Aunque en las estadísticas oficiales de la Asociación Estadounidense de Fútbol aparezca generosamente registrado con 1.73 metros de estatura y 66 kilos de peso, la realidad de la corpulencia de DaMarcus Beasley es bastante menos sustanciosa. En persona, el veloz extremo parece más un escualido adolescente que un futbolista de primera división.

A pesar de sus carencias físicas, el pequeño Beasley, a menudo maltratado por sus marcadores, ha pasado los seis últimos años atormentando a defensas más voluminosos a base de rapidez, una extraordinaria habilidad en el regate y una actitud de no rendirse jamás que se contradicen con su constitución menuda.

Cuando al principio de la presente temporada decidió dejar el Manchester City (donde estaba cedido) y fichar por el grande de Glasgow, algunos pensaron que a DaMarcus, siguiendo los pasos del ex jugador estadounidense del Rangers Claudio Reyna, le esperaba un bautismo de fuego en la liga escocesa; famosa por ser rápida, enérgica y, en ocasiones, muy física. Efectivamente, el primer partido de Beasley, contra el Inverness, resultó una áspera "bienvenida" al fútbol escocés. El entrenador del Glasgow Rangers, Walter Smith, tuvo que salir una y otra vez de su banquillo para protestar por el trato dispensado a su nuevo jugador, víctima de un marcaje decididamente bronco por parte de Ross Tokely (1.91 m y 79 kg).

Como suele ocurrir tantas otras veces, el talentoso Beasley, de apenas 25 años aún, estuvo en el bando que rió el último. El Glasgow Rangers se impuso por 0-3 ese día. "Sabía que iba a ser un encuentro físico y yo siempre he sido un tipo pequeño. Siempre ha habido otros jugadores que me sacan la cabeza y que intentan quitarme el balón haciéndome caer", declaró Beasley, quien recibió otro duro marcaje este miércoles en un amistoso en Gotemburgo, donde Estados Unidos cayó por 1-0 ante Suecia.

Pero Beasley nunca ha sido de los que se quejan. El pequeño jugador, a quien se conoce como "Bugui-bugui" por sus zigzagueantes internadas y su picardía constante, ha pasado a consolidarse en el once titular del Rangers, con 1 gol en 5 partidos.

Salido de la nada
Beasley, natural de Fort Wayne (Indiana), a medio camino entre Detroit, Chicago y Cincinnati en la región central de Estados Unidos, se forjó en la academia juvenil de la Asociación Estadounidense de Fútbol a la sombra de Landon Donovan.

En su primera gran competición internacional, la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Nueva Zelanda 1999 (donde Estados Unidos se destapó llegando a semifinales), Beasley marcó un tanto y sirvió innumerables pases de gol escorado a la banda. Aun así, no obstante, el "niño bonito" Donovan, que acabó haciéndose con el Balón de Oro del certamen, eclipsó el éxito de DaMarcus como segundo mejor jugador.

Tras ganar dos títulos de la Copa Open con el Fire de Chicago, Beasley se abrió paso hacia la selección absoluta de Estados Unidos con vistas a la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002, donde, de nuevo junto a Donovan, se consolidó como una de las figuras del equipo por derecho propio.

Sus actuaciones llamaron la atención del entonces seleccionador surcoreano, Guus Hiddink, quien se llevó a Beasley al PSV Eindhoven en la pretemporada 2004/2005. Allí, DaMarcus se convirtió en el primer estadounidense que disputaba una semifinal de la Liga de Campeones, y ayudó al PSV a obtener su 18ª liga holandesa. Además, pasó a ser uno de los ídolos de la afición, gracias sobre todo a su entretenido estilo de juego, su buen talante y cordialidad al sufrir entradas duras, su elegancia fuera de la cancha y su gusto por el hip-hop.

Traído para sustituir al aparentemente insustituible Arjen Robben, Beasley sufrió una lesión y, en la temporada 2006/2007, fue cedido al Manchester City inglés. Allí sumó 4 dianas en 22 encuentros.

Otro mundo
Hace poco, el extremo norteamericano se encontró frente a frente con la faceta más abyecta del fútbol mundial cuando, en un partido de clasificación para la Liga de Campeones contra el FK Zeta, disputado en Montenegro a primeros de mes, él y su compañero de equipo Jean-Claude Darcheville fueron víctimas presuntamente de cánticos racistas. Actualmente, los aficionados del Zeta están siendo investigados por la UEFA, pero Beasley (que denunció sin tapujos los incidentes) volvió a reír el último de nuevo, ya que su gol en los últimos minutos sentenció el pase del cuadro escocés con un triunfo por 0-1.

Mientras el elogiadísimo Landon Donovan (cuya aventura europea en la Bundesliga alemana resultó un fracaso) se encuentra echando raíces en casa, de vuelta a la soleada California, Beasley (siempre a la zaga de Landon) está catando ahora la esencia de más de un siglo de fanatismo futbolístico en el Viejo Continente. Y muy pronto conocerá la olla a presión de los derbis entre Rangers y Celtic.

"He tenido la suerte de jugar algunos clásicos de los buenos desde que empezó mi carrera, pero creo que el Rangers-Celtic será el más importante", afirmó DaMarcus. El extremo estadounidense, que se medirá a los Hoops el 20 de septiembre, se quedó sumamente impresionado por el ambiente de un derbi de Glasgow anterior, al que asistió durante una visita a Escocia con su selección. "Desde luego, me hace mucha ilusión. Soy consciente de lo que está en juego", añadió.

Al preguntársele en broma si ya "odia" al eterno rival, su respuesta fue diplomática al tiempo que satisfactoria para los seguidores del Rangers. "Yo no diría que lo odio, pero le tengo una fuerte antipatía", comentó medio riendo. "Una vez que te implicas con el Rangers y conoces la historia que lo rodea, es parte del juego. No vistes de verde, no hablas del Celtic. Hay cosas que simplemente no haces".

Este verano, Beasley, que ya sentía una cierta aversión hacia el verde (inspirada por más de seis años de duelos épicos entre Estados Unidos y México), ayudó a las Barras y Estrellas a conquistar su cuarta Copa Oro de la CONCACAF con un triunfo ante el acérrimo rival del sur (2-1). Al tiempo que se ceñía su segunda corona continental (ya fue el máximo goleador cuando Estados Unidos se impuso en 2005), elevó su total de partidos internacionales a 69 y su cuenta goleadora a 15. Una cifra notable para un jugador de banda, y doblemente notable en un jugador joven tan engañosamente menudo e insignificante.