La casa que alberga la sede administrativa del Pequeninos do Jockey está forrada de trofeos y fotos. Las copas conquistadas en Europa tienen lugares destacados, sobre todo las de tradicionales torneos juveniles como la Gothia Cup, la Norway Cup, la Dana Cup y la Helsinki Cup. José Guimarães Júnior estuvo presente en cada una de las conquistas como coordinador del grupo, y pasea entre los recuerdos como si viajara por el tiempo, enumerando detalles y comentarios acerca de cada situación, de cada atleta.
Con un dedo como puntero, cuenta entusiasmado a FIFA.com. "Éstas son de 1982, cuando Bellini nos entregó la copa de la Gothia Cup, en Estocolmo, la misma ciudad donde él mismo levantó la primera Copa Mundial de la FIFA para Brasil en 1958. Recuerdo que estaba muy conmovido. Ésas otras, del 1988: João Havelange, que entonces era el Presidente de la FIFA, nos entregó el trofeo en Noruega. Aquel, recuerdo, era un equipazo".
Con casi 40 años de experiencia en mirar el desarrollo de jóvenes aspirantes a futbolistas, se supone que el ojo de Guimarães es casi infalible a la hora de descubrir una estrella en potencia. Él, sin embargo, asegura que no: "Muchas veces uno apuesta por un muchacho que es precoz, pero que en el momento de formarse como profesional no termina de crecer. Y hay otros que parecen ser comunes, pero que siempre siguen desarrollándose. Es una lotería", explica Guima.
Tras pensar unos segundos, continúa. "Zé Roberto, por ejemplo, siempre fue un crack. Una vez el São Paulo FC se interesó por él y yo lo llevé ahí. Me dijeron: ‘Es muy bueno, pero igual a él tenemos unos cuantos en la cantera'. Y yo pensé: ‘No, no lo tienen. Porque ninguno de ellos entrena nada más que dos veces a la semana'. Resulta que Zé Roberto se fue al Portuguesa, de ahí a Europa y disputó dos Copas Mundiales. Evidentemente, no era igual a los otros tantos de la cantera."
Una Bestia desde niño
Julio Baptista, hoy en el Roma e integrante de la selección brasileña, también dio sus primeros pasos vigilado por Guimarães. "Y cuando digo ‘primeros pasos' es de forma casi literal", confiesa el mismísimo volante a FIFA.com: "¡llegué ahí para entrenar cuando recién había cumplido cinco años!". Luego completa: "Tener la experiencia de viajar a Europa a disputar torneos tan importantes a los 11 fue algo inolvidable y marcó mi carrera".
Entre las fotos, Guimarães nombra a otros que alcanzaron grandes equipos: el volante Edu Manga, ex del Palmeiras y de la Seleção; André Luiz, lateral izquierdo que surgió en el São Paulo FC, pasara por Paris Saint Germain y también jugara por la selección; el delantero centro Diogo, que hoy brilla en los estadios de Grecia con el Olympiakos...
"Entre todos esos, sin embargo, el que más orgullo me da es aquél", dice Guimarães, apuntando a un muchacho que, en pantalón de jeans y remera, aparece en una foto abrazado a André Luiz y Zé Roberto, éstos últimos vestidos con el uniforme de la selección brasileña. "Ése es Vinicius. Lo incentivamos a seguir en la escuela y resulta que él se formó en la universidad. La foto es de cuando Brasil fue a jugar contra Holanda en Ámsterdam. Vinicius estaba ahí haciendo su posgrado y, como habla holandés, inglés y portugués, lo llamaron para ser el guía de la Seleção. En ese caso no tengo dudas que hice lo que más me importa: ayudé la formación de un ciudadano".
