La historia del fútbol está plagada de célebres cabezazos. Algunos ejemplos son el fulminante gol de Pelé en la final de la Copa Mundial de la FIFA México 1970 contra Italia; los dos de Zidane frente a Brasil en la final de Francia 1998; o los que cabeceó el surcoreano Ahn Jung-Hwan al fondo de la meta italiana en Corea/Japón 2002 y que sirvieron para que su equipo dejara por el camino a rivales de mucha más solera. Los hay de todo tipo y para todos los gustos, así que echemos un vistazo a algunas de las mejores cabezas del fútbol mundial.
En un artículo de la sección ¡Que se oiga tu voz! aparecido en 2008, los usuarios de FIFA.com en español apoyaron con vehemencia al delantero de Boca Juniors Martín Palermo, que finalmente fue elegido mejor cabeceador de todos por nuestros lectores. "Está bueno tener ese tipo de reconocimientos", afirmó entonces Palermo a FIFA.com, quien acaba de anotar su gol número 200 con Boca. "El cabezazo ha sido mi mejor baza a lo largo de mi carrera. Y en eso ha tenido mucho que ver mi pasado como jugador de Voley, cuando era chico. Así aprendí a tomar distancias, calcular el salto e impactar el balón en el momento justo, cosas que después he pulido durante mis entrenamientos".
Aunque el fútbol sudamericano siempre se asocia con los pases y el toque de balón, el imponente Palermo tiene ilustres antecesores en la región. Además de su innegable habilidad regateadora, el astro brasileño Pelé también destacaba en el juego aéreo, porque, aunque no era muy alto, tenía una gran potencia de salto, como quedó plenamente demostrado en su gol contra Italia en 1970. Otro que sembró el miedo por los aires fue el argentino Daniel Passarella, campeón del mundo en 1978 y capitán de su selección. A lo largo de su dilatada carrera anotó nada menos que 99 tantos, que lo convirtieron en el defensa que más goles ha marcado en la historia de Argentina.
Cabeceadores brasileños
En Brasil, Darío (Dadá Maravilha), quien militó en varios clubes durante las décadas de 1960 y 1970 y fue convocado siete veces con la Seleçao, era el terror del juego aéreo. Darío era un delantero alto, pero atribuía su tremenda potencia de salto a la costumbre que desarrolló en su juventud de franquear vallas para zafarse de la policía. En una ocasión ofreció unas declaraciones que han pasado a la posteridad: "¡Sólo hay tres cosas que flotan en el aire: un colibrí, un helicóptero y Dadá Maravilha!".
Más recientemente han destacado el chileno Iván "Bam Bam" Zamorano, el uruguayo Sebastián Abreu y el ex capitán argentino Roberto Ayala. Muchos aficionados de la Albiceleste todavía recuerdan con horror el partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 1990, en el que la modesta Camerún se impuso a la entonces vigente campeona merced a un descomunal salto, seguido de un fenomenal cabezazo, de François Oman Biyik. Un momento memorable para el fútbol africano.
También de la CONCACAF han salido numerosos jugadores con grandes dotes para el juego aéreo, como el mexicano Rafa Márquez, que milita en el Barcelona, el ex delantero estadounidense Brian McBride y el emblemático Paulo Wanchope, de Costa Rica. Sin embargo, el ariete mexicano Jared Borgetti sobresale por encima del resto. Su gol contra Italia en Corea/Japón 2002 todavía impresiona. Cuauhtémoc Blanco centró desde fuera del área al primer poste. Borgetti se elevó en el aire y, a la media vuelta, peinó el balón por encima del hombro. El esférico entró pegado al segundo palo y Gianluigi Buffon, boquiabierto, no pudo hacer nada por detenerlo.
El contingente británico
Hay quien considera que la cuna del remate de cabeza se encuentra en las Islas Británicas, debido la predisposición de sus equipos a jugar por las bandas. John Charles, el gigante galés que se hizo famoso en el Juventus, ganó notoriedad por su buen juego aéreo. Dixie Dean, el máximo anotador de Inglaterra en las décadas de 1920 y 1930 era una pesadilla para el rival, y hasta el legendario Matt Busby, el técnico del Manchester United, dijo de él: "Cuando Dixie se disponía a rematar de cabeza, era imparable. Era el terror de los defensas".
Otros nombres ilustres del pasado futbolístico británico son Nat Lofthouse, Alan Gilzean y Jimmy McGrory, quien marcó la friolera de 550 goles en su trayectoria con el Celtic. Joe Royle, uno de los mejores cabeceadores de las décadas de 1960 y 1970, expresó recientemente su preocupación por el estado de esta disciplina en el fútbol de hoy en día. "No es que esté desapareciendo, pero cada vez es menos frecuente. Quedan muy pocos auténticos especialistas en la máxima categoría de la liga inglesa", explicó el ex jugador del Everton y del combinado inglés, que actualmente ejerce de comentarista.
A pesar de las preocupaciones, todavía hay un buen número de excelentes cabeceadores en la Premier League inglesa, como John Terry, Fernando Torres y Tim Cahill. Pero quizás, el más destacado sea Nemanja Vidic, el central serbio del Manchester United. "Me gusta subir al ataque cuando puedo", declaró a FIFA.com Vidic, que suma cuatro dianas en lo que llevamos de temporada. "Meter goles da una gran satisfacción, y cuando lo hago es casi siempre de cabeza".
Puede que se atribuya a los británicos el desarrollo y el perfeccionamiento del juego aéreo, pero en absoluto tienen la exclusiva. Precisamente, Sandor Kocsis, uno de los integrantes de la selección húngara que derrotó por goleada a Inglaterra en Wembley en 1953, está considerado como el mejor rematador de cabeza del mundo. De hecho, recibió el sobrenombre de "cabeza de oro".
Poderío aéreo europeo
Eusebio y José Torres fueron durante años la punta de lanza del Benfica y de la selección portuguesa, con la que alcanzaron la semifinal de la Copa Mundial de la FIFA 1966. Ambos estaban entre los mejores cabeceadores de la época y allanaron el camino a las figuras lusas de la actualidad, como Cristiano Ronaldo, poseedor de una gran habilidad y precisión en el aire.
En España destacó Telmo Zarra, que militó en las filas del Athletic de Bilbao durante las décadas de 1940 y 1950. Su dominio del juego aéreo era tal que un periodista presente en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 1950, en la que España terminó cuarta, declaró: "¡Es la mejor cabeza de Europa después de Churchill!". Su compatriota Marcelino anotó el tanto de la victoria para España en la final de la Eurocopa 1964 contra la extinta Unión Soviética, ¡y meterle un gol a Lev Yashin no era tarea precisamente fácil! Más recientemente, la tradición se ha mantenido viva con figuras de la talla de Ismael Urzáiz y Fernando Morientes.
Miroslav Klose y Michael Ballack deben mucho a sus antecesores alemanes, como el increíble Uwe Seeler, poseedor de una gran potencia de salto; el ariete Horst Hrubesch y Oliver Bierhoff. Mientras que Filippo Inzaghi, del AC Milan, sigue la estela del mejor cabeceador italiano de todos los tiempos, Luigi "Gigi" Riva.
El juego aéreo puede parecer una práctica puramente funcional, pero a lo largo de los años ha adquirido armonía y elegancia. Hasta el propio Lionel Messi, uno de los futbolistas con más talento de la actualidad, todo un mago del regate a la altura de Pelé o Diego Maradona, sabe que tiene una cuenta pendiente: "Me gustaría mejorar como rematador de cabeza", afirmó recientemente.
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