En el fútbol abundan las historias hermosas. La de Mamadou Niang es una de ellas. Al término de dos temporadas difíciles en el centro de formación del Le Havre, el senegalés prefirió, con 18 años, olvidar sus sueños de convertirse en profesional para fichar por el modesto club del Saint-André-les-Vergers, en DH (la sexta división), y hacer del deporte rey una simple afición para él. "El fútbol no era una prioridad, no imaginaba que iba a ser mi vida", recuerda este artillero nacido en Matam. Diez años más tarde, el destino ha decidido lo contrario. Tiene muchas posibilidades de ser máximo goleador de la Ligue 1, y es el estandarte de uno de los clubes más importantes de Francia.

El Marsella, tras un inicio de campaña catastrófico, ha podido reincorporarse a la lucha por clasificarse para la Liga de Campeones en gran medida gracias a la actuación del delantero africano. Al ver puerta por partida doble el domingo contra el Lyon, mantuvo a su club en el cuarto puesto y aumentó a 15 su registro personal de goles, pisándole los talones a Karim Benzema (17), quien parecía destinado a proclamarse principal realizador desde que empezó el campeonato.

El atacante provenzal, fiel a su reputación de compañero modélico, no quiere fijarse un objetivo personal mientras su equipo siga centrado en la consecución de un reto colectivo, y alaba al mismo tiempo al actual líder de la tabla. "Va a ser difícil alcanzarlo. ¡Benzema no es cualquier cosa! Es muy fuerte, y tiene el doble de acierto que yo ante la portería". Quizás esa cifra sea exagerada, aunque la tradición marsellesa le haga afirmarlo... A sus 28 años, el internacional senegalés atraviesa su mejor momento, y ha sabido dejar atrás la torpeza que le había impedido superar la barrera de los 12 tantos, su mejor total hasta hace poco. "He mejorado en eficacia ante el gol. Estoy mucho más concentrado, más lúcido", reconoce.

"El fútbol lo sacó de la calle"
Doce goles están bien, aunque se antojan escasos en vista de su potencial. Sus cualidades fueron descubiertas por Alain Perrin, actual entrenador del Lyon, quien se hallaba al frente del Troyes cuando Niang abandonó la aventura profesional. Siguiendo los consejos de Carlos López, su entrenador en el Le Havre, Perrin convenció a Niang para que reconsiderase su decisión, y se lo llevó a Champagne. "¡Viene de lejos!", admite López, acordándose de los años que pasó allí. "Tenía un potencial muy elevado, pero era inestable, a veces se las tenía que arreglar solo. Su vida no era fácil, venía de un barrio complicado. El fútbol lo sacó de la calle".

En sus primeros pasos con los colores del ESTAC, Niang pensó que debía haber seguido su instinto. El mundo profesional se resumió a un primer año en el conjunto reserva y a diez apariciones con el primer equipo en el siguiente, todas ellas saliendo desde el banquillo, en las que anotó dos goles. En 2001/2002 fue titular 17 veces, y sólo marcó tres, pero su relativa falta de acierto rematador se vio compensada por su desenvoltura técnica, su velocidad y su capacidad para conservar la pelota. Estos argumentos llamaron la atención del Metz, entonces en la segunda división, que lo incorporó en el invierno francés de 2003. En seis meses, su entendimiento con un Emmanuel Adebayor desconocido en aquella época obró maravillas, y ayudó al club lorenés a regresar a la elite.

A continuación cambió de aires, aunque no se fue muy lejos, a Estrasburgo. En tres temporadas en Alsacia, "Mamad" logró 25 tantos en 63 encuentros, y estrenó su palmarés conquistando una Copa de la Liga en 2005. Sus fructíferas asociaciones sucesivas con Daniel Ljuboja y con Mickaël Pagis confirmaron que era capaz de alcanzar la decena de goles por año, y también mejorar el juego de sus compañeros. Eso atrajo a los ojeadores del Marsella, que desembolsó 7 millones de euros en el verano de 2005 para asociarlo con Peggy Luyindula, con el fin de hacer olvidar a Didier Drogba, anterior ídolo del Vélodrome.

Sin hacer ruido
Luyindula no llegó a consolidarse con la camiseta blanca, pero el senegalés sí se hizo un hueco, sin mucho ruido. Tras anotar diez goles en su primer año, subió un peldaño en 2006/2007, cuando se erigió en máximo anotador (12 goles) y asistente (7 pases decisivos) del equipo. Sin embargo, los titulares y el mérito del subcampeonato obtenido fueron para Samir Nasri, Franck Ribéry y Djibril Cissé.

Pero la temporada 2007/2008 se encargaría de enmendar esa injusticia. Con la marcha de Ribéry y las sucesivas lesiones y bajones de forma de Cissé y Nasri, quien fuera elegido mejor futbolista senegalés de 2007 ha abandonado su papel de Clark Kent, trabajador discreto, para enfundarse el traje de Superman marsellés. El León de la Teranga encadenó un gol tras otro, inspirando así al OM en la remontada de la 19ª a la 4ª posición de la Ligue 1. Ubicado en la izquierda, en la derecha o por el centro, Niang nunca decepciona. "Intento adaptarme al dispositivo táctico que marca el entrenador. Desde que comenzó la campaña, he jugado en todos los puestos. Poco importa dónde actúe. Si tengo que desplazarme a la banda para que ganemos, voy. Aunque me gustaría estabilizarme en el centro".

El reverso de la moneda es que este Superman es humano... De repente, cuando Niang se lesionó el pasado mes de marzo, el OM dejó de ser el mismo equipo. En el espacio de quince días, los sureños, privados de su amuleto, cayeron eliminados de la Copa de la UEFA y de la Copa de Francia, y dejaron escapar la ocasión de apoderarse del tercer puesto, al perder en casa a manos del Sochaux (0-1). Ante la perspectiva de ver cómo se escapaba definitivamente la Liga de Campeones la jornada siguiente, los marselleses no tenían más opción que ganar en Lorient. Niang regresó al once... y rubricó el gol de la victoria, 1-2.

Su doblete una semana más tarde frente al Lyon, campeón de las seis últimas ligas, terminó por confirmar lo que el Marsella sabe desde hace tiempo: Niang es indispensable. En la primera vuelta, en Gerland, los provenzales habían vencido por 1-2. El senegalés, autor de ambas dianas, declaró entonces: "No soy el salvador del OM".

Clark Kent tampoco confesó nunca que era Superman.