Dado que el fútbol moderno se concentra en la fortaleza colectiva y en la responsabilidad compartida, el clásico cerebro de antaño ha pasado a ser una reliquia. Lejos quedan aquellos días en los que un solo hombre, normalmente el del número 10 estampado en la espalda, se ocupaba de la composición general de la situación, diseccionaba al equipo contrario con sus pases, su visión de juego y sus geniales ardides. FIFA.com ha echado un vistazo a los grandes jugadores creativos de ayer, y a los pocos que siguen manteniendo viva su llama.

Cualquier discusión sobre las artes del director de juego debe comenzar en Sudamérica, donde el fútbol contravino sus sobrios orígenes ingleses y se convirtió en una iniciativa más elegante y artística. Uno de los primeros auténticos cerebros fue el brasileño Didi, quien, siguiendo los pasos de su gran compatriota Zizinho, puso el listón muy alto. El susodicho Didi (sobrenombre de Waldyr Pereira) militó en un montón de clubes en las décadas de los 40, 50 y 60, mientras disputaba 68 partidos internacionales con Brasil. Él fue el motor que impulsó a las plantillas ganadoras de las Copas Mundiales de la FIFA 1958 y 1962, y fue elegido mejor jugador de la fase final de Suecia 58.

El propio Pelé (tal vez el "diez" más emblemático de la historia) se deshizo en elogios hacia Didi, cuya destreza en el pase y visión de juego no tenían parangón. "Era un maestro", afirmó O Rei sobre su ex compañero de selección. "Veía cosas que otros no veían, y sus pases siempre sorprendían al contrario".

México 1970: exhibición de cerebros
Pelé
se incorporó después a uno de los combinados más intuitivos de la historia del fútbol. Cuando conquistó la Copa Mundial de la FIFA México 1970, se alineó junto a nada menos que otros tres medio centros organizadores puros y duros: Gerson, Rivelino y Tostão. El seleccionador Mario Zagallo, poco dispuesto a dejar a semejantes talentos en el banquillo, puso a Rivelino (a quien Diego Armando Maradona considera "una fuente de inspiración") por la izquierda, a Tostão en una posición avanzada y a Gerson como cerebro por el centro. Los resultados fueron asombrosos, ya que Brasil acabó ganando el título, con 19 goles a favor en 6 encuentros. Para dar una idea sobre la cantidad de directores de juego disponibles en Brasil en el verano de 1970, Ademir da Guia (el número 10 del Palmeiras y el mejor jugador en la historia del club) ni siquiera pudo hacerse con un hueco en el equipo.

Más recientemente, figuras de la talla de Zico, Sócrates o Ronaldinho han portado la bandera de los organizadores puros con la Seleção.

Argentina, asimismo, goza de una rica tradición de creadores clásicos. Maradona es el más conocido. Sin embargo, el mejor de todos bien podría ser Ricardo Bochini, toda una celebridad por su juego en Independiente. Gracias a la precisión de sus pases y a su vista de lince, este futbolista de aspecto desgarbado y poco llamativo se ha ganado la condición de leyenda en su patria. En el ocaso de su carrera, incluso, llegó a alinearse junto a Maradona en las semifinales de México 1986, en un detalle sentimental por parte del seleccionador albiceleste, Carlos Bilardo.

En otras partes de Sudamérica, los uruguayos Enzo Francescoli y Álvaro Recoba, el parsimonioso colombiano Carlos Valderrama y el ecuatoriano Álex Aguinaga también han dejado sentir su presencia sobre el centro de la cancha.

Raíces europeas
Algunos de los representantes más afamados de la escuela del organizador clásico aparecieron en Europa en la década de 1950. Entre esos artistas primigenios, ocupa un lugar principal el mítico checo Josef Masopust, elegido mejor futbolista de Europa en 1962 y famoso por su amplio repertorio de pases incisivos. Otro de los pioneros tempranos del Viejo Continente es Niels Liedholm, que condujo a Suecia a la medalla de oro olímpica en 1948 y a la final de la Copa Mundial de la FIFA 1958 en su propia casa. Cuenta la leyenda que tardó dos años enteros en errar un pase en San Siro después de fichar por el AC Milan. "Era increíble cómo rompía las defensas", afirmó su compañero de equipo y de selección Gunnar Nordahl.

József Bozsik, vieja gloria de Hungría, formó parte de la selección que sorprendió a Inglaterra en Wembley en 1953. Lento de pies pero agudo de mente, se le consideraba el mejor pasador de su época. "Es inigualable", destacó de Bozsik el legendario jugador del Real Madrid y de la selección magiar Ferenç Puskas, que también jugó junto a uno de los cerebros más grandes de todos los tiempos, Alfredo di Stéfano. "Hacía cosas que nadie más era capaz de hacer. No sólo era certero, sino que siempre elegía el pase más peligroso. Era el mejor jugador que jamás haya visto o conocido".  

En los años 60, 70 y 80, surgió en Europa una segunda hornada de organizadores repletos de talento. Johan Cruyff era un director de juego con total libertad bajo el sistema sin cortapisas del "fútbol total" holandés. Por detrás de los delanteros, movían los hilos hombres como el jugador de Francia y del Juventus Michel Platini (que recogió la batuta de otro director de orquesta francés, Raymond Kopa) y el inglés Glenn Hoddle (sobre quien Platini pronunció esta célebre frase: "Si hubiera nacido en Francia habría sido 150 veces internacional", después de que Hoddle fuera desaprovechado por sucesivos seleccionadores de Inglaterra).

De ayer a hoy
Bernd Schuster es el mejor ejemplo de Alemania. El "ángel rubio" jugó tanto con el Real Madrid como con el FC Barcelona en la década de 1980, pero su carrera como internacional se vio interrumpida tras una disputa con el entonces seleccionador, Jupp Derwall. "Soy una especie de germano-español", recalcaba el organizador renegado, un artista que se salía claramente del rígido molde germánico y que se estableció en España, donde el legendario Luis Suárez había puesto los primeros cimientos.

Otra gente como Paul Gascoigne, el belga Enzo Scifo, Fernando Redondo, Pep Guardiola, el danés Michael Laudrup, Gheorghe Hagi ("el Maradona de los Cárpatos"), los croatas Robert Prosinecki y Zvonimir Boban y el ídolo francés Zinedine Zidane también han dejado su huella. Pero de ningún modo se reducen los directores de juego a Europa y a Sudamérica... El nigeriano Augustine "Jay Jay" Okocha y el astro egipcio Mahmoud El Khatib también se han enfundado de forma espléndida la camiseta número 10, al igual que el japonés Shunsuke Nakamura y otros especialistas recientes, como el mexicano Cuauhtémoc Blanco.

A pesar de la larga y brillante tradición de centrocampistas creativos, en el fútbol moderno han pasado a importar más el oportunismo y el juego colectivo que las orquestaciones de unos pocos elegidos. Aun así, jugadores como Juan Román Riquelme en Boca Juniors, Francesco Totti, Cesc Fábregas, Andrea Pirlo y Xavi mantienen viva la tradición de los viejos maestros.

Uno de los integrantes del selecto grupo de cerebros actuales, el brasileño del Fenerbahce Alex, sentó cátedra en una entrevista reciente para FIFA.com: "Hoy hay menos espacios que antes y el fútbol se centra en la forma física, pero los jugadores de calidad siempre pueden encontrar su sitio si saben adaptarse".

¡Que se oiga tu voz!
FIFA.com
quiere saber quién es tu favorito. ¿A qué otros grandes creadores recuerdas? ¿Y quiénes siguen su estela hoy en día? Haz clic en 'Añade tu comentario' y comparte tu opinión con todos nosotros.