El Arsenal está haciendo una excelente temporada, pero su guardameta Jens Lehmann atraviesa esta temporada un periodo de enorme frustración.
El portero alemán, que ha perdido la titularidad en favor de
Manuel Almunia, pensó en abandonar el estadio Emirates durante el
mercado invernal de traspasos. Al final, no obstante, decidió
quedarse en el club porque no ha perdido la esperanza de que
"todavía es posible ganar algo" con su equipo, ya se la
liga y o deseada Liga de Campeones de la UEFA.
A sus 38 años, el guardameta conserva intacta su ambición
también en el fútbol internacional y está convencido de que
Alemania es una de las grandes favoritas para conquistar la
Eurocopa 2008 dentro de unos meses. En esta extensa entrevista,
Lehmann hace balance de los buenos y los malos tiempos, desde el
fantástico ambiente de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006
hasta su expulsión en la final de la Liga de Campeones de la UEFA,
y confiesa que en el fútbol es muy difícil hacer amistades
verdaderas.
FIFA.com: ¿Qué diferencias y semejanzas cree que existen
entre este Arsenal y el Arsenal de los "invencibles" que
ganó la liga en su primera temporada en el club?
Jens Lehmann: No son comparables. Se trata de un
equipo diferente con virtudes diferentes. El equipo actual no posee
la misma experiencia porque todavía no la ha conseguido, pero
cualidades no le faltan. Tiene muchos jugadores excelentes, aunque
ahora que nos acercamos al final, la calidad no es lo único que
cuenta: la resistencia y la experiencia son igual de
importantes.
El Arsenal perdió a Eduardo el mes pasado por culpa de una
terrible lesión. ¿Cree que su ausencia será muy perjudicial en el
tramo final de la temporada?
Por supuesto, es una pérdida tremenda. En los
últimos partidos, él era nuestra gran baza: marcaba goles, corría,
se entregaba muchísimo. Ahora confiamos en el regreso de Robin van
Persie, pero también él posee un largo historial de lesiones.
Nuestra esperanza es que los demás jugadores sigan en forma. Está
claro que no disponemos de una plantilla muy numerosa, pero habrá
que ver si es lo suficientemente grande o, por el contrario,
demasiado reducida.
¿Le ha resultado frustrante quedarse sentado en el
banquillo durante periodos tan prolongados esta temporada?
Me ha costado muchísimo; es muy duro, especialmente
cuando veo el rendimiento que se está ofreciendo sobre el terreno
de juego. A veces no te queda más remedio que aceptar que, a pesar
de jugar un par de partidos, acabas de nuevo en el banquillo.
¿Estuvo o no a punto de regresar al Borussia Dortmund en
enero?
Estuve más que a punto. Pero me quedé por varias
razones. Mi experiencia en el Milan, del que me marché demasiado
pronto, fue una de ellas, y también mi situación familiar, porque
no quería sacar a mis hijos de la escuela a la que van ahora.
Además, tengo la certeza de que todavía puedo ganar un título cin
este club y contribuir a su triunfo.
Háblenos de su experiencia en el Milan, donde pasó una
única temporada (1998/99).
En el Milan me lesioné, por lo tanto no jugué.
Lugo, cometí el error de cambiar de club demasiado
precipitadamente, porque el entonces seleccionador nacional, Erich
Ribbeck, me presionó para que lo hiciera. Me vino a decir: "Si
no juegas ahora, no podré convocarte más".
¿Le preocupa actualmente perder la plaza en la selección
alemana?
No. En condiciones normales, tampoco me preocuparía
la titularidad en el club.
Con la vista puesta en la EURO 2008, ¿considera que
Alemania tiene ahora mejor equipo que en la Copa Mundial de la FIFA
2006?
Espero que seamos más potentes, pero habrá que ver
qué nos deparará el Campeonato Europeo. Normalmente, se trata de
una competición mucho más exigente, en lo que a calidad se refiere,
que un Mundial. Como recordará, los últimos cuatro equipos que
quedaban en liza en Alemania 2006 eran todos europeos. Nosotros
hemos sido los primeros que nos hemos clasificado, y además tenemos
un esquema táctico muy bien definido, de manera que confío en que
nos encontremos entre los favoritos de la Eurocopa.
¿Qué nos dice del trabajo que está llevando a cabo Joachim
Löw desde que sustituyó a Jurgen Klinsmann?
Löw ha aprovechado lo que hizo Klinsmann y ha
seguido avanzando sobre esos cimientos. Klinsmann hizo un trabajo
fantástico en la elaboración y puesta en marcha de todo el
proyecto, y Jogi Löw formaba parte integrante de todo aquello en
calidad de ayudante del seleccionador. Antes de la Copa Mundial,
Alemania tuvo problemas con sus esquemas tácticos. Sin embargo,
cuando llegaron Jogi Löw y Jurgen Klinsmann, instruyeron a los
jugadores en la forma en la que ellos querían que jugaran. Antes
solíamos tener futbolistas tan grandes que no nos preocupábamos
demasiado de la táctica. Pero el fútbol ha cambiado, y Jurgen
Klinsmann era muy consciente de ello. Por eso mismo, nos organizó
en un esquema de trabajo. Si trabajas dentro de una buena
organización, incluso aunque tengas un mal día, puedes lograr
resultados.
¿Podríamos decir sin temor a equivocarnos que la Copa
Mundial de 2006 fue el punto álgido de su carrera?
Fue un momento álgido para todos nosotros. Muy
probablemente fue la mejor época de nuestras vidas hasta el
momento, porque el verano en Berlín fue fantástico, el país entero
nos aupaba y había un ambiente increíble entre los seguidores y los
futbolistas. Aunque por desgracia no ganamos, mucha gente sigue
diciendo que el tercer puesto fue de hecho mucho más beneficioso
para la imagen del país que la conquista de la copa. Como
deportista, preferiría haberla ganado, pero en general fueron
cuatro o cinco semanas sobresalientes en nuestra carrera de
futbolistas.
¿Destacaría algún recuerdo en particular de aquel verano
alemán?
Cuando derrotamos a Polonia en Dortmund, de repente
se vieron banderas alemanas por todas partes. En Alemania estuvimos
muchísimo tiempo sin poder dar rienda suelta a nuestro patriotismo
ondeando banderas o agitando estandartes. Y, de repente, una nueva
generación que no tiene nada que ver ni con la guerra ni con los
nazis exhibía su patriotismo. Vivir esos momentos, ver aquello, fue
algo grande; emocionalmente, uno de los instantes más
señalados.
Antes de la Copa Mundial de la FIFA, usted vivió un gran
año con el Arsenal.
Tuve un año muy bueno, como se pudo apreciar en la
temporada de la Liga de Campeones. Lamentablemente, tampoco ganamos
esa competición. Todavía me dura el enfado. Tengo aquello metido en
la cabeza, me asalta el recuerdo cuando me pongo a pensar en mi
situación sentado en el banquillo. No puedo quitármelo de la
cabeza. Creo que el árbitro se encontró presionado en la final. Los
hombres del Barcelona se fueron para él con las manos en alto,
pidiéndole la tarjeta roja. Al fin y al cabo, yo había tocado al
jugador [Samuel Eto'o], de manera que estaba en manos del
árbitro, y tomó la decisión que él consideró acertada en aquellas
circunstancias. No creo que su intención fuera castigarme a mí
particularmente. Adoptó una decisión y ya está. Según he oído,
después se arrepintió, de manera que no puedo tomarla contra
él.
¿La rivalidad que mantuvo con Oliver Kahn hizo de usted un
mejor futbolista?
Sí, sin duda alguna, especialmente durante los dos
años previos al Mundial. Antes de conseguir el dorsal número 1, se
me ofreció la oportunidad de luchar por él. Luché y jugué casi a la
perfección durante dos años y medio. ¡La tensión era tan grande! A
mí me vino de perlas, fue fantástico.
En la actualidad es notoria la rivalidad que mantiene con
Manuel Almunia en el Arsenal. ¿Ese tipo de rivalidades son más
frecuentes entre porteros, pues compiten por una demarcación muy
especializada?
En estas rivalidades, ciertos tipos no saben separar lo
profesional de lo personal. O sea, no nos une precisamente una gran
amistad, pero no es algo que me preocupe.
¿Es difícil hacer amigos en el fútbol?
Sí que es posible tener amigos en el fútbol, pero
en clubes más pequeños, donde todos saben que tienen que formar una
piña y que dependen mucho de los demás. En los clubes grandes,
llega otro tipo que ofrece la misma calidad, y prescinden
totalmente del que tenían antes.
¿Sale mucho con sus compañeros del Arsenal?
No. Por edad, tienen más afinidades con mis hijos
que conmigo. Cuando salgo con ellos, soy uno más del grupo y me
divierto mucho. Pero yo tengo una familia y no me queda tiempo para
alternar con los compañeros, sencillamente no me es posible. Solía
salir con Thierry Henry y Freddie Ljungberg de vez en cuando, pero
el único más o menos de mi edad y con hijos que hay ahora en el
equipo es Gilberto Silva.
¿Qué le gusta más de vivir en Londres?
Me gusta Londres como ciudad. Es preciosa y muy
variada. Al principio te apabulla porque hay demasiado tráfico,
demasiada gente, pero cuando te das cuenta de todo lo que puedes
hacer en ella, comienzas a apreciarla en lo que vale. También me
gustan los londinenses, con su sentido del humor tan socarrón y la
forma en que respetan como personas a los jugadores. No se ponen
pesados cuando quieren darte la mano o pedirte un autógrafo. Lo que
no me gusta es el tráfico. En Inglaterra se guía de una forma
diferente a Europa, y eso no me hace tanta gracia. Tengo la
impresión de que a los ingleses les gusta hacer cola.
A los ingleses se les enseña en la escuela a hacer colas,
¿sabe?
Mis hijos hacen cola en la escuela. Pero, en los
semáforos, resulta muy duro a veces.
¿Espera estar todavía en activo cuando se celebre la Copa
Mundial de la FIFA 2010?
Yo no sé qué haré después del verano. Jugaré en el
Campeonato de Europa, y luego todo depende de que tenga una buena
oferta. Si así fuera, seguiría otros dos años; si no, quizá me
retire.
¿Le gustaría seguir en el fútbol después de colgar las
botas?
Sí, pero no inmediatamente después.
