Arthur Antunes Coimbra, más conocido como Zico, es uno de los ex internacionales brasileños de los años 70 y 80 que ha alcanzado mayor popularidad. Fue incluido por Pelé en la lista FIFA 100, que engloba a los 125 mejores futbolistas vivos y en la que figuran, entre otros, Franz Beckenbauer, Bobby Charlton, Michel Platini y Emilio Butragueño.
El Pelé blanco aborda actualmente su segunda temporada como entrenador del Fenerbahçe, equipo de la primera división turca. Vive con su mujer en la populosa metrópolis del Bósforo. Tras conquistar en su primera campaña en Turquía el 17º título de liga en los 100 años de historia del club de Estambul, aspira ahora a extender ese éxito al plano internacional.
El club que entrena acaba de imponerse por 2-1 al Besiktas en la Supercopa de Turquía, y ha emprendido el nuevo ciclo pisando fuerte merced a la aportación de sus rutilantes superestrellas: Roberto Carlos, Stephen Appiah y Mateja Kezman. FIFA.com habla en exclusiva con Zico sobre su trabajo en Turquía, el fútbol brasileño, sus jugadores preferidos y sus metas personales.
Sr. Zico, ya ha ganado el título de liga turco en su primer
año como entrenador del Fenerbahçe, y ahora además la Supercopa.
¿Qué metas tiene para la nueva temporada?
Ante todo queremos llegar lo más lejos posible en
la Liga de Campeones de la UEFA. El club ha conseguido algunos
traspasos y ha aumentado la calidad del equipo. Hemos doblado la
cobertura de todas las demarcaciones para poder rotar a los
jugadores y darles suficiente tiempo para reponerse. Esto es una
gran ventaja en comparación con la pasada temporada. En el plano
nacional, no será fácil defender el título debido a la enorme
competencia del Galatasaray, el Besiktas y el Trabzonspor. Ahora
depende de mí y de mis jugadores devolver al club lo que ha
invertido.
El Fenerbahçe es su tercer destino como técnico, después de
que en 1994 dirigiera al Kashima Antlers en la primera división
japonesa y de que entre 2002 y 2006 asumiera las riendas de la
selección nacional de Japón. ¿Qué tal va el trabajo en Turquía?
La mayor diferencia entre mi estancia en Japón y en
el Fenerbahçe es que aquí tengo a mi disposición una estructura
organizativa y un club en funcionamiento. Aquí puedo concentrarme
de lleno en el trabajo con el equipo y no tengo que preocuparme de
nada de lo que ocurra fuera del campo. En Japón descubrí mi
vocación como entrenador; aquí, en Turquía, puedo ahora
colmarla.
Parece que está muy contento en el Fenerbahçe, ¿ya habla ya
el idioma?
No, el turco es muy difícil. Durante mi trabajo con
el equipo tengo siempre un traductor a mi lado, que al mismo tiempo
es un hombre de mi entera confianza. Él tiene que transmitir al
equipo mi filosofía, mis palabras de motivación y el planteamiento
táctico con el mismo entusiasmo con el que yo lo haría. Además es
capaz de traducir mi idioma en los dos sentidos.
Da la impresión de ser usted un hombre tranquilo, ordenado
y afable. ¿Cómo se define como entrenador?
Depende de la situación, pero el hecho de haber sido
futbolista profesional y de haber trabajado a las órdenes de muchos
entrenadores es una gran ventaja. Así puedo atender mejor a las
necesidades de mis hombres. La confianza mutua entre los jugadores
y yo es la base para una colaboración eficaz. Tengo los oídos
abiertos a todos y cada uno de ellos. Cuando hace falta, tomo
medidas drásticas, aunque a veces soy bastante indulgente con mis
jugadores jóvenes (sonríe). A fin de cuentas, yo soy el responsable
como entrenador, y eso lo deben tener siempre muy claro todos los
participantes.
Trabajar día tras día con personalidades tan distintas
puede resultar difícil. ¿Cuánto estrés genera el oficio de
entrenador de fútbol?
Puedo aguantar muy bien el estrés. Mientras no me lleve
las preocupaciones del trabajo a casa, no tengo ningún problema con
mi mujer (ríe). Durante mi estancia en Japón, donde recorría más de
100 kilómetros al día para ir a trabajar, me acostumbré a darles
vueltas a los problemas en el coche. Ahí estoy solo, tengo la
cabeza despejada, no molesto a nadie y tampoco nadie me distrae. Ni
siquiera los seguidores son estresantes, y eso que en Turquía son
muy fanáticos. Eso sí: te aman y te odian. Sencillamente hay que
aprender a vivir con eso.
Háblenos un poco de su país. ¿Qué opina del fútbol
brasileño en la actualidad?
Lo que me preocupa actualmente es el hecho de que
los jugadores que abandonan el país para irse a Europa son cada vez
más jóvenes. Alexandre Pato sólo tiene 17 años y ya ha fichado por
el Milan. Espero que pueda establecerse y seguir desarrollándose
allí. El problema es que ese tipo de clubes suelen esperar éxitos
enseguida, pero los talentos jóvenes lo que necesitan es justo lo
contrario, que se les dé tiempo para mejorar. En algunos casos,
lamentablemente, al joven brasileño no se le concede ese margen de
tiempo y al cabo de dos años regresa a su patria con la cabeza
gacha. Ese tipo de experiencias no son buenas para el fútbol
brasileño.
En el equipo del Fenerbahçe también hay seis paisanos
suyos...
Precisamente ahí radica la diferencia respecto a
otros equipos europeos. En nuestro caso todos son jugadores clave.
Roberto Carlos, por ejemplo, puede marcar la diferencia sobre el
terreno de juego. Son futbolistas que tienen entre 20 y 35 años, y
se encuentran en la edad adecuada para jugar al fútbol.
Si usted pudiera elegir a otro brasileño para su equipo, ¿a
quién ficharía?
A Kaká, del Milan, porque marca la diferencia.
Repasando su carrera hasta la fecha, ¿qué partidos son los
que mejor recuerda como jugador y como entrenador?
Como jugador siempre me complace mucho recordar la
final de la Copa Libertadores del año 1981. Yo jugaba en el
Flamengo de Río de Janeiro, y ganamos por 2-1 al representante
chileno, el Cobreloa [
Nota de la redacción: Zico anotó los dos goles cariocas].
Aquello fue una victoria del fútbol arte sobre el fútbol fuerza.
Como entrenador, tengo que nombrar por supuesto la victoria con
Japón en la Copa Asiática 2004. Nadie apostaba por nosotros cuando
nos enfrentamos a China en la final de Pekín, pero los partidos se
ganan dentro del campo y no fuera. Ése ha sido mi título más
importante.
Ya lleva usted unos cuantos años ejerciendo de entrenador y
hasta la fecha le ha ido muy bien, ¿tiene algún modelo?
Sentí una gran admiración por Telê Santana [
Nota de la redacción: Santana fue entrenador de la selección
nacional de Brasil y de diversos equipos de la primera división
brasileña; falleció el 21 de abril de 2006 en Belo Horizonte].
Me impresionó sobre todo como persona, porque Santana siempre
predicaba a sus jugadores que el fútbol es un deporte limpio, y que
la agresividad no tiene ningún sitio en el terreno de juego. Antes
bien, siempre hizo hincapié en el aspecto lúdico.