del estratega Ernst Happel hizo posible que el Hamburgo colocase en su vitrina el deseado trofeo. Un gol de Felix Magath a los ocho minutos y el férreo marcaje que secó a Michel Platini fueron las claves.

Desde el punto de penal
Nadie se esperaba que al Barcelona se le escapase el título aquel mayo de 1986. Demostrada su fuerza ante Juve y Goteborg, el Barça lo tenía todo de cara en el partido definitivo que se jugaba en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla. Pero el Steaua de Bucarest no se dejó impresionar por los más de 50.000 aficionados catalanes en la grada. Aguantó 120 minutos y en la tanda de penales, el portero Helmut Duckadam detuvo los cuatro lanzamientos de los azulgranas. Por primera vez, el trofeo se iba a un país del este. Y por primera vez, los campeones no tenían afición en la grada con quien celebrarlo. "El Barcelona es un gran equipo y eso revaloriza nuestro éxito: el triunfo de la modestia de un equipo que ha suplido la diferencia en nombres ilustres con espíritu de lucha", decía el técnico Emeric Janei, feliz en la rueda de prensa posterior al partido.

El Benfica perdió su cuarta final de la competición en 1988 ante un PSV Eindhoven que no ganó ningún encuentro de cuartos de final en adelante. Pero los empates y el acierto desde el punto de penal fueron suficientes para que los holandeses firmasen un triplete.

También desde el punto de penal se decidió la final del 91 cuando el Estrella Roja se impuso al Olympique de Marsella en una final muy defensiva y levantó el trofeo como campeón invicto. Refrendaría su buen momento con la Copa Intercontinental posterior ante Colo Colo.

En el estreno del nuevo formato de la Liga de Campeones de la UEFA con liguilla de grupos, en 1993, el Olympique de Marsella logró el único título de esta competición para Francia. En la final, un gol de Basile Boli, puso fin al récord de 10 victorias consecutivas que acumulaba el AC Milan. Lamentablemente, el equipo galo no pudo defender su corona al año siguiente por un caso de corrupción por el que fue castigado.

El Juventus de Marcello Lippi, con Alessandro del Piero y Zinedine Zidane, defendía cetro de campeón en 1997. Pero el Borussia Dortmund se tomó venganza de la derrota que sufrieran ante la Vecchia Signora en 1993 en la Copa de la UEFA. Los alemanes ganaron con relativa comodidad (3-1) con un doblete de Karl-Heinz Riedle y otro de Lars Ricken.

Inspiración y esperanza
Los casos de estos nueve 'advenedizos' sirven de inspiración a los equipos noveles y tapados que este año sueñan con dar la campanada en Europa. Como el Unirea Urcizeni rumano, que actualmente es segundo del Grupo G por detrás del Sevilla, tras haberle endosado un contundente 4-1 a los Rangers en casa. O el APEOL Nicosia, tercero del Grupo D, por delante del Atlético de Madrid, que todavía tiene opciones matemáticas para dar la campana y meterse en la siguiente ronda.

El Rubin Kazan es tercero del Grupo F empatado a cuatro puntos con el campeón defensor Barcelona (al que ganó en el mismísimo Camp Nou por 2-1) y Dynamo de Kiev. Por debajo tienen al Inter de Samuel Eto'o que salvó los muebles con apuros (1-1) en su visita a Rusia. "Hay que ser realistas, ya que somos el equipo más modesto y nos falta experiencia, pero dependemos de nosotros. Tenemos menos presión que nuestros rivales", apuntaba el jugador del equipo ruso Alejandro Domínguez.

¿Logrará alguno de ellos repetir la gloria de aquellos nueve históricos?