El pasado 2 de febrero, Martin Fenin vivió un estreno de ensueño
en el Olympiastadion de Berlín. En su primer encuentro con los
colores del Eintracht de Fráncfort, el joven de 20 años marcó tres
goles y propició el triunfo por 0-3 de los de Hessen en el feudo de
los berlineses. "Nunca me habría imaginado que todo empezaría
así. Pero fue muy bonito y, gracias a ese comienzo, el equipo
acumuló enormes reservas de confianza en sí mismo", recuerda
Fenin en su entrevista con
FIFA.com acerca de su debut en la
Bundesliga.
En el mercado de invierno, el futbolista de la República
Checa fue traspasado por cerca de cuatro millones de euros desde el
Teplice checo al Eintracht germano. Pero la presión no pudo aguar
la apertura del telón del desenvuelto niño de oro, embutido en la
camiseta del actual octavo clasificado. Y eso que el club había
realizado con su fichaje una de las mayores inversiones de su
historia. "No le doy vueltas a esas cosas. Me gusta jugar al
fútbol y amo mi vocación. Todo lo demás tiene escasa importancia.
Pero debo confesar que antes del primer partido en el campo del
Hertha de Berlín estaba un poco nervioso, porque era mi primer
encuentro en la
Bundesliga", reconoce.
En su segundo partido vistiendo la camiseta del águila, Fenin
volvió a ser el elegido de la suerte para zanjar la contienda. En
el duelo en casa contra el Arminia Bielefeld, el novato convirtió
el 1-0 y luego se hizo cargo de cerrar el marcador con el 2-0
decisivo. Al final, el Eintracht se impuso por 2-1 y en la 19ª
jornada se encaramó hasta el séptimo puesto de la tabla.
Con todo, el futbolista de 20 años recién cumplidos enseguida
pisa el freno de la euforia en su conversación con
FIFA.com: "No tiene sentido lanzar las
campanas al vuelo en estos momentos: si a partir de ahora dejamos
de sumar puntos, descenderemos a pesar de todo. Por eso tenemos que
poner más gasolina y tratar de conseguir todos los puntos que
podamos. Nuestro objetivo es acumular 45 puntos por lo menos. Una
vez que hayamos conseguido eso, podremos mirar más lejos".
Sea como fuere, para el Eintracht de Fráncfort la llegada de
Fenin ha sido casi un advenimiento. Su contratación se gestionó con
mucha antelación por el entrenador Friedhelm Funkel y por el
Presidente, Heribert Bruchhagen. Como prueba, baste con apuntar que
el joven delantero aceptó la oferta del Eintracht en detrimento de
uno de los principales clubes de Europa, que estaba muy interesado
en contratar los servicios del prodigio checo. "Yo quería
jugar por encima de todo en la
Bundesliga. Aquí hay grandes estadios, magníficos
aficionados, y la
Bundesliga es, después de la inglesa y la española, la
tercera liga de Europa. Además, en la escuela aprendí alemán y creo
que eso me facilitará mucho la aclimatación al nuevo entorno",
explicó Fenin.
Los seguidores del Eintracht han contribuido asimismo a que
la estrella de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007 se
haya sentido en su casa desde el principio. "Los hinchas del
Eintracht me han transmitido sus mejores deseos a través de mi
página web y me han dicho que se alegran por mí. Los hinchas del
Eintracht son realmente increíbles", comenta Fenin recordando
los días que siguieron a la divulgación de su fichaje.
Si se observa con detenimiento la aún breve carrera de este
checo cuatro veces internacional, se puede vislumbrar lo alto que
puede llegar a subir. A los 15 años ya era futbolista profesional
en la República Checa. Un año más tarde, a la tierna edad de 16
años, jugó su primer partido oficial con el Teplice, club de la
primera división checa. Y después de pasar por todas las
selecciones juveniles de su país, desde la sub-16 a la sub-20, con
la última de las cuales se proclamó subcampeón mundial en Canadá,
este delantero de 1,81 de estatura debutó en la absoluta el 22 de
agosto de 2007 a las órdenes del seleccionador Karel Brückner.
"Espero mantenerme en forma. Trabajaré duro para tener el
mayor éxito posible. Como es natural, no puedo predecir hasta dónde
llegaré. Siento un enorme placer jugando al fútbol y deseo
conseguir todos los triunfos que pueda. Lo demás vendrá por
añadidura", anticipó Fenin, nacido en Cheb (en la antigua
Checoslovaquia).
El artillero checo saltó al estrellato en la mencionada Copa
Mundial Sub-20 de la FIFA 2007. Entre otras cosas, allí aportó tres
goles, que sirvieron a la República Checa para disputar la final,
en la que cayó por 1-2 ante la todopoderosa Argentina. Fenin no
escatima elogios para su grupo: "Jugamos muy bien, y cada
miembro de nuestra selección fue mejorando a lo largo de la
competición. Fue una experiencia muy importante para mí. En
general, los partidos que se disputaron en el Mundial Sub-20
estuvieron todos a un nivel muy alto", recuerda con agrado el
artillero.
Después de debutar con la absoluta de su país en agosto,
Fenin quiere ir más lejos con su selección. No es de extrañar que
incluya a su combinado nacional en el círculo de favoritos a ganar
el título continental en el certamen de las vecinas Austria y
Suiza. "Hemos quedado encuadrados en un grupo muy difícil,
junto con la anfitriona Suiza, Portugal y Turquía. Pero bueno, ¿qué
grupo es fácil en una Eurocopa? Ni que decir tiene que pondremos
todo lo que haga falta para superar la liguilla de grupos. Luego ya
veremos cómo salen las cosas. La ronda eliminatoria es dura, y
también requiere suerte. El hecho es que la República Checa es,
como Alemania, Italia, Francia, España y Holanda, uno de los
favoritos para llegar a la final. Pero eso sólo podrán lograrlo dos
equipos", señaló el delantero dejando entrever sus ambiciones
con el once nacional.
Fenin tiene asimismo metas a más largo
plazo con el combinado de la República Checa, lo que no tiene nada
de particular dada su corta edad. En su punto de mira figura
naturalmente la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. "En
cualquier caso, nos ha tocado un grupo de clasificación bastante
asequible. Creo que Polonia es nuestro rival más fuerte, aunque no
podemos subestimar ni a Irlanda del Norte ni a Eslovaquia. Pero
está claro que queremos volar a Sudáfrica y competir",
manifestó Fenin a
FIFA.com.
Será interesante seguir de cerca la evolución de este joven
promesa en los próximos años. Si consigue mantener intacto su
desparpajo, nada podrá impedir que cuaje una gloriosa carrera en el
fútbol europeo. Y quién sabe: es muy posible que este veinteañero
sea capaz de seguir los pasos de compatriotas tan inolvidables como
Milan Baroš, Jan Koller, Pavel Nedvěd o Vladimír Šmicer.
