El Ajax de Amsterdam atraviesa un inicio de temporada difícil tras la marcha de Ryan Babel y Wesley Sneijder, dos productos genuinos de su cantera. Pero todo el mundo sabe que el club cubrirá sus bajas, puesto que el Ajax conserva su aura, su esplendor y su eficacia, que nacieron con la eclosión de la generación Cruyff. FIFA.com ha podido adentrarse en exclusiva en el feudo del fútbol total.
El ArenA está ahí enfrente, a pocos metros. Moderno, lujoso. E imponente, como la nave griega del héroe mitológico Áyax el Grande durante la Guerra de Troya. El recinto despierta cada día las fantasías de todos los integrantes de su cantera. Todos ellos sueñan con alcanzar el primer equipo y seguir los pasos de quienes crearon antes la leyenda de la escuela "made in" Ajax. El fútbol aquí es una cuestión de filosofía, de patrimonio, de cultura.
En las paredes de las oficinas administrativas del centro, en el bar, en la sala de juegos o en los pasillos enmoquetados, las fotos recuerdan la gloriosa historia. Johann Cruyff, Frank Rijkaard, Marco van Basten, Dennis Bergkamp, Edgar Davids, Clarence Seedorf, Patrick Kluivert, los hermanos Frank y Ronald de Boer, Mark Overmars, Danny Blind, Edwin van der Sar: el sello Ajax es una referencia, una marca de fábrica sin parangón en Europa.
La generación dorada de Louis van Gaal, campeona de Europa en 1995 con nueve canteranos en el once titular, ya pertenece a la historia del deporte rey. "No es un pasaporte para el éxito. El talento individual es la clave", señala no obstante Jan Olde Riekerink, director del centro desde principios del verano de 2007.
Aun así, el año pasado, durante la Copa Mundial de la FIFA, el seleccionador Oranje, Marco van Basten, tenía en su plantilla a nueve futbolistas formados en el Ajax, entre ellos las nuevas joyas, Sneijder, Babel y Hedwiges Maduro, este último el único que continúa vistiendo sus colores. "Nuestra norma consiste en incorporar cada año a dos jugadores del centro al primer equipo", precisa Riekerink, ex técnico asistente del FC Porto, que suma ya ocho años en la entidad (1993 y 2001).
Son poco más de las nueve de la mañana de un apagado día de septiembre. Los siete campos de entrenamiento del centro, dos de ellos de césped artificial, están vacíos. En el "bunker" gris metalizado que sirve de oficina y vestuarios, situado delante de la cancela de entrada, en el primer piso, cinco chicos juegan al billar antes de calzarse los tacos. En el medio de la tarde, el hormiguero de talentos estará en plena ebullición. Un presupuesto de 4.5 millones de euros permite actualmente al Ajax albergar a 240 jugadores, repartidos en 14 categorías diferentes, de 7 a 19 años. El club puede presumir de contar con siete categorías inferiores en las ligas nacionales. Aquí, el famoso "espíritu de la casa" no es una expresión vacía. "Hay muchos ex jugadores que siguen implicados en el club, y eso es positivo", confirma Riekerink.
Una filosofía en cuatro letras
El Ajax, desde mediados de los 60, es una filosofía de juego,
el 4-3-3 ofensivo estilo fútbol total. Se resume en cuatro letras:
TIPS. De "Technical-Intelligence-Personnality-Speed".
Esos son los criterios de incorporación de la escuela del Ajax.
"La sección de ojeadores está compuesta por 40 voluntarios y
cuatro asalariados a jornada completa. No vamos más lejos de 60
kilómetros alrededor de Amsterdam. Creemos en nuestra propia
cultura, no está en nuestra mente ir a buscar chicos al
extranjero", explica Riekerink. El Ajax, sin embargo, ha
ampliado su programa de búsqueda de talentos a Sudáfrica y a
Estados Unidos, a través de los clubes satélites que son el Ajax de
Ciudad del Cabo y el Ajax América. Steven Pienaar o Aaron Mokoena,
por ejemplo, llegaron a la capital neerlandesa a través del primero
de estos "filiales".
"Tenemos una filosofía de fútbol creativo, con velocidad y técnica. Así, a veces mezclamos las categorías en los entrenamientos. La calidad individual es más importante que el sistema. Todos los equipos de menores de 12 años juegan con un 3-4-3, y luego se pasa al 4-3-3, pero es flexible, si tenemos dos delanteros fantásticos podemos jugar con un 4-4-2", cuenta Riekerink, quien ilustra sus palabras moviendo las figurillas magnéticas de un tablero blanco situado en el medio de su despacho.
"En nuestro club hay jugadores creativos en cada puesto. Todo gira alrededor del balón. Hay muchos detalles que componen nuestra especificidad, como por ejemplo la presión, la polivalencia y el movimiento con la pelota. Lo que marca la diferencia es la animación". El ex entrenador del KAA Gent belga, responsable de 22 técnicos, anuncia la próxima ambición de la escuela del Ajax: la anticipación en la lectura del juego, y por lo tanto la realización de gestos, tanto ofensivos como defensivos. "Nos llevará dos años instaurar este programa, para que todos los entrenadores tengan el mismo lenguaje", aclara Riekerink.
Con la sentencia Bosman y las visitas cada vez más frecuentes de supervisores de grandes clubes europeos, como por ejemplo el Liverpool, el centro perdió su función de proveedor mayoritario del primer equipo. Además, en diez años la competencia nacional ha progresado. Con todo, el toque del Ajax sigue siendo único, y todavía es muy cotizado.
Durante los tres días de los "talent days", casi dos mil chicos acuden cada año para intentar entrar en el teatro de los sueños. Dos o tres tendrán ese privilegio. Edgar Davids fue uno de ellos. "No queremos fabricar robots", asegura Riekerink. "Creemos que el entorno familiar es importante. Aquí comen, estudian y juegan, pero su hogar sigue estando en sus casas. Los más jóvenes se entrenan tres veces a la semana, los menores de 19 años seis", añade el director del centro. Fuera, los mayores repiten sus series. Hay que dejar que la máquina de fabricar campeones prosiga con su trabajo laborioso.
