La impronta dejada por el paso de ciertas estrellas hace que algunas camisetas ganen valor histórico para determinados clubes. En el Santos, Pelé eternizó el dorsal 10. Desde que O Rei colgó las botas, muchos jugadores se esforzaron por honrar ese número. Es una misión dura, claro, pero algunos la han desempeñado con éxito.

Robinho podría representar uno de esos casos, de no haberse decantado por el 7, una elástica que desde su triunfal inicio de carrera con el club también ha adquirido un peso especial. Este lunes, en la fiesta del reencuentro del atacante con su afición, recibió del propio Pelé su nuevo viejo uniforme.

El número estaba sendo utilizado en el Campeonato Paulista por el joven Neymar, de 17 años, y uno de los jugadores más destacados del comienzo de la temporada. Al chico no le molestó en absoluto respetar la jerarquía. “Voy a entregársela, porque siempre ha sido suya”, afirmó.

El 10 pertenece actualmente al muchacho Paulo Henrique Ganso, aunque podría vestirla perfectamente el curtido centrocampista Giovanni, quien también regresó a Vila Belmiro en enero.

Así es el Santos de 2010: tres generaciones reunidas en las que las camisetas 7 y 10 parecen estar duplicadas.

“Creo que esa integración es importante, pues todos ellos son grandes jugadores del club, reconocidos mundialmente, y aún les queda mucho por hacer en sus carreras”, indicó el entrenador, Dorival Júnior, campeón de la Série B con el Vasco en 2009.

Generación 90
Todavía es pronto para anticipar qué tipo de quebraderos de cabeza van a tener las retaguardias rivales cuando se crucen con el Santos. Pero la verdad es que ver a estos nombres reunidos ha causado entre los seguidores entusiasmo, y a la vez algo de nostalgia.

Tener a Giovanni en el plantel remite a una buena fase del decenio de 1990, que ayudó a encaminar al Santos hacia épocas de títulos, tras un extenso periodo de más bajos que altos desde la despedida de Pelé y su legendario equipo que aterrorizaba a los adversarios en los años 60.

Con el mediapunta de Pará, de 37 años, el Santos fue subcampeón brasileño en 1995, cayendo ante el Botafogo en el choque decisivo. Aquel grupo vivió grandes momentos, con un partido destacado en especial, la histórica semifinal contra el Fluminense. Tras perder 4-1 en el Maracaná, vencía 2-0 en la vuelta en Pacaembu, y decidió permanecer dentro del campo en el descanso, sin ir al vestuario. Así encendió a su público, y obtuvo la clasificación ganando 5-2, con un gol espectacular de Giovanni, transferido al Barcelona en 1996.

Generación 2000
Aquel equipo sería reverenciado por los aficionados durante siete años. Hasta que la formación de 2002 protagonizó una imparable trayectoria en la recta final del Brasileirão, adjudicándose el título. El Santos había accedido a las eliminatorias con muchos apuros, en la última jornada de la primera fase, gracias a una combinación improbable de resultados, pero adquirió confianza y arrolló a todos sus oponentes, alzándose con el trofeo. Y la guinda fue la aparición de los talentos de Diego, hoy centrocampista del Juventus, y Robinho, con sus inolvidables pedaladas en la final contra el Corinthians. Fue el gran momento de gloria de los “Meninos da Vila”.

Desde entonces, el equipo ha conquistado otro Brasileirão, en 2004, todavía con Robinho, y dos Campeonatos Paulistas, en 2006 y 2007. Aunque, por supuesto, los triunfos nunca son demasiados. Y, mal acostumbrada con títulos y buen fútbol, la afición aún estaba a la espera de otro gran conjunto.

Generaciones 2010
El año pasado trajo una promesa en ese sentido, las revelaciones del delantero Neymar, designado como un sucesor de Robinho desde los 13 años de edad, y del centrocampista Paulo Henrique, recomendado al club precisamente por Giovanni. Aunque de manera irregular, ambos muchachos mostraron que pueden marcar diferencias, y acabaron siendo convocados, respectivamente, para las Copas Mundiales Sub-17 y Sub-20 de la FIFA, en Nigeria y Egipto.

La contratación de Robinho no ha hecho sino aumentar las expectativas. “Yo imaginaba jugar algún día con él fuera de Brasil o en la selección brasileña. Así que estar con él aquí en el Santos es un sueño no sólo mío, sino de todos los integrantes del plantel”, explicó Neymar, quien para Emerson Leão, campeón en 2002 con el club, “a veces parece un Robinho mejorado, actualizado”.

El técnico Dorival Júnior tiene ahora la tarea de componer el rompecabezas. El sistema del Santos se ha descrito como un 4-4-2, con dos volantes, dos centrocampistas de banda, Paulo Henrique y Marquinhos, y dos puntas, Neymar y André. Giovanni aún debe encontrar su mejor forma física, y Robinho se entrenó por primera vez este lunes. Pero, en opinión de la nueva joya del club, todo está ya listo. “Ahora, con los regresos de Robinho y Giovanni, va a ser una locura”, dijo Neymar. “Por eso, espero que juguemos muy pronto para acabar con las defensas contrarias”.