El Olympique de Marsella tenía grandes aspiraciones a comienzos de la temporada 2007/2008, pero pronto se topó con la cruda realidad. Tras nueve jornadas de competición en el campeonato francés de liga, el club se encuentra en una modesta 17ª posición. En un intento por enderezar la situación, la directiva del conjunto marsellés decidió sustituir a Albert Emon, el hombre que hizo posible la clasificación del equipo para la Liga de Campeones, por el veterano Eric Gerets.
Lo mínimo que se puede decir sobre el nombramiento del belga es que ha sorprendido a más de uno. Cuando se empezó a especular sobre quién sustituiría a Emon, enseguida surgieron nombres como los de Didier Deschamps, Jean Tigana o Bruno Metsu. Sin embargo, según Pape Diouf, el Presidente del club, la elección de Gerets ha sido el fruto de una larga reflexión y no un recurso de última hora. De hecho, ambos se reunieron hace dos años, cuando el equipo marsellés buscaba un técnico para ocupar el puesto que había dejado vacante Jean Fernández tras su fichaje por el Auxerre. Pero el asunto no cuajó porque, en aquella época, Gerets ya tenía un contrato con el Galatasaray.
Pero todo llega para el que sabe esperar. El ex internacional belga, que se sintió encantado con la propuesta, albergaba la esperanza de que su camino se cruzara de nuevo algún día con el del Olympique de Marsella. Y así ha sido. "Cuando el Marsella me lo propuso, no lo dudé. Se trata de un club de gran prestigio y tenemos mucho trabajo por delante. ¡Eso me gusta!", declaró a su llegada a Provenza.
"Mucho trabajo por delante", una frase que resume a la perfección la misión que espera al técnico, ya que tras concluir la pasada temporada en el segundo puesto de la Ligue 1 francesa, los exigentes aficionados marselleses esperaban mucho de su equipo este año. Pero el subcampeón de Francia, que se encuentra a 12 puntos del Lyon y del Nancy tras nueve jornadas de competición, ha tenido que revisar sus aspiraciones a la baja. Los marselleses están al borde de la zona de descenso y en vez de luchar por el título parecían abocados a la batalla por la permanencia.
Ganador y salvador
"El equipo tiene demasiado talento para estar
en esta posición", aseveró Gerets en un tono tranquilizador
antes de dirigir su primera sesión de entrenamiento."Estoy muy
contento de entrenar a un club como el Olympique de Marsella. No lo
he elegido al azar. Lo único que no es normal son estos resultados.
Así que tengo una gran responsabilidad". La trayectoria del
antiguo jugador del Standard de Lieja se ajusta a la perfección a
las necesidades del club francés, porque aunque es cierto que han
sido su impresionante palmarés y su carácter ganador los que le han
permitido hacerse un hueco en el banquillo marsellés, también es
preciso apuntar que Gerets se ha convertido en todo un especialista
en salvar a equipos en peligro.
En febrero de 2004, el antiguo defensa acudió al rescate del Kaiserlautern, farolillo rojo de la Bundesliga. Cuatro meses después, el club celebraba la permanencia entre la elite alemana. Así las cosas, cuando el VfL Wolfsburg se vio en la misma situación en abril de 2005, la directiva del club recurrió al técnico belga para que viniera en su ayuda. ¿Y adivinan qué pasó? Los Lobos consiguieron mantener su plaza en primera división y su entrenador fue elevado a la categoría de héroe. El presidente de la entidad llegó incluso a ofrecerle un contrato vitalicio que Gerets rechazó amablemente.
Gerets es toda una leyenda en Bélgica, gracias a sus éxitos sobre el terreno de juego y como entrenador. En su país natal recibió el sobrenombre de "el León" debido a su carácter y a la frondosa cabellera que lucía durante sus años de jugador. En el Standard de Lieja, el equipo en el que dio sus primeros pasos como profesional en 1973 y en el que militó durante una década, se le considera una figura emblemática. Tras cosechar con él dos títulos de liga y una Copa de Bélgica, el AC Milan llamó a su puerta, pero no logró dejar huella en el coloso italiano, ya que sólo disputó 13 encuentros.
Fue finalmente en Holanda donde Gerets, que fue 86 veces internacional con la selección belga, relanzó su carrera y llenó su vitrina de trofeos. En siete temporadas con el PSV Eindhoven, de 1985 a 1992, consiguió seis campeonatos de liga, tres Copas de Holanda y la Copa de Europa de Campeones (1988), antes de colgar las botas en 1992.
Un entrenador autoritario y con éxito
Su carrera como entrenador sigue la misma
trayectoria. Para sorpresa de todos, en 1997 se alzó con el título
de liga en Bélgica al frente del modesto equipo del Lierse y al año
siguiente volvió repetir la gesta en el banquillo el Brujas. Estos
éxitos le abrieron las puertas del PSV, con el que continuó
cosechando triunfos (dos ligas y dos Supercopas de los Países
Bajos). Tras su paréntesis en Alemania, donde pasó de la lucha por
los trofeos a la lucha por la permanencia, el belga se puso al
frente del Galatasaray. Y, para no perder las buenas costumbres en
2006, en su primer año en Turquía ganó el campeonato nacional de
liga.
Gerets ha saboreado las mieles del éxito en tres países distintos y es un entrenador tan famoso por su carácter autoritario como por sus triunfos. Un perfil perfecto para reverdecer los laureles del Olympique de Marsella, que no ha ganado ningún título desde 1993, año en el que se proclamó vencedor de la Liga de Campeones. El "León de Rekem" llega a Provenza como un salvador, consciente de la presión que pesa sobre sus hombros, pero muy tranquilo. "Sé perfectamente que en Marsella voy a estar sometido a mucha presión. Pero he pasado dos años en Turquía, donde también la he sufrido", respondió a todos aquellos que le auguran días difíciles."No es que la presión me guste especialmente, pero aquí no se sabe vivir sin ella. Y yo no le tengo ningún miedo".
Tanto mejor, porque para su bautismo de fuego al frente del Olympique de Marsella, Gerets viajará al siempre caldeado Estadio de Anfield, donde su equipo se verá las caras con el Liverpool en la Liga de Campeones. Tres días después, debutará en la liga francesa por todo lo alto, frente al Saint-Etienne en el Estadio Geoffroy Guichard. ¿Presión? ¿Quién ha dicho presión?
Si el Olympique de Marsella sale indemne de sus dos desplazamientos, no hay duda de que Gerets conseguiría meterse en el bolsillo al público marsellés. Los aficionados del club provenzal podrían incluso empezar a creer en las supersticiones, ya que el último entrenador belga que tomó las riendas del equipo no fue otro que Raymond Goethals, quien en 1993 condujo al club hasta el primer (y único) título de Liga de Campeones del fútbol francés.

