Por segundo año consecutivo, el campeón de la MLS (Major League Soccer) se decidirá en un emocionantísimo partido a cara o cruz entre el bostoniano Revolution de Nueva Inglaterra, y el tejano Dinamo de Houston. Los Revs buscarán resarcirse, ya que el año pasado estuvieron a punto de conquistar la Copa de la MLS, pero perdieron la final en una electrizante tanda de penales. Los de Boston están en racha tras su clamorosa victoria del jueves frente al Fire de Chicago en la final de su conferencia. El Dinamo, por su parte, lo tiene todo a su favor para lograr su segundo título consecutivo después de imponerse con contundencia el sábado al Wizards de Kansas City.

El conjunto de Nueva Inglaterra ostenta el dudoso honor de ser el eterno subcampeón, ya que ha perdido las tres finales en las que ha participado hasta la fecha. Sin embargo, este año los de Boston inauguraron su vitrina de trofeos al adjudicarse la Copa Open Lamar Hunt de Estados Unidos (comparable a la Copa de Inglaterra), un triunfo que les sirvió de acicate para arrasar en las eliminatorias de su conferencia. El vencedor de la temporada estadounidense se decide en un duelo en la cumbre a un solo partido entre el campeón del este y el del oeste.

En su semifinal de conferencia, los Revs lograron la victoria por un resultado global de 1-0 (ida y vuelta) contra el Red Bulls de Nueva York, un conjunto plagado de estrellas de la talla de Claudio Reyna y Juan Pablo Ángel. La final frente al Fire de Chicago, en el que milita Cuauhtémoc Blanco, se presentaba complicada. Pero los de Boston mantuvieron la calma, dado que ya están acostumbrados a imponerse a los de Chicago en las eliminatorias, que se disputan tras la temporada regular. El artífice de la exigua victoria por 1-0 fue el emblemático Taylor Twellman.

El partido, disputado en Foxboro (Massachusetts), el feudo de los de Nueva Inglaterra, estuvo dominado por los locales. Pero el ariete de los Revs sentenció el choque en el minuto 38 gracias a un momento de inspiración sin precedentes. Twellman remató de cabeza, y aunque estaba encajonado entre dos defensas, reaccionó rápidamente al rechace. El jugador se colocó bajo la trayectoria del balón y ejecutó una chilena perfecta que fue a parar al fondo de la meta contraria.

"Siempre sueñas con ganar un partido importante con un gol así. Me quito el sombrero ante él", afirmó el entrenador y antigua figura del Liverpool Stevie Nicol tras el encuentro que garantizó el pase del Revolution a la final de la Copa de la MLS por cuarta vez en 12 años. "Va a ser la primera final que afrontamos con las armas en alto, preparados al cien por cien", añadió Twellman en referencia a la final a un solo partido que se disputará el próximo 18 de noviembre en Washington DC. "Ahora es cuestión de suerte, ojalá este año la tengamos de nuestro lado".

Con la decepción del año pasado todavía fresca en su memoria, Twellman, Steve Ralston, Pat Noonan, Shalrie Joseph y el resto de los jugadores del Revolution estarán ansiosos por hacer que la cuarta sea la vencida y lograr así el ansiado doblete de liga y copa.

Dinámico Dinamo
El Dinamo, que al principio de la pasada temporada cambió de ciudad y de denominación, dejando por el camino su antiguo nombre de Earthquakes de San José, no le pondrá las cosas nada fáciles al entusiasta Revolution. Tras imponerse en las semifinales de su conferencia a su paisano de Texas, el FC Dallas, por un resultado global de 4-2 (ida y vuelta), el vigente campeón de la MLS no falló en la final a un partido ante el Wizards de Kansas City; ganó por 2-0 y se metió en el bolsillo el pase a la Copa de la MLS.

El choque se disputó el sábado en el estadio Robertson de Houston y los locales desplegaron desde el principio un juego netamente defensivo. Ni Eddie Johnson ni el resto de la delantera de Kansas City pudo realizar ni un solo disparo a puerta en los 90 minutos de juego.

Además, los de Houston aprovecharon a la perfección sus oportunidades y no fallaron. Nate Jaqua marcó de cabeza tras recibir un centro de Richard Mulrooney y Dwayne De Rosario, la sensación canadiense, empalmó un cañonazo a nueve minutos del final que rubricó la victoria de los de Texas.

"Nuestro objetivo para estos tres últimos partidos era ser superiores a nuestros rivales, y creo que lo hemos conseguido", declaró el zaguero del Dinamo Eddie Robinson. "Ésa será también nuestra principal meta en la Copa de la MLS, superar al Revolution, aunque no resultará fácil, porque el equipo cuenta con un grupo de jugadores muy luchadores".

En la final a un partido, que se disputará en Washington DC, reinará la tensión, pero eso ya es algo habitual en la Copa de la MLS. A esto hay que añadir que los Revs estarán ansiosos por resarcirse de la derrota que sufrieron el año pasado en los últimos segundos del encuentro, cuando parecía que ya tenían la victoria en el bolsillo. El gol de cabeza de Brian Ching les rompió el corazón y forzó una tanda de penales que finamente ganó el Dinamo.

¿Quién se proclamará campeón esta vez: el sufrido Revolution o los recién llegados de Texas? La respuesta el 18 de noviembre en el estadio RFK de la capital estadounidense.