Cuando el São Paulo alzó el trofeo de la liga brasileña en 2006, el defensa de su equipo cadete Breno Rodrigues Borges soñaba con acudir al Morumbi, rodeado de sus familiares y amigos, para ver a sus ídolos celebrando la exitosa defensa de su corona. Un año después, aunque el joven jugador y sus seres más próximos estaban en el mítico estadio para presenciar cómo el Tricolor Paulista vencía al América-RN y se hacía con su quinto título liguero, el guión no discurrió de acuerdo con lo que había imaginado.
Y no es que Breno tuviese ninguna queja al respecto, ya que, tras una ascensión meteórica hasta el equipo mayor, él era uno de los jugadores que pasearon el trofeo del Brasileirão ante un público eufórico, que incluía a sus seres queridos.
"Jamás imaginé que esto pudiera ocurrir", explicó después. "Cuando el São Paulo ganó el campeonato el año pasado, yo me entrenaba con el equipo sub-17. Si no me hubiera hecho profesional y hubiera subido al primer equipo, habría venido seguro al Morumbi a ver el partido".
"Pero aquí estoy... como campeón. Es una sensación increíble, un sueño hecho realidad. Debo darle las gracias a Muricy (Ramalho, entrenador del São Paulo) por ponerme los pies en el suelo. Ahora puedo quedarme con este título para el resto de mi vida", añadió.
Un papel principal
Pese a que apenas cumplió 18 años el mes pasado, Breno ha
sido cualquier cosa menos un actor secundario en la campaña
triunfal del São Paulo. Más bien al contrario: no sólo ha sido uno
de los grandes protagonistas de su equipo, sino también uno de los
jugadores más destacados de toda la primera división. Su posición
actual en la lucha por la
Bolade Ouro ("Balón de Oro"), que concede la revista
Placar al jugador con el mejor promedio de puntuación por
partido durante el transcurso del Brasileirão, así lo
atestigua.
Tradicionalmente, dicho galardón ha sido esquivo con los defensas centrales y, de hecho, sólo una vez ha recaído en un zagueiro brasileño desde su creación en 1973 (curiosamente, en otro representante del São Paulo: Ricardo Rocha en 1989). Sin embargo, el joven central podría doblar esa cifra. A falta de dos jornadas, Breno (6,26 en 26 encuentros segun la revista mencionada) mantiene sus opciones de desbancar al cerebro del Fluminense, Thiago Neves (6,33 en 30 partidos), en la pugna por emular a figuras de la talla de Zico, Falcão, Careca, Romario y Kaká (el último premiado del Tricolor Paulista).
Y si aspirar a monopolizar prácticamente el galardón para su demarcación no es ya de por sí lo bastante impresionante, hay que resaltar que, de adelantar a Thiago Neves, Breno superaría a Lucas (centrocampista del Liverpool y ex del Gremio) como el ganador más joven de la Bolade Ouro.
Independientemente del resultado de esta batalla individual, las imponentes actuaciones de Breno en encuentros vitales han sido un factor esencial en la consecución del campeonato nacional para su equipo. En agosto, estuvo colosal en el 0-2 en Maracaná ante el Botafogo, en un duelo en lo alto de la tabla. Asimismo, tuvo una actuación sobresaliente en las dos victorias (en casa y fuera) contra un rival directo como el Santos, y causó una impresión impecable en el 0-1 arrancado en el campo del prestigioso Palmeiras, otro de sus grandes rivales estatales. En conjunto, su gran momento ha ayudado al São Paulo a encajar sólo 15 goles en 36 compromisos.
Un traspaso codiciado
Ese momento de forma no ha pasado desapercibido. El interés
que ha mostrado el Bayern de Múnich en contratarlo no es ningún
secreto, pero es el Real Madrid el que últimamente venía comandando
la lucha por hacerse con el defensa, cuya forma de leer el juego
choca con su inexperiencia. Dadas sus cualidades (atlético, fuerte
y bueno con el balón en los pies), no sorprende que la gran
potencia del fútbol español esté dispuesta, según la prensa, a
gastarse un montón de dinero para traérselo al otro lado del
Atlántico.
En cuanto al propio Breno, si bien reconoce que sería un honor vestir la camiseta merengue, tampoco oculta su lealtad hacia su actual club, con el que tiene contrato hasta 2011. "¿Quién no querría jugar en el Real Madrid? Es un sueño desde la niñez para muchísimos jugadores", observó.
"En cualquier caso, todo eso se lo dejo a mi padre y a mis representantes. Mi cabeza está con el São Paulo. Soy muy feliz aquí, formando parte de este gran equipo. Me gustaría continuar en São Paulo al menos hasta el próximo año, para ayudar al equipo en defensa en la Copa Libertadores", añadió.
El destino de Breno, no obstante, ya sea ahora o más tarde, parece estar en Europa. Y cuando deje el club, la afición le recordará con cariño, igual que ya lo hace con algunos de sus ex puntales defensivos, como Mauro Ramos, Darío Pereyra, Oscar, Ricardo Rocha y Diego Lugano.
El São Paulo lloró la muerte del legendario Bauer en febrero de este año. Todo un símbolo en las décadas de 1940 y 1950, irrumpió en el primer equipo cuando era un adolescente y causó una impresión extraordinaria. Resulta una bonita coincidencia que, a los dos meses de su fallecimiento, Breno empezara a retomar esa misma tendencia.
