Johann y Kolbeinn, los arietes llegados del frío. Con este título, la presentación del tándem islandés del AZ Alkmaar parece un manga animado, versión Tierra de hielo. Y cuando Kolbeinn interpreta el papel de Oliver al anotar cinco goles ante el VVV Venlo en un día de enero de 2011, Johann se enfunda el traje de Benji y también ve puerta. Los dos internacionales del Alkmaar llevan más de un año juntos en la Eredivisie. Son uña y carne, y se entienden con los ojos cerrados.

“Nos conocemos desde los cuatro años. Jugábamos juntos en las calles de Reikiavik, y fuimos al mismo parvulario”, explica Johann Berg Gudmundsson a FIFA.com. “Pasamos mucho tiempo juntos. Él llegó aquí un año antes que yo. Me decidí a fichar por el AZ porque estaba él”, continúa el centrocampista ofensivo. “Johann podía ir a Inglaterra, pero creo que lo convencí al hablarle del club. Para mí, venir aquí era la opción más sensata”, confirma Kolbeinn Sigthorsson, de 21 años, delantero y máximo realizador, con 13 goles, del club que marcha en cuarta posición de la liga neerlandesa.

“Muchos creían que estaba acabado”
Fueron las lesiones las que dieron a Kolbeinn esa sensatez. Llegó procedente del HK Kopavogur con 17 años, se incorporó al filial, y tuvo que esperar dos temporadas antes de actuar con el primer equipo. “Eso me reforzó psicológicamente”, cuenta ahora. “Antes de venir a Alkmaar aún vivía con mis padres, y aquí tuve que aprender a arreglármelas yo solo. Luego me lesioné, muchos creían que estaba acabado para el fútbol. Entonces, cuando tuve mi oportunidad, no la dejé pasar”.

Un ejemplo pudo verse el pasado 29 de enero, en el partido en casa frente al VVV Venlo: cinco goles y una entrada con letras mayúsculas en el libro de oro de la Eredivisie junto al brasileño Afonso Alves (ex artillero del SC Heerenveen), único extranjero que había marcado antes cuatro o más goles en un mismo encuentro. “Kolbeinn es un rematador fantástico”, afirma su compañero. “Es potente, rápido y va bien de cabeza”, añade. La descripción que hace Johann no es ningún panegírico, sino que se ajusta a la realidad. Y, como suele ocurrir con este dúo, hay una historia oculta detrás.

“Antes del partido, el entrenador me dijo que tenía que marcar más. Yo quería demostrarle que podía hacerlo, sentí de verdad la presión”, dice el dorsal número 19 del campeón de 2009. Y desde entonces, ¿ha cambiado su rango dentro del equipo? “Noto una mayor confianza del entrenador, Gertjan Verbeek. Me siento más importante, juego más y he adquirido regularidad”. De todas formas, si el ánimo vacila, una llamada a Johan lo solucionará: “Tenerlo conmigo me ayuda mucho”.

Y la solidaridad es mutua. “Sin Kolbeinn, esto no sería igual”, confiesa Gudmundsson. Tras debutar en el Breidablik UBK, el muchacho siguió dando sus primeros pasos en el Chelsea cuando su familia se mudó a Londres, y luego en el Fulham, antes de regresar al Breidablik en 2008. Pero Johann no duraría mucho tiempo allí. Después de que un traspaso al Hamburgo SV se cancelase en el último minuto, el internacional sub-21 firmó por el Alkmaar. “No me arrepiento en absoluto de esta decisión”, asegura.

¿Un futuro radiante en la selección?
“Al principio no fue fácil, no jugaba. Pero todo cambió con la llegada de Verbeek al banquillo. Nos dio una oportunidad desde el primer momento, y yo le estoy muy agradecido”, continúa Gudmundsson, “cuyo único defecto es ser a veces demasiado agresivo”, comenta Kolbeinn. “Al margen de eso, es rápido, regatea bien, tiene una buena visión de juego y sabe controlar el ritmo de los partidos”.

Ambos han pasado por las categorías sub-17, sub-19 y sub-21 del combinado nacional, y comparten su entusiasmo tanto acerca del futuro de la selección como por las opciones de cada uno de ellos más allá de las fronteras de Holanda. “En estos momentos el equipo está mal, pero el futuro es radiante. La generación sub-21 es muy buena, aunque le llevará tiempo integrarse en la selección absoluta. Necesitan jugar más, y creo que sucederá muy pronto. En las próximas fases de clasificación vamos a estar mucho mejor”, analiza Sigthorsson.

“Los jóvenes deben encontrar su sitio, va a haber cambios, porque es hora de dejar paso a una nueva generación, de mucho talento”, corrobora Gudmundsson. Los dos inseparables amigos están de acuerdo. Lo extraño sería que no coincidiesen.