El Barcelona se atascó ante el Rubin Kazan ruso en el partido de la cuarta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones de la UEFA, en el que los azulgrana, pese a haber monopolizado el encuentro, no pudieron pasar del empate sin goles.

Como se preveía, el Barcelona salió dispuesto a vengarse de la derrota 2-1 que hace quince días le infligió el Rubin en el Camp Nou haciéndose rápidamente con el control del partido, que mantuvo durante todo el encuentro, aunque fallaría en la definición.

Con este resultado, el Barça queda empatado con el Kazan con 5 puntos en la cabeza del Grupo F a la espera de lo que ocurra en el partido que juegan a continuación el Dinamo de Kiev y el Inter de Milán. El Barça, que visitará al primero y recibirá al segundo, se complica así la clasificación más de lo que quisiera.

Con 10 grados bajo cero, el Barça avisó pronto con una buena ocasión de un muy activo Zlatan Ibrahimovic, el cual aprovechó un buen pase de Seydou Keita para plantarse solo en el área local y, ante la salida del meta Sergei Ryzhikov, cruzó el balón que fue a estrellarse en el palo izquierdo (3).

Ibrahimovic y su compañero el argentino Lionel Messi fueron los más insistentes en la búsqueda del tanto en un equipo azulgrana que tuvo todo el tiempo el balón, mientras el Rubin Kazan, como ya hiciera en la ida, esperaba atrás, bien cerrado, saliendo a presionar al hombre del balón en cuanto el juego entraba en el campo local.

El Barça volvió a encontrarse con los mismos problemas que en Barcelona con un equipo ruso que ahogaba el juego azulgrana, limitando sus propias acciones atacantes en contados contragolpes en velocidad y a los pases largos en busca de sus delanteros, el argentino Alejandro "Chori" Domínguez y el ruso Gokdeniz Karadeniz, aunque el meta Víctor Valdés apenas tuvo problemas.

La principal, y prácticamente única, ocasión de los locales tuvo lugar en el minuto 41, cuando Alexander Ryanzantsev recogió un pase en el vértice del área y se internó en la misma para soltar un disparo duro, tras recortar a un defensa, que logró parar Valdés.

Por su parte, el Barcelona sometió, durante todo el partido, a un asedio constante la portería de Ryzhikov, auténtico héroe de su equipo para desesperación de Ibrahimovic y Messi.

El argentino, que en varias ocasiones pecó de individualista y perdió muchos balones, no pudo con la salida del portero del Rubin en una internada en el área tras aprovechar un balón muerto que le dejó Ibrahimovic (21). El argentino volvió a intentarlo con un tiro desde lejos que se fue lamiendo el palo izquierdo de la portería rusa (26).

Tras el descanso, el Rubin Kazan pareció salir con algo más de fuerza, pero dos tiros peligrosos de Touré Yayá (53), que detuvo Ryzhikov, y de Andrés Iniesta (54), que se fue fuera por poco, convencieron a los locales de volver a su técnica inicial, encerrándose atrás.

No obstante, el cansancio después de haber hecho todo el desgaste fue haciendo mella en el Barça, permitiendo que los últimos quince minutos del partido fueran más abiertos, contando los rusos con una buena ocasión cuando Dani Alves perdió el balón en el medio del campo ante Alexander Bukharov.

El jugador ruso se fue como una flecha hasta el área donde salió Valdés y el rechace fue rápidamente controlado por Carles Puyol (79), pero el Barça temió que pudiera repetirse lo ocurrido en el Nou Camp, aunque el marcador ya no se movería.

"Hemos tenido algunas ocasiones, pero no ha podido ser, el grupo sigue igualado y habrá que luchar hasta el final", afirmó Andrés Iniesta tras el encuentro. Barcelona y Rubin son colíderes, pero seguidos de cerca por Inter de Milan y Dinamo de Kiev, por lo que Iniesta afirmó que "habrá que ir a ganar los dos partidos que quedan" contra los italianos y los ucranianos.