Si el Estrella Roja y el Partizan de Belgrado compartieran los títulos que han conseguido, entre los dos reunirían 44 trofeos de la liga nacional. Pero ambos clubes, lejos de querer compartir nada aparte de su feroz rivalidad, mantienen una de las pugnas más emocionantes de Europa.

La hegemonía de los dos clubes tradicionales de la capital serbia, sin embargo, podría muy pronto empezar a bambolearse. Un advenedizo, ambicioso como lo mandan los cánones, se prepara para compartir el proscenio del tablado futbolístico nacional con los dos protagonistas. A falta de cinco jornadas para el final de la temporada, el Cukaricki de Belgrado se encuentra instalado en un meritorio cuarto puesto. En este su primer año tras su ansiado ascenso a la máxima categoría, sólo ha concedido cuatro derrotas.

Dos de ellas las sufrió precisamente en sus duelos directos con el Estrella Roja (0-1) y el Partizan (0-3). Sin embargo, el técnico del Cukaricky, Dragoslav Stepanovic, ha manifestado en una entrevista en exclusiva con FIFA.com: "Si esto sigue así, veo posibilidades de poder igualar el ritmo de los dos primeros clubes de la ciudad a medio plazo".

Duelo de titanes a principios de marzo
Fundado en 1926 y bautizado con el nombre del barrio de Belgrado donde se originó, el club blanquinegro se encuentra todavía a un buen trecho de la cabeza. El Partizan, 19 veces campeón nacional, lidera la clasificación con seis puntos de ventaja sobre el segundo, el Estrella Roja, defensor del título, que acumula en su haber 25 trofeos de liga (contando los que conquistó a lo largo de la historia de la antigua Yugoslavia).

Ambos equipos se mantienen invictos, saldaron su primer enfrentamiento con un empate 2-2 y volverán a verse las caras el 1 de marzo en el feudo del Partizan. Sólo el tercer contendiente, el Vojvodina Novi Sad, está en capacidad de poder arrebatarles la corona en la recta final, como ya lo hiciera en dos ocasiones, pues sólo le separa un punto del Estrella Roja.

El Cukaricki ocupa la cuarta posición a once puntos por detrás del Vojvodina. Por eso Stepanovic se limita a pensar a largo plazo: "Si los principales equipos serbios siguen vendiendo a sus mejores jugadores a clubes extranjeros año tras año, entonces debo preguntarme: '¿por qué no vamos a poder nosotros estar ahí arriba dentro de poco?'".

Stepanovic confía en sus métodos
El técnico de 59 años habla por experiencia y sabe adoptar la necesaria distancia para poder evaluar el asunto con garantías. Entre 1991 y 1998, este ex futbolista internacional con Yugoslavia se forjó una gran reputación como entrenador a su paso por el Eintracht de Fráncfort, el Bayer Leverkusen, el Athletic de Bilbao y el AEK de Atenas. Hasta agosto de 2007 residía en Fráncfort, donde durante mucho tiempo fue figura de culto, antes de que lo convencieran para entrenar al Cukaricki, regresar a su patria y llevar al club recién ascendido a lo más alto.

"Cada vez me gusta más estar aquí. En el club reina un ambiente espléndido, un entusiasmo increíble. Además nos hemos entendido enseguida. Para un viejo como yo, la misión que me han encargado es muy interesante", declaraba Stepi a FIFA.com en su habitual tono humorístico salpicado de guiños. El proyecto y el entorno del Cukaricki parecen gustarle.

El factor decisivo del ascenso de la entidad a la primera división fue, como viene siendo habitual, la intervención de un poderoso patrocinador, que ayudó al pequeño club de barrio de Belgrado a crear unos sólidos cimientos con un fuerte énfasis en la formación de una cantera juvenil. "En este rincón de Belgrado viven 550.000 personas. Es un terreno óptimo para implantar el internado de elite que hemos planeado", explica Stepanovic lleno de convicción.

El cultivo del talento como premisa
Así las cosas, sobre los campos del Cukaricki, las estrellas de mañana se esfuerzan por emprender una brillante carrera y sueñan con poder dar el salto algún día al Estrella Roja o al Partizan. Entretanto, Stepanovic ha seleccionado al guardameta Bojan Isailovic, al jefe de la defensa Nemanja Tubic y al delantero estelar Marko Blazic, como los jugadores clave que le ayudarán a cumplir su actual misión de consolidar al ambicioso neófito en la primera división serbia.

No obstante, el estratega se toma las cosas con calma: "De hecho, esta temporada sólo aspiro a no descender. Lo demás no me interesa. Si todo sale bien, me imagino que permaneceré dos o tres años más aquí. Hay que tener en cuenta que he estado ausente 31 años. Y mis padres viven a tan sólo 180 kilómetros de Belgrado. Ahora podré visitarlos a menudo". ¿Debemos fiarnos de tanta modestia? En Alemania, Stepanovic tenía fama de saberse todos los trucos. Y hay un refrán que dice: sabe más el diablo por viejo que por diablo.