Las aspiraciones del CSKA al título yacían aplastadas bajo el peso de la falta de regularidad. Tras un empate sin goles con el Spartak Nalchik a domicilio el 24 de agosto, el equipo se había hundido 12 puntos por debajo del líder, el Rubin Kazan, que había recuperado el equilibrio tras su repentino tropiezo a mitad de temporada.

Los de Valery Gazzaev necesitaban que les echaran un cable, y lo encontraron en forma de seis victorias consecutivas. Lo que había llegado a ser un abismo entre ellos y sus rivales del sur se estrechó hasta convertirse en un pequeño escalón de siete puntos.

Fundamentales durante el proceso de recuperación fueron las gestas del infalible portero Igor Akinfeev, y la cantidad de goles que anotaron Alan Dzagoev (18) y Vagner Love. Pero todo caudal tiene una fuente, y éste en concreto nacía de uno de los extremos más fascinantes y excepcionales de Europa.

La fascinación que ejerce Yuri Zhirkov es consecuencia de su imprevisible regate, que le ha reportado el apodo de Ronaldinho ruso. Su excepcionalidad es producto de cualidades que son muy raras en jugadores que ocupan su posición: aptitudes defensivas, capacidad de trabajo y altruismo. Todas ellas le han servido a este oriundo de Tambov para disfrutar de un año decisivo en su carrera.

Zhirkov ayudó a Rusia a meterse en las semifinales de la Eurocopa 2008 y con ello se ganó la inclusión en el equipo estelar de la competición, a pesar de que jugó de lateral izquierdo. Además, su nombre se ha asociado al Chelsea y al Juventus. Sus pensamientos, no obstante, no están en la selección nacional; tampoco en los prestigiosos campos de Londres o Turín. Están exclusivamente centrados en el campeonato de liga, que el jugador siempre ha considerado totalmente asequible para el CSKA.

Siempre he creído que podemos ganar el título
Zhirkov confía en su equipo

"", explicó Zhirkov a FIFA.com. "No lo hicimos demasiado bien durante la primera mitad de la temporada. La suerte no nos acompañó y además desperdiciamos muchísimas ocasiones. Incluso cuando nos escontrábamos a 12 puntos del líder, estaba convencido de que podíamos conseguirlo, porque quedaban muchísimos más puntos por los que luchar. Todo el mundo ha dejado escapar puntos este año. Ha sido una temporada muy imprevisible. Sabíamos que disponíamos de poco margen de error, pero también que volveríamos a meternos en la competición".

Y eso es exactamente lo que el CSKA ha hecho. A nadie extrañará saber que fue precisamente Zhirkov quien dio alas al equipo en el choque contra un rival de su ciudad, el Lokomotiv de Moscú. Creó con maestría el primer tanto del partido, que transformó Dzagoev, y a continuación dejó a propios y extraños con la boca abierta, tan embelesados como con aquel maravilloso gol contra el Hamburgo en la temporada pasada de la Liga de Campeones.

Zhirkov, diez días después de cumplir 25 años, se hizo con un balón en la banda izquierda, sorteó a la carrera a tres defensas y superó de un trallazo al guardameta Ivan Pelizzoli para subir el 0-2 al marcador. Fue el principio del cambio. Desde entonces, el equipo ha cosechado 25 puntos de los 27 posibles. La presión asfixia al Rubin.

"En el Rubin están muy presionados", explicó Zhirkov. "Llevan en el primer puesto toda la temporada y ahora tiemblan con sólo pensar que pueden caerse con todo el equipo. Nunca antes habían estado en una posición similar, y cuanto más dure nuestra racha de victorias, mayor será la presión psicológica que sufrirán. Podrían ponerse nerviosos y derrumbarse".

El lunes, el CSKA lanzará un nuevo asalto a la corona que se ciñó en 2003, 2005 y 2006, contra otro equipo de su ciudad: el Dinamo de Moscú, tercero de la tabla, que le pisa los talones a un solo punto y lo espera con gran optimismo tras su victoria por 0-2 en el estadio Luzhniki a principios de temporada. Zhirkov, sin embargo, está convencido de que su equipo tiene facultades para llevarse un resultado muy diferente del estadio del Dinamo.

Sencillamente, tenemos que ganar. No nos vale ningún otro resultado
Zhirkov sólo piensa en el título de liga

"Todo nos salió mal en aquel partido. Jugamos mucho mejor que el rival, pero no aprovechamos las ocasiones, y el Dinamo sí. Creo que el Dinamo era mucho más potente en la primera mitad de la temporada que ahora. Esta vez nos impondremos nosotros. ".

"Cada partido es como una final para nosotros. Estamos muy motivados y queremos ganar todos los encuentros que disputemos hasta el final de la temporada. Al Rubin le quedan todavía citas muy difíciles. Tiene que visitarnos a nosotros y enfrentarse al Lokomotiv en la última jornada. Nosotros no tenemos el control de nuestro destino. Debemos confiar en que los demás equipos nos echen una mano. Sin embargo, si ganamos todos los partidos que nos quedan, estoy convencido de que conquistaremos el título".