En su época en activo, Vikash Dhorasoo era un jugador aparte. El ex centrocampista de origen mauriciano e indio de Le Havre, Lyon, Burdeos, AC Milan, París Saint-Germain y Livorno destacaba por su dinamismo y su técnica. Con su menuda estatura (168 cm) descomponía a las defensas rivales, y desentonaba por su espíritu libre en una carrera en la que disputó 18 partidos con los Bleus y una Copa Mundial de la FIFA (2006).
Ahora tiene 35 años, y desde que colgó las botas ha dado un nuevo enfoque a su actividad profesional. Alimenta múltiples intereses, y el último de ellos consiste en contribuir a la promoción del fútbol en la India. Para informarse acerca de la implicación de la FIFA en la región, este hombre que concede un gran valor al compromiso acudió a Zúrich el pasado 4 de febrero. FIFA.com no desperdició la oportunidad de hacerle una entrevista.
Vikash, ¿a qué se dedica en estos momentos?
Tengo un proyecto futbolístico en la India. Hemos percibido un deseo del mundo del fútbol, y en concreto de la FIFA, de mirar hacia ese país. Por tanto, he querido reunirme con alguna gente en Zúrich para ver cómo podríamos trabajar juntos en este proyecto, porque creo que si hay una institución perfectamente adaptada a esta idea, ésa es la FIFA.
¿Por qué específicamente la India?
A mí se me "identificó" como el primer futbolista de sangre india que participaba en un Mundial. Aunque jugué muy poco, Francia llegó a la final, y adquirí notoriedad. Y eso coincidió con un momento en el que los indios se fijaron en Occidente y en el fútbol. Al venir a la FIFA, me ha agradado mucho ver que la perspectiva del fútbol en la India que tiene la FIFA se corresponde con mi visión de las cosas. Tengo la impresión de que en todos los países donde la FIFA inicia un proyecto hay una parte social, y me gusta.
Al margen de eso, ¿cuáles son sus actividades en el día a día?
Soy delegado del Ayuntamiento de París. Trabajo en el ámbito social, no directamente en el fútbol. Sin embargo, cuando llego a un barrio, la gente enseguida me habla de fútbol y del PSG. Es una forma excelente de establecer un vínculo y de animar a esos chicos a que se expresen. Quizás me cuenten más cosas que a otros, yo le transmito la información al alcalde y podemos hacer que las cosas avancen.
¿Con qué se queda de su carrera?
Viví grandes momentos. Sobre todo el Mundial de 2006, que fue la guinda. Fui seleccionado entre los mejores jugadores de mi país, es una suerte. En esa competición, a pesar de existir una noción "nacionalista" evidente, sentí fraternidad e intercambios amistosos. Es un espíritu que se corresponde conmigo.
¿Cuáles fueron sus mayores satisfacciones?
Encontré personas fantásticas en todas partes. Terminar mi trayectoria en París es otra de mis satisfacciones. Pero lo que también he visto es el cambio de mentalidad de los niños. Hace veinte años, yo quería jugar por jugar, sin pensar que iba a ganar un gran sueldo. Ahora hablo con muchachos que quieren ganar mucho dinero, sin saber verdaderamente si quieren jugar al fútbol. Me gustaría invertir esta tendencia. Va a ser difícil, se necesitará mucha pedagogía y compromiso para cambiar las mentalidades. El fútbol tiene una fuerza unificadora inigualable, hay que utilizar eso para desarrollar la solidaridad.
Cuando jugaba, ¿sufrió usted el racismo?
Me propusieron ser padrino del "Paris Football Gay", que combate la homofobia, y acepté porque era una forma de luchar contra todas las discriminaciones. Sufrí el racismo en mi vida cotidiana, y también como futbolista, en Milán por ejemplo. La batalla será larga y azarosa, pero hay que continuar.
Usted militó en el AC Milan. ¿Cómo vivió aquel momento de su carrera?
El Milan representó una gran experiencia. Es una institución por la que siento un enorme respeto, vi lo que era un gran club. Cuando llegué yo no figuraba entre las estrellas, pero me trataron de la misma manera.
En Francia fue catalogado como "el intelectualoide" del mediocampo. ¿Qué tal lo llevó?
Cuando era futbolista no siempre me sirvió, pero sí al final de mi carrera. ¡Aunque mi vida posterior al fútbol podría llegar a ser más larga que mi carrera! Finalmente, ¡estoy muy contento de que me hayan catalogado así (risas)!
El día en que dijo "hasta aquí he llegado", ¿fue duro?
Dejar una carrera siempre es complicado. No acabé de un modo muy glorioso, me echaron del PSG, en Livorno no me fue muy bien. Pero entonces el Alcalde de París me propuso trabajar en su equipo. Todo salió bien, y ese momento bastante triste acabó cambiando en positivo. Claro que no dejó de ser una fase difícil: el fútbol es mi pasión, no he hecho otra cosa en toda mi vida, así que cuando termina no resulta sencillo.
Y ahora, ¿todavía sigue el fútbol?
Me gusta verlo por televisión, pero de momento me resulta demasiado violento como para ir al estadio. El fútbol puede ser otra cosa, no hay ningún motivo por el que los estadios deban ser tan violentos. Sueño con cambiar el mundo, los estadios y las mentalidades.
¿Qué opinión le merece el fútbol actual?
Lo que está pasando en las grandes ligas europeas tiene algo de dramático. Lo que se propone a los jóvenes con este espectáculo que ejerce tanto impacto sobre ellos es ganar siempre más dinero. Ellos no comprenden todas las implicaciones de los fichajes. Tenemos la obligación de explicarles que hay que jugar por placer, no con el objetivo de hacerse millonario. Lo que ha hecho Kaká al negarse a ir al Manchester City es algo positivo. En los barrios, se ha hablado mucho de ello. Los jóvenes se han dado cuenta de que había rechazado doblar su sueldo por amor a una camiseta.
Usted dirigió una película en 2006, y hace poco actuó en otra. ¿Debemos ver ahí una carrera en potencia?
Yo soy curioso, me ofrecieron un pequeño papel en una película. Me dije: "¿Por qué no?", y allí fui. ¡Pero no tengo intención de emprender una carrera de actor! Actué con actores consolidados, estaba asustadísimo. ¡Si volviera a encontrarme en la misma situación, volvería a hacerlo!
¿Tiene la intención de regresar algún día al mundo del fútbol?
En cierto sentido todavía estoy dentro de él, por eso para mí era importante venir hoy a la FIFA. También escribo en una revista de fútbol, lo que me obliga a permanecer en contacto. Pero me gustaría regresar algún día al otro lado de la barrera, al frente de un club, por ejemplo...

