La ciudad del Cusco, mundialmente famosa por su historia arqueológica, arquitectura colonial e innegable legado Inca, representa un sitio soñado para millones de turistas en todo el planeta. No obstante, esas no son las únicas bondades que presenta esta urbe situada a 900 kilómetros de Lima: allí, parada obligada si se pretende visitar Machu Picchu, se encuentra además el humilde Club Cienciano.
Fundado en 1901, el conjunto Imperial representa el orgullo futbolístico de todos los cusqueños gracias las conquistas de la Copa Sudamericana 2003 y la Recopa Sudamericana 2004, únicos títulos internacionales que posee el fútbol peruano a nivel de clubes. En aquellos planteles ya jugaba Juan Carlos Bazalar, quien hoy ostenta 40 años y la capitanía del equipo. Sin embargo, el capitán de la selección en la pasada Copa América no es el único con dicho apellido en el plantel...
Carlos Alonso, el heredero
Producto de su unión con Cecilia Aróstegui, los Bazalar
dieron a luz a Carlos Alonso. Hoy, este joven que saltó a la fama
con 2 goles en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA del año pasado ha
logrado lo que muchos envidiarían: compartir la mitad de cancha con
su padre en partidos oficiales de Primera División. Sí: Juan Carlos
y Carlos Alonso, padre e hijo, se dividieron el centro del campo en
la victoria 3-2 del Cienciano sobre Juan Aurich el pasado 25 de
mayo e hicieron hablar a Perú y al mundo.
"Es un orgullo haber forjado este encuentro dentro del campo", reconoce el entrenador Franco Navarro. "La gente ya pedía a Carlos Alonso cuando estuvo en la banca otros partidos, pero me pareció apropiado esperar a ponerlo en el momento justo. Por lo visto, no me equivoqué", agrega entre risas.
El encuentro disputado en el Garcilaso de la Vega no empezó bien: los de Chiclayo se pusieron rápidamente en ventaja de dos goles y amenazaban con arruinar la jornada festiva de los Bazalar. Empero, los goles de Gustavo Vassallo, Carlos Solís y Masakatsu Sawa terminaron por dar vuelta el resultado a favor de los Imperiales. "Fue un verdadero sueño jugar al lado de mi hijo y remontar un compromiso tan duro. Quiero felicitar a Alonso porque jugó un gran partido. Lo vi bien y secundado por sus compañeros. Eso es un mérito del grupo", reconoció entre lágrimas el experimentado y orgulloso capitán.
"Tenía miedo de perder en mi debut, aunque por suerte reaccionamos a tiempo. Se dio todo como lo esperaba. ¡Hasta pudo venir mi mamá! Ella es muy importante para mí", confiesa la criatura de esta historia. ¿Qué dice la orgullosa mamá? "No puedo estar más feliz. Todo Perú estaba detrás de este momento y afortunadamente los dos hicieron un gran partido. ¡Parecían de 18 años cada uno!".
En lo que al juego respecta, Carlos Alonso se mostró muy activo y voluntarioso para recuperar, aunque entregó rápido para su padre a la hora de jugar. "Siempre hay que dársela a él, que sabe mucho con el balón. De lo contrario, tendré problemas en casa", aclara con una mueca simpática.
Asuntos de familia
Pero no sólo los Bazalar protagonizan esta auténtica historia
familiar. Franco Navarro, entrenador y ex futbolista peruano,
cuenta en el plantel con otro Franco Navarro. Nada menos que su
hijo, de 17 años.
"Aquí tenemos una regla que nos obliga a utilizar un jugador nacido a partir de 1989, por lo menos durante 1170 minutos. En ese contexto utilizamos a Franco, que estaba entrenando con la Universidad San Martín. Por suerte ha rendido de buena manera", explica el estratega. Y razón no le falta: su hijo, delantero como él, acaba de marcar, de cabeza, su primer gol en Primera para vencer a Atlético Minero y acercar a los suyos al Sporting Cristal.
"Estoy muy feliz de jugar bajo el mando de mi padre, aunque no puedo negar que es un poco complicado. ¡Es un poco renegón! Pero soy joven y tengo mucho por aprender. Es impagable jugar en la Primera", explica el flamante goleador que protagoniza junto a Alonso Bazalar un caso digno de estudio genético.
Tal como explica su padre entre risas: "Cienciano es un equipo grande porque se lo ha ganado, y ahora encima se da el lujo de convertirse en una especie de familia. Es algo digno de valorar, aunque ya he avisado que no quiero más primos ni hermanos".
