En el fútbol, la valía no espera al paso de los años. Y el talento tampoco. El mejor ejemplo de este principio de temporada se halla en Bélgica, con la camiseta roja del Standard de Lieja. El equipo valón, líder invicto, causa sensación desde el arranque de la liga: pleno de quince puntos en cinco jornadas y una media de tres goles anotados por encuentro. A pesar de que presentaba las bajas de hombres experimentados como Milan Rapaic, Eric Deflandre y Sérgio Conceição, tres jugadores clave que se despidieron del estadio de Sclessin en verano, el conjunto entrenado por Michel Preud'homme ha convertido la frescura y la juventud en sus principales bazas.
Una nueva generación se ha hecho con las riendas en el club rojo, y su principal símbolo es el mágico trío de la línea medular: el mediapunta Steven Defour (19 años) y el volante defensivo Marouane Fellaini (19 años), ambos internacionales absolutos, y Axel Witsel (18 años), interior derecho e internacional sub-21.
"Es cierto que es algo insólito en Bélgica", reconoce Defour cuando se le pregunta acerca de la confianza depositada por el equipo en los tres canteranos. "A menudo se dice que es más fácil jugar con un joven. En el caso de Axel, de Marouane y en el mío la calidad habla por sí misma. Aprendimos mucho la temporada pasada y, como demuestra Marouane, hemos progresado en cuanto a inteligencia de juego y madurez", señala el futbolista, que a los 17 años ya era titular con el Genk en la Jupiler League.
Con el zurdo israelí Salim Toama como cuarto vértice del rombo, este mediocampo es actualmente el mejor de la máxima categoría del fútbol belga, superior al del Anderlecht (Polak, Biglia, Hassan, Van Damme). "El Standard ha apostado por su cantera, cuando en el pasado se marcharon muchos talentos", observa Marc Wilmots, antiguo ídolo de los Diablos Rojos y respetado analista en lo que se refiere al club de Lieja. "En este contexto, dar el brazalete de capitán a Steven resulta bastante lógico. El equipo tiene una media de edad muy baja, y aunque a los 19 años sea quizás demasiado pronto para ser un líder, creo que va a servir de motor al nuevo centro de formación".
Meteórica ascensión de Fellaini
Al contrario que Defour, Fellaini y Witsel dieron el salto a
la profesionalidad en Lieja, y el año pasado se consolidaron de
modo fulgurante en el primer equipo. El corpulento Fellaini (1.94
m), centrocampista defensivo técnico y potente, necesitó menos de
un mes tras la firma de su primer contrato para introducirse en el
once inicial. Desde que tomó la alternativa con sólo 18 años frente
al Steaua de Bucarest en la ronda previa de la Liga de Campeones,
en agosto de 2006, el bruselense ofrece un rendimiento brillante.
No le ha dejado más que migajas del tiempo de juego a Sinrima
Dembélé, quien se perfilaba como titular en la pretemporada.
Fellaini, marcado por el culebrón primaveral en torno a su supuesto traspaso (finalmente amplió su contrato hasta 2011, con la correspondiente actualización salarial) y el desastroso partido de semifinales del pasado Campeonato Sub-21 de la UEFA, ha subido esta temporada un nuevo peldaño en su progresión. "Me dosifico mejor a la hora de correr, elijo mejor mis intervenciones. Como resultado, al final de los partidos me queda aún mucha energía, mientras que antes estaba agotado. Pongo orden en ataque, y he mejorado mi juego de cabeza", comenta el internacional belga, seguido por Chelsea, PSG, Marsella y Tottenham, entre otros equipos.
Witsel tuvo que esperar al descanso de invierno para imponer su potente estilo. Mimado por Michel Preud'homme, el hijo pródigo, formado íntegramente en el club, adquirió sin más dilación un papel protagonista. Este centrocampista polivalente y técnico, internacional sub-21, se desenvuelve con igual facilidad con ambas piernas, y es hoy titular indiscutible en la zona media, a pesar de su falta de experiencia. Witsel, que acaba de cumplir la mayoría de edad, es apreciado por su entrenador, y está orgulloso de ser un ejemplo de talento formado en la entidad en la que ha crecido. "Llevo en el Standard desde los ocho años, sé que contaban conmigo. Con las categorías inferiores de la selección nacional, a partir de la sub-15, lo he vivido casi todo. Siempre he creído en esto, a pesar de que muchos jóvenes han abandonado el club. ¿Pero han triunfado todos? Yo quiero demostrar que no es imposible. Puedo ser un ejemplo para los demás".
"Este equipo ya es maduro"
El tercero en discordia de este trío mágico es Steven Defour,
un diamante en bruto de Amberes. Fogueado en el Genk entre 2003 y
2006, ni siquiera tenía aún la edad suficiente para optar al
permiso de conducción cuando Chelsea, Valencia o Ajax aspiraban a
hacerse con sus servicios. A continuación hubo una guerra de
nervios que acabaron ganando el futbolista y su agente, al fichar
por el Standard y no por el Ajax.
En su primera temporada Defour se consolidó en la banda derecha, y el pasado mes de julio pasó a la mediapunta, siendo además capitán de la plantilla. En primavera recibió la convocatoria del seleccionador, y este año está siendo el mejor centrocampista ofensivo del combinado belga. Hasta puede decirse que es el mejor jugador de la liga, una pieza importante en un club lleno de ambiciones, pero que sigue esperando la manera de colmarlas.
"En el Standard ha cambiado algo", comenta el capitán de los Rouches, al que le llueven alabanzas al otro lado de la frontera, en Francia, desde hace seis meses. "Antes, a los jugadores se les cruzaban los cables y nuestros hinchas mantenían una actitud ejemplar. Esta temporada es el público el que impone su furia y los jugadores conservan la calma. Es la prueba de que este equipo ya es maduro".
Juventud y madurez, un cóctel que viene funcionando desde el principio de la campaña. De repente, el Standard sueña con conquistar un título que se le escapa desde 1983. El trío mágico no había nacido aún...
