La experiencia y la historia nos dicen que resulta difícil
que un equipo alcance la gloria con once superestrellas. El fútbol
es un deporte de equipo en el que se necesita equilibrio en las
líneas y una jerarquía similar a la de un enjambre de abejas: para
que funcione adecuadamente debe haber una reina y, sobre todo,
obreras. Lo cierto es que al final son los ídolos populares y
mediáticos los que se llevan la fama, pero los equipos campeones y
sus rutilantes figuras no brillarían de igual modo sin la
aportación de otros jugadores que trabajan a la sombra por el bien
del equipo.
Luiz Felipe Scolari, entrenador de la selección brasileña
campeona del mundo en 2002, ha subrayado en repetidas ocasiones que
Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho y compañía nunca habrían conquistado
el título en Corea/Japón sin Kléberson. Apoyando la magia de los
virtuosos del balón se encontraba el hombre al que Scolari asignó
el papel de "motor" del equipo. Lo mismo se puede decir
de Guido Buchwald, que en Italia 1990 se ocupó del trabajo sucio en
la contención y en la final anuló al gran Diego Armando Maradona,
con lo que permitió a Lothar Matthäus guiar a Alemania hasta el
título.
FIFA.com analiza hoy a esos actores secundarios
del gran teatro del fútbol internacional que raramente llaman la
atención de las cámaras, pero cuya contribución hace posible que
brillen sus equipos.
Rolfes y Zé Roberto, héroes en la sombra en
Alemania
Simon Rolfes, no demasiado conocido por el gran público, y el
internacional brasileño Zé Roberto son dos de los protagonistas de
la
Bundesliga alemana. Rolfes, de 26 años, juega su tercera
temporada en el Bayer Leverkusen, donde se encarga de cubrir las
espaldas a Bernd Schneider y Sergej Barbarez, cerebros del equipo.
El técnico Michael Skibbe elogió recientemente al siete veces
internacional alemán: "Simon Rolfes ha pasado de ser un buen
actor secundario a convertirse en una auténtica referencia en el
campo", aseguró el preparador del Bayer en una entrevista
concedida al diario
Kölnische Rundschau.
Otro jugador que suele destacar en la Bundesliga es la "escoba" creativa del Bayern de Múnich, Zé Roberto. El internacional brasileño lleva varios años ofreciendo un gran rendimiento en la máxima categoría alemana, aunque sólo en la presente campaña ha desempeñado el papel de centrocampista defensivo. En el club más laureado de Alemania, a este futbolista brasileño de 33 años le ha correspondido una función de importancia capital. En un equipo que cuenta con referentes ofensivos de la categoría de Franck Ribéry, Bastian Schweinsteiger, Miroslav Klose y Luca Toni, la aportación de un jugador con la técnica y el espíritu de lucha de Zé Roberto resulta sin duda indispensable.
Mediocampistas de contención en Sudamérica
Aunque sólo tiene 21 años, Marcos Arouca da Silva,
más conocido como Arouca, es uno de los jugadores más importantes
del Fluminense de Río de Janeiro, ganador de la Copa de Brasil. El
mediocampista, con una estatura de sólo 1,68 metros, es la
"abeja obrera" del legendario conjunto brasileño y
contribuyó en gran medida a la victoria de su club en la Copa, que
le dio además la clasificación para la Copa Libertadores.
Tampoco en Argentina se vive sólo de los numerosos jugadores
con imaginación y llegada. Así, el ganador de la Copa Libertadores
2007, Boca Juniors, cuenta con los servicios de Sebastián
Battaglia, de 27 años. El volante, que recientemente recibió la
llamada del seleccionador nacional, guarda las espaldas a la
estrella del equipo, Juan Román Riquelme, y, a su edad, puede
presumir ya de haber logrado varios títulos con el club bonaerense.
En la reciente Copa Mundial de Clubes de la FIFA, celebrada en
Japón, Battaglia demostró su importancia para el equipo. A pesar de
que Boca Juniors no logró su 18º título internacional, el
futbolista argentino volvió a demostrar que es uno de los mejores
mediocampistas de contención del mundo.
Gennaro Gattuso, baluarte del mediocampo italiano
En la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA se vivió
un apasionante duelo entre Sebastián Battaglia y Gennaro Gattuso,
que defiende los colores del AC Milan desde hace más de ocho años.
Gattuso es el prototipo de futbolista de destrucción, casi el
Terminator del mediocampo, tanto en competiciones de
clubes con el club milanista, 17 veces campeón de italia, como con
la
Nazionale Azzura. Así, el bravo jugador, de 30 años,
destacó por su rendimiento y regularidad en la Copa Mundial de la
FIFA Alemania 2006, de la misma forma que lo ha hecho a lo largo de
los últimos años jugando por detrás de sus compañeros, y cerebros
del equipo milanista, Andrea Pirlo y Kaká.
También en la Serie A italiana hay que mencionar a Daniele De Rossi, del Roma. En un equipo bien armado en el aspecto ofensivo, que cuenta con jugadores como Francesco Totti, David Pizarro, Alberto Aquilani, Rodrigo Taddei y Ludovic Giuly, De Rossi es uno de los pocos hombres que se encargan del trabajo sucio.
La cara oculta del campeón francés
Si pensamos en el Olympique de Lyon enseguida nos vienen a la
cabeza nombres como Juninho, Karim Benzema y Ben Arfa. Con todo,
estos hombres de ataque no podrían brillar en el campo si no
tuviesen las espaldas cubiertas. En el campeón francés es ya casi
una tradición contar con jugadores menos vistosos, pero de gran
fiabilidad, que trabajan a la sombra de las estrellas. El
internacional Jérémy Toulalan (Francia) y Kim Källström (Suecia)
imponen orden por delante de la defensa del Lyon desde 2006. Antes
fueron Michael Essien y Mahamadou Diarra los que desempeñaron el
papel de centrocampistas defensivos y complicaron la vida a los
cerebros de los conjuntos rivales. En la actualidad, Essien y
Diarra realizan su trabajo para equipos de la categoría de FC
Chelsea y Real Madrid, respectivamente.
Favoritos del público en las islas
En Inglaterra se admira la lucha por el balón, por lo que no
sorprende que algunos de los favoritos del público sean jugadores
que se sacrifican por el equipo. En el actual líder de la
competición, el Manchester United, Owen Hargreaves es el encargado
de guardar las espaldas a estrellas ofensivas como Cristiano
Ronaldo, Wayne Rooney, Paul Scholes, Nani o Ryan Giggs. Con su
trabajo elegante y silencioso, Hargreaves contribuye enormemete al
éxito del Manchester.
Entretanto, el Hargreaves del Everton se llama Lee Carsley. El internacional irlandés se encarga de que Tim Cahill y Mikel Areta tengan la máxima libertad en el juego de ataque. En la Premier League tampoco podemos olvidar a Mathieu Flamini, del Arsenal de Londres, y Claude Makélélé, del FC Chelsea. Los dos internacionales franceses desempeñan una importante labor a la sombra de sus compañeros Cesc Fábregas y Tomas Rosicky, en el caso del primero, y Frank Lampard y Michael Ballack, en el caso del segundo.
Los grandes españoles apuntalan sus defensas
En la Primera División española, el rendimientos de
los "Cuatro Fantásticos" no sería igual sin el trabajo en
la segunda línea de Andrés Iniesta y Xavi, que son inevitables en
las alineaciones del técnico Frank Rijkaard. Después del guardameta
Víctor Valdés, estos dos jugadores salidos de la cantera del club
catalán son los hombres que más minutos han disputado en el
conjunto
blaugrana, campeón de liga en 18 ocasiones.
Con sólo 13 goles recibidos, el Barça puede presumir de contar con la mejor defensa de la Liga, un logro en el que tiene mucho que ver la valiosa aportación del portugués Deco, un auténtico gladiador del centro del campo que corta las incursiones de cualquier intruso reduciendo notablemente las tareas de Carles Puyol y Rafael Márquez.
En el Real Madrid, máximo rival de los azulgranas, son también dos los jugadores que hacen posible que brillen estrellas como Raúl o Ruud van Nistelrooy. El conjunto madridista cuenta con José María Gutiérrez Hernández, Guti, cuyos pases son capaces de romper las defensas más aguerridas y habilitar a los dos depredadores del área. En la presente campaña, Mahamadou Diarra (ex jugador del Olympique de Lyon), ha ido ganando confianza y tras un primer año de complicada adaptación en el club merengue, el internacional maliense ha logrado consolidarse en el once del club más laureado de España y conquistar a los aficionados con su sólido trabajo defensivo.
Será interesante ver cómo evoluciona en años venideros la labor de los jugadores que actúan a la sombra de las estrellas. En cualquier caso, parece que estos obreros del balón reciben cada vez más atención por parte de los clubes. La mayoría de los mediocampistas defensivos se han convertido ya en creadores, que construyen el juego desde la defensa, distribuyen balones y, de vez en cuando, incluso marcan goles. La única diferencia con respecto a las estrellas más rutilantes del equipo es que no aparecen diariamente en las portadas de los periódicos.
