¿Conocen la definición de la palabra "osadía"? El vestuario del Olympique de Lyón la descubrió una tarde de enero de 2005. Entre jugadores tan reputados como Eric Abidal, Sylvain Wiltord, Giovane Elber, Sidney Govou, Michael Essien, Florent Malouda o Mahamadou Diarra, el joven Karim Benzema, de apenas 17 años, hizo su primera aparición con la plantilla profesional. Como establece la tradición lionesa, cada nuevo jugador toma la palabra ante todos sus compañeros. En absoluto impresionado por las bromas y las risas de sus laureados mayores, el muchacho se limitó a declarar: "No os riáis, ¡he venido para quitaros el puesto!".

Con esa atrevida frase comenzó la hermosa trayectoria de Karim con la camiseta del Lyón. Dos años más tarde, ha pasado de las palabras a los hechos empezando la temporada 2007-2008 como delantero titular del equipo seis veces campeón de Francia. Por supuesto, la osadía no es el único atributo que ha permitido a Benzema consolidarse en la punta de ataque de los Gones. Si hoy en día es la pesadilla de todas las defensas francesas, lo debe sobre todo a su talento.

Las cualidades de Benzema, percibidas de modo irregular en las dos últimas campañas, han explotado en este inicio de temporada. De los 14 goles que ha marcado en la Ligue 1 desde su estreno, ocho se produjeron ¡en sus últimos ocho partidos! Para encontrar una eficacia semejante en el campeonato francés hay que remitirse al ejercicio 1999-2000 y a David Trézéguet.

Benzema, el mejor futbolista de un Lyón dubitativo en este principio de temporada, ha encarrilado la trayectoria de los suyos marcando un gol tras otro en los cinco encuentros sin perder que ha encadenado el equipo. Pero el ariete no está dispuesto a atribuirse en solitario ese mérito. "No soy sólo yo. Con Juninho, Kader Keita, Kim Kallström o Ben Arfa, tenemos buenas individualidades y buenas armas en el mediocampo, y lo mismo ocurre en defensa", aseguró tras conseguir tres dianas durante la visita al FC Metz, que se saldó con triunfo por 5-1. "Personalmente, no me siento cansado. Tengo hambre de partidos y de balones. Estoy en plena forma". Las cifras así lo demuestran...

Un estreno impactante
Nacido en Lyón el 19 de diciembre de 1987, siendo muy pequeño se incorporó a la cantera del equipo de la ciudad. A medida que iban pasando las temporadas sumaba más y más goles, así como grandes actuaciones en las categorías inferiores tanto de su club como de la selección nacional, con la que obtuvo el título de campeón de Europa sub-17 junto a Samir Nasri, Hatem Ben Arfa o Jérémy Menez. Dotado de una capacidad técnica y de un olfato anotador por encima de la media, no tardó en llamar la atención del entrenador del primer equipo. Se le comparó con Trézéguet por su sentido de la ubicación, con Thierry Henry por su rapidez y con Nicolas Anelka por su habilidad para desmarcarse y participar en el juego, y se le pronosticó un gran futuro.

Paul Le Guen le dio la alternativa en 2004-2005. Debutó en la Ligue 1 al final de un duelo frente al Metz. En su primer contacto con el balón, lo elevó por encima de un defensa y asistió a Bryan Bergougnoux para que anotase el gol de la victoria. Un minuto de juego, un pase decisivo: Benzema empezó así su idilio con las estadísticas.

Los dirigentes del club quisieron protegerlo, y tan sólo le ofrecieron seis apariciones en la primera división ese año. Paralelamente, mantuvo su eficacia viendo puerta 12 veces en 14 encuentros con los sub-18.

Al año siguiente disputó 13 partidos, en los que logró un gol, y debutó en la Liga de Campeones frente al Rosenborg. Para no abandonar las buenas costumbres, "Bigbenz" -apodo que le pusieron sus compañeros- decidió dejar su impronta a lo grande. Tras recibir una asistencia de Ben Arfa en la frontal del área, se deshizo de dos zagueros mediante un control orientado y colocó el balón ajustado al palo. Un partido, un gol. A Karim le gustan las cuentas claras.

El chico continuó su progresión durante la temporada 2006-2007 y, a pesar de la competencia de Wiltord, Govou, Fred, John Carew o Milan Baros, jugó en 21 choques y alojó la pelota cinco veces en el fondo de la red. Fue también el artífice de la clasificación para octavos de final de la Liga de Campeones, al marcar el solitario gol en el 1-0 sobre el Dinamo de Kiev en octubre de 2006.

Con la vista puesta en la Eurocopa
Aunque el alumno aprendía rápido, no cabe duda de que las lecciones se asimilan mejor cuando los profesores se llaman Juninho, Wiltord o Govou. "Tienen años de experiencia en el fútbol, y yo escucho, porque sé que eso siempre me beneficia", explica con modestia. "Con Wiltord, era cómo prepararse. Con 'Juni', era más dentro del campo. Con Sidney, es todos los días. Me dice que siga igual y que trabaje".

Y lógicamente, el trabajo da sus frutos. El delantero centro lionés fue convocado por Raymond Doménech en noviembre de 2006, pero una lesión le impidió ir al combinado nacional. El tan ansiado momento se produjo al fin en marzo de 2007, en una cita amistosa frente a Austria. ¿Adivinan el resultado? Los Bleus empataban 0-0 en el Estadio de Francia, Benzema entró en el tramo final de la contienda y nueve minutos más tarde inscribió el gol de la victoria...

A menos de un año de la Eurocopa, el nuevo internacional sabe que una buena temporada le abrirá las puertas de Suiza y de Austria en caso de que los subcampeones del mundo se clasifiquen. Para tener todas las posibilidades de su lado, no ha dejado de marcar desde que empezó la liga. Con el pie izquierdo, con el derecho, de cabeza, por potencia o por calidad, en su repertorio figura todo. Benzema es un jugador completo, y lo demuestra cada jornada. ¿Su fórmula mágica? El trabajo, ahora y siempre. "Tengo que progresar en todos los aspectos, y para eso hay que trabajar", recalca el eterno insatisfecho. "Aunque sepamos hacer los gestos, hay que repetirlos una y otra vez".

Ese es el discurso que sostenían en su época dos viejas glorias del Olympique de Lyón: Bernard Lacombe, ex internacional francés y actualmente asesor del presidente Jean-Michel Aulas, y Sonny Anderson, el goleador brasileño que dio al club sus dos primeros títulos de campeón, y ahora entrenador de los delanteros de la plantilla.

A los exigentes seguidores del Lyón les gusta repetir precisamente que un gran delantero es lo que le falta al equipo para subir un peldaño en el panorama europeo. Y parece que al final ese ansiado diamante no se encontraba tan lejos...