Es cierto que el intocable São Paulo privó al Brasileirão 2007 del apoteósico punto culminante que tanto hubieran deseado los aficionados neutrales, pero aun así hubo emoción a raudales hasta el final. Al fin y al cabo, ¿en qué otro campeonato se ha visto que un jugador se apunte el gol número 1.000 de su carrera, que un equipo pase de ser penúltimo al promediar la liga a concluir tercero, que un guardameta sea el máximo goleador ex aequo del equipo campeón, o que descienda un combinado que cuenta en sus filas con el máximo artillero del certamen y otro que 24 meses antes había alzado el trofeo? No cabe duda de que la última edición del campeonato brasileño confirmó su apasionante singularidad.
Al final, hubo sentimientos encontrados para los cuatro "grandes" del estado de São Paulo. El Santos de Vanderlei Luxemburgo quedó segundo (aunque a 15 puntos del Tricolor Paulista), pero dos de sus rivales estatales cayeron en desgracia en la última jornada. El Palmeiras llevaba la batuta en la lucha a tres bandas por acompañar a los dos primeros clasificados, al Flamengo y al Fluminense, en la Copa Libertadores del año que viene, pero el domingo sucumbió en casa frente al Atlético Mineiro y permitió al Cruzeiro reservar su billete para la aventura continental.
El destino del Corinthians resultó considerablemente peor. Hace apenas dos años que conquistó el Brasileirão, pero este domingo su misión era mantenerse a flote en la primera división. Con un triunfo ante el Gremio lo habría conseguido, pero O Timão no pudo pasar del empate (1-1) y un par de tantos de Elson, que sellaron la remontada del Goiás contra el Internacional (2-1), lo condenaron al descenso de categoría junto a Paraná, Juventude y América de Natal.
"Es un día muy triste para nosotros", lamentó el arquero del Corinthians, Felipe. "No hemos hecho honor a esta camiseta. La afición no se merecía esto, pero, por desgracia, no hemos sido capaces de darle una alegría. No hay ningún cabeza de turco; diversos factores han contribuido a nuestro descenso y todos somos culpables".
"Pero volveremos. Tenemos que tomar al Gremio como ejemplo. Es un equipo que bajó [en 2004] pero logró el ascenso a la primera", añadió.
El pozo del descenso parecía destinado a engullir también al Flamengo, que yacía en la penúltima posición tras disputarse 19 de las 38 jornadas. Sin embargo, O Rubro-Negro fue trepando por la tabla a toda velocidad hasta obtener una increíble clasificación para la Copa Libertadores. Sus vecinos cariocas del Fluminense (que ya habían conseguido un puesto en la máxima competición del fútbol sudamericano al conquistar la Copa de Brasil) también tuvieron motivos de alegría tras quedar cuartos, su lugar más alto desde que la competición pasó a adoptar un formato de liga de principio a fin.
En cualquier caso, no cabe ninguna duda de que el dueño y señor de la temporada ha sido el São Paulo. Tras sumar 7 puntos en sus 5 primeros encuentros, los discípulos de Muricy Ramalho sólo perdieron uno de sus 23 compromisos subsiguientes, antes de asegurarse su quinto título del Brasileirão a falta de más de un mes. De esa forma, O Tricolor Paulista se convirtió en el primer conjunto que revalidaba su corona desde que lo hiciera el Corinthians en 1999.
"Es una sensación magnífica haber ganado el título, y todavía mejor haberlo asegurado matemáticamente tan pronto", afirmó el guardameta Rogerio Ceni después de afianzar el cetro liguero con un 3-0 al América de Natal, el 31 de octubre. "Pero ya estamos pensando en 2008 y en llevarnos a casa la Copa Libertadores y el título mundial".
Las estrellas de la temporada
En el triunfo del São Paulo tuvieron una gran
trascendencia la irrupción del jovencísimo defensa Breno, que
cumplió apenas 18 años en octubre, y la influencia del elegante y
polivalente centrocampista Richarlyson (cuyo padre, Lela, ayudó al
Coritiba a ganar el
Brasileirão 1985).
Y luego estuvo también el infalible Rogerio Ceni, que aportó 7 goles y cedió sólo 7 tantos en los 25 primeros encuentros del São Paulo (para entonces, el equipo ya acariciaba la conquista del título).
En una competición donde los titulares los acaparan continuamente los jugadores de campo, Rogerio fue uno de los varios cancerberos que sobresalieron. Las magníficas intervenciones de Felipe con el Corinthians no sirvieron para evitar el descenso a segunda división, mientras que las grandes actuaciones de Diego Cavalieri (Palmeiras) sí merecieron un puesto en la Copa Libertadores; algo que el Flamengo logró, en parte, gracias a los reflejos de Bruno.
Eso no quiere decir que el campeonato anduviera escaso de delanteros acaparadores de titulares. Romario hizo historia al meter el gol número 1.000 de su carrera en la 2ª jornada, pero fue su compañero en el Vasco da Gama, Leandro Amaral, quien se erigió en uno de los delanteros más destacados de la liga brasileña. Kleber Pereira y Beto Acosta también brillaron con el Santos y el Náutico, respectivamente, mientras que Josiel (Paraná) fue el máximo artillero, con 20 dianas.
Thiago Neves, cerebro del Fluminense, Jorge Valdivia, del Palmeiras, e Ibson, que revitalizó el mediocampo del Flamengo tras llegar cedido a mitad de temporada procedente del Oporto, también lo hicieron muy bien.
Es posible que siga abierto el debate sobre cuál fue el mayor talento individual de la temporada 2007, pero el equipo más sobresaliente quedó claramente patente. Ahora, el resto de contendientes de la liga brasileña procurarán impedir que el São Paulo tenga el honor de convertirse en el primer equipo que gana tres títulos consecutivos.