Los más de 25 millones de hinchas del Corinthians en Brasil están viviendo tiempos de fuertes emociones. Y de todo tipo. Primero, la decepción: el año 2007 fue desastroso y culminó con el primer descenso del Timão a la segunda división. Luego, la recuperación: en la temporada 2008, el equipo alcanzó la final de la Copa de Brasil y conquistó el título de la Serie B con autoridad, sumando 17 puntos más que el subcampeón, el Santo André. Ahora, unos días antes del fin del año, el presidente del club Andrés Sanchez ya anunció lo que será 2009: un año Fenomenal. Literalmente.
A las 10:30 de la mañana del viernes 12 de diciembre se escuchó en el Parque São Jorge, la sede del Corinthians, la tradicional bocina que el club hace sonar cada vez que anuncia la llegada de refuerzos. Pero jamás el ruido de dicha bocina había competido con tantos otros. Eran las voces de más de 6.000 corintianos enloquecidos, que donaron un kilo de alimento para presenciar lo que hasta poco tiempo antes parecía un delirio: la llegada de Ronaldo. El Fenómeno, el máximo goleador de la historia de la Copa Mundial de la FIFA, defenderá los colores del Timão en la próxima temporada. Semejante fiesta de recepción a un jugador no es habitual en el fútbol de Brasil, pero nadie dudó de que aquél representaba un momento histórico.
Después de 14 años en el fútbol europeo, el dueño de tres premios de Jugador Mundial de la FIFA (1996, 1997 y 2002) regresaba al fútbol de su país -donde no ha jugado más que una temporada, con el Cruzeiro, entre 1993 y 1994- e inmediatamente hacía que las miradas del mundo del fútbol se posaran sobre el Corinthians.
Todos dieron su opinión respeto a la noticia, del Presidente de la República Luiz Inácio Lula da Silva (notorio hincha del Corinthians) hasta O Rei Pelé. De un día para el otro, el sorprendente fichaje cambió la figura del fútbol de Brasil y quizás de todo el continente. Y de hecho, resulta difícil encontrar en toda Sudamérica un futbolista tan idolatrado y como semejante atención mediática como el Fenómeno.
Sobre héroes y locos
"Llegó un loco más para el ‘bando de locos' del Corinthians", anunció un Ronaldo sonriente, aunque algo tímido, en su presentación, refiriéndose a la manera en que la la hinchada corintiana, la segunda más multitudinaria de Brasil, se entitula en uno de sus cánticos más famosos. El flamante número 9 del Timão se mostró agradecido por la oportunidad. "Últimamente venía pensando mucho en volver a jugar en Brasil, porque extrañaba mi país y mi familia. Esta afición la manera en que me han recibido me dan aún más ganas de corresponder dentro de la cancha".
Dentro de la cancha. Ahí está la parte más complicada de la ecuación Ronaldo-Corinthians. En su último club, el AC Milan, el Fenómeno disputó apenas 21 partidos, entre febrero de 2007 y febrero de este año, cuando sufrió la rotura del tendón rotuliano de su rodilla izquierda en un partido ante el Livorno. Desde entonces, todo lo que Ronaldo ha hecho es recuperarse de la cirugía: paciencia, descanso, fisioterapia, trabajos físicos. Toda una rutina que el delantero vive por tercera vez en su carrera. Sin dudas, un historial que lo vuelve cauteloso, pero más confiado.
"No sé cuál será la fecha exacta de mi debut. Sólo voy a volver a jugar cuando esté bien, totalmente recuperado. No será fácil, pero sé que lo lograré con muchas ganas", dijo en su presentación oficial, ante más de 400 periodistas.
En cuanto a aquellos que todavía dudan de su nivel, el ídolo es categórico. "Todo lo que tenga que probar, lo haré dentro de la cancha", promete Ronaldo. "Yo no he muerto para el fútbol y lo voy a demostrar".
Las últimas veces que recurrió a tal discurso ante la desconfianza sobre su capacidad de recuperación, el Fenómeno trató de confirmarlo a lo grande. Y vaya si lo hizo con el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA 2002 y el título de máximo goleador de los mundiales. Ante semejante historial, ¿alguien se atreve a dudar de él?
