Su palmarés haría soñar a tres cuartas partes de los futbolistas del planeta. 97 partidos internacionales con la selección de Francia, 16 goles, un título de campeón mundial (1998), otro de campeón de Europa (2000) y ese mismo premio en categoría sub-21. En el fútbol de clubes, Laurent Blanc también lo ha ganado casi todo: la liga francesa, la inglesa, dos Copas de Francia, una Recopa de Europa, una Supercopa de España e incluso un título de campeón de la segunda división francesa... Huelga decir, por tanto, que el "Presidente" (como le llamaban sus compañeros) forma parte del panteón de leyendas del fútbol mundial.

Sin embargo, desde que concluyó su carrera de jugador, Blanc sólo tenía una idea en la cabeza: hacerse entrenador y compartir su experiencia. Tras obtener el título de técnico de forma brillante, el ex defensa central de los Bleus ha tardado tiempo, no obstante, en encontrar trabajo. Descartado una y otra vez (Olympique de Marsella y selección de Francia, principalmente) por su falta de experiencia, el Girondins de Burdeos le ha dado ahora una oportunidad en su banquillo.

Poco más de un mes después de asumir el cargo, Laurent Blanc repasa en exclusiva para FIFA.com sus comienzos en el banquillo, analiza este vital periodo de preparación y evoca su glorioso pasado.

Laurent Blanc, ¿cómo marcha esta vuelta al trabajo con el Girondins de Burdeos?
Mi cuerpo técnico y yo habíamos previsto una carga de trabajo considerable en las tres primeras semanas. Y estoy contento, pues los chicos han respondido a ella con seriedad, disciplina y también con muchas ganas. Por tanto, no tengo nada que reprochar a mi plantilla. La vuelta al trabajo ha sido difícil, pero notaremos sus beneficios a lo largo de la temporada.

Hace poco salió a la palestra para demandar a sus directivos que acelerasen la realización de fichajes. ¿Cuáles son sus prioridades en ese aspecto?
Las conversaciones con el presidente son permanentes, ya que algunos informes están por concluir, pero no ocultaré que la prioridad entre las prioridades sigue siendo un defensa central. Luego, harán falta dos o tres jugadores más si queremos ser competitivos.

La marcha de Julien Faubert (West Ham) y de Rio Antonio Mavuba (Villarreal), dos internacionales franceses, ¿supone un duro golpe para el Girondins?
No hay que engañarse: cuando pierdes a dos chicos con talento, a la fuerza tu equipo se queda mermado. Además, nunca es sencillo sustituirlos... Pero en lo que respecta a estos dos jugadores, intenté darles un discurso deportivo sobre la base de un proyecto interesante para su carrera. Eligieron otra cosa, y punto. Con el fichaje de Mathieu Chalmé (Lille), el puesto de lateral derecho (que solía ocupar Faubert el año pasado) se me antoja cubierto. Ahora falta encontrar el sucesor de Rio como medio centro defensivo.

Ha prolongado el contrato de bastantes figuras del club como Marc Planus, Marouane Chamakh o David Jemmali. ¿Consideraba importante trabajar dentro de una continuidad?
Digamos que esta plantilla llevaba dos temporadas demostrando su calidad. Por tanto, era primordial conservar a los hombres que conocen el club y su entorno; que pueden tomar el testigo y ser líderes dentro del equipo. Así pues, desde mi llegada me encargué de que algunos jugadores se comprometieran un poco más a largo plazo con el Girondins de Burdeos y de que conservaran así el papel que les corresponde desde hace ya algunas temporadas.

En la actualidad, ¿tiene ya una idea un poco más precisa acerca de lo que es capaz este equipo?
(Suspira) Soy como todos los entrenadores: voy a hacerlo lo mejor que pueda con la plantilla que tenga a mi disposición. Exceptuando algunos equipos como el Olympique de Lyon y el Olympique de Marsella, que ya eran muy fuertes antes de abrirse el mercado y que la próxima campaña serán al menos igual de buenos, no somos los únicos que vamos retrasados a la hora de ir cerrando nuestros refuerzos. Por otra parte, cuando haces que se hable mucho de tu equipo en verano, no siempre eres el que mejor rinde luego. Pero, insisto, la plantilla bordolesa ya es de calidad. Si conseguimos atraer a dos o tres jugadores muy buenos, creo que podemos hacer una buena temporada y, quién sabe, tal vez dar la sorpresa en esta liga. En todo caso, eso es lo que espero.

Estará deseando que empiece por fin esta temporada para sentarse en el banquillo por primera vez en un partido oficial...
La competición siempre es para lo que uno se prepara y por lo que se sufre. Los jugadores, en primer lugar, pero también el cuerpo técnico, ya que siempre hay que quebrarse la cabeza y encontrar el jugador que pueda aportar algo realmente nuevo al equipo. Sin embargo, este periodo de preparación es fundamental para los jugadores y para todos los clubes. Sólo ahora se puede "llenar el depósito", si me permiten la expresión. En cuanto se ponga en marcha la temporada, ya no tendremos casi tiempo para hacerlo. Entonces, lo esencial será recuperarse bien en todo momento.

¿Considera que sigue aprendiendo día a día el oficio de entrenador?
¿Sabe qué le digo? Si entrenar es simplemente colocar los conos antes del entrenamiento, hacer los equipos y decir "jugamos seis contra seis y hacedlo lo mejor posible", yo no necesitaba sacarme el título para eso. Lo que marca la diferencia son los conocimientos futbolísticos, las aptitudes técnico-tácticas. A mi entender, sólo la experiencia del entrenador como jugador puede aportarle eso. Pero entrenar es ante todo una cuestión de gestión humana. El que consiga administrar lo mejor posible su grupo se convertirá en un buen entrenador. Hoy día se nos exigen tantas cosas, incluido ser buenos en el ámbito de la comunicación, que cada técnico, a la fuerza, tiene sus propios defectos. Y es ahí donde el papel del cuerpo técnico en su conjunto es vital. El entrenador debe siempre poder contar con sus ayudantes.

Debido a su notoriedad, está muy solicitado por los medios de comunicación. ¿Le resulta difícil de llevar de cara a la plantilla?
No voy a ocultarlo, no siempre es sencillo. Pero son gajes del oficio. Lo más importante es que los chicos comprendan que estamos todos juntos remando en el mismo barco para completar la mejor temporada posible. Nadie debe tener ambiciones personales.

Su nombre lleva aparejadas a la fuerza muchas expectativas. ¿Piensa que el hecho de verle focalizar todo el interés mediático puede ser una ventaja para sus jugadores?
Si solamente eso sirviera para aliviar a mi grupo y quitarle un poco de presión, no me cabría ninguna duda. Las expectativas son altas, está claro. Y precisamente por eso no paro de decir que el Girondins de Burdeos debe tener los recursos para realizar sus ambiciones. Para la segunda concentración (23-28 de agosto), confío de veras en poder contar con mi plantilla definitiva y ya no tener que pulir los últimos detalles de mi equipo. No hay ningún secreto, ¡habrá que estar listo a partir del 4 de agosto!

¿Considera que siempre ha tenido vocación de entrenador?
En lo más profundo de mi ser, siempre tuve ganas de ver en qué consistía este oficio. Ahora ya lo sé, o al menos empiezo a saberlo. Desde hace unas semanas, los días son cortos, las noches también... Pero es interesante, muy excitante incluso. Como contrapartida, sé que nunca se me juzgará por el trabajo que haga, sino por los resultados que mi equipo sea capaz de lograr. Yo confío en que, cuando haces un buen trabajo, los resultados llegan. Así que eso es lo que trato de hacer.

Al abrazar esta nueva carrera, ¿tiene la sensación de estar cerrando definitivamente la página de su vida de jugador?
Para mí la carrera de jugador queda ya bastante lejos. Le dije adiós hace mucho tiempo. Cuando me retiré, el día de mi último partido, sabía que todo eso se terminaba. Tuve la suerte de vivir una larga carrera, pues lo dejé con 38 años. He pasado por buenos y malos momentos y, en el momento de dejarlo, tenía realmente la sensación de haber agotado un ciclo. Había llegado hasta el final, ya no podía dar nada más.

¿Ve una señal en el hecho de que las dos figuras emblemáticas de la generación del 98, usted y Didier Deschamps, sean actualmente entrenadores?
Tal vez se podía adivinar... Es cierto que Didier y yo siempre hemos sido curiosos, siempre hacíamos bastantes preguntas a nuestros entrenadores. Nunca nos interesaba otra cosa que no fuera el juego. Es nuestro carácter, seguramente teníamos esta vocación dentro de nosotros.

Siguiendo con la generación del 98, ¿cómo valora el final de la carrera de las dos últimas piezas de la defensa que continúan en activo, Fabien Barthez y Lilian Thuram?
Al haber coincidido con él mucho tiempo, realmente no me sorprende ver a Lilian todavía a tope con 35 años. En cambio, me decepciona que Fabien no encuentre un reto a la altura de su talento. Estoy convencido de que todavía tiene por delante un par de años buenos... Pero estamos hablando del pasado. Es cierto que esta generación era excepcional, pero actualmente está dejando sitio a jugadores al menos igual de talentosos. ¡Paso a los jóvenes! Es un chollo para el fútbol francés.

A los jugadores siempre les gusta fijarse objetivos en su carrera. ¿Se los ha fijado en su nueva vida de entrenador?
Disfrutar al máximo. Sé que no será sencillo, pero es mi único objetivo.